Las cábalas del futbol: ganar o perder es cuestión de ritos

En el futbol no es suficiente ser un crack, pegarle bien al balón o de menos ser un jugador regular. No. Las energías, cábalas y ritos son vitales para atraer la suerte, que junto a un planteamiento táctico puede derivar en un resultado positivo.

Ahora que ha iniciado la Copa del Mundo Sudáfrica 2010 y los ojos del mundo se fijan en 32 escuadras es interesante ver cómo los equipos tienen sus manías, que más allá se convierten en parte de la preparación de los partidos.

Observar a los nigerianos rezar en círculo mientras el portero se pone en el centro o las plegarias de los brasileños que parecen hablar con el cielo, reviven el tema alrededor del deporte más seguido.

Algunas manías, sólo algunas

Repetición. John Terry, jugador del Chelsea y figura de Inglaterra, se sienta siempre en el mismo lugar en el autobús; se da tres vueltas de tela adhesiva alrededor de las calcetas, y escucha siempre el mismo CD de la concentración a los estadios.

Desecho. Sergio Goycoechea, meta del cuadro argentino, orinó en el campo de Nápoles en el Mundial de Italia 1990 antes de que iniciará la tanda de penales. Gracias a su estrategia, Argentina venció 4-3 a los anfitriones y pasó a la final.

Antipatriota. Mario Gómez, futbolista alemán y seleccionado germano, no entona el himno teutón en la ceremonia celebrada antes del silbatazo del partido. Una vez se le olvidó cantarlo y anotó un gol.

Colero.
Kolo Touré, jugador de Costa de Marfil, es el último en saltar al campo. Paul Ince, también marfileño, es el colero del equipo; sale disparado al campo de juego y se pone la playera.

Goleador. El internacional chileno Iván Zamorano se vendaba la muñeca de la mano derecha. Una vez tuvo molestias, le colocaron la tela y marcó tres goles.

Copión. Ronaldo, ex astro brasileño, no disparaba a portería durante el calentamiento con el fin de no “gastar los goles”. El carioca copió el método al goleador alemán Gary Lineker.

Limpio. El rumano Mutu siempre utiliza la misma ropa interior en los partidos.

Pero los amuletos o cábalas no son propias de los jugadores. Incluso desde la banca se realizan ritos para obtener una victoria:

De corbata. Raymond Domenech, timonel de Francia, no se pone una corbata sin consultar a su astróloga, quien también le dice los jugadores “luz” para el combinado galo. Mientras que Ricardo Lavolpe, técnico de México en el Mundial 2006, salió con el aditamento con vivos de dragones.

Virgen santa. Carlos Bilardo, seleccionador de Argentina en las Copas de 1986 y 1990, se sentaba en la banca con una estatua de la virgen de Luján. Además, prohibía a sus jugadores comer pollo.

Agua bendita. El técnico italiano Giovanni Trapatoni se avienta un poco de agua sagrada que le manda su hermana monja.

Beso en la testa. Laurent Blanc fue protagonista del más externo acto de rito: siempre besaba la calva del portero de selección Fabián Barthez. Al final, Francia se llevó el título de la Copa del Mundo 1998.

Unos se persignan, otros cantan y algunos buscan la soledad. Queda claro que para ganar un título del mundo todo, absolutamente todo se vale, además del futbol.

Con información de ABC.

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