Canelo vs Chávez Jr: la sobreprotección engendra perdedores

Julio César se mostró sin ambición en su pelea con Saúl

Por Publisport

Claudia Alicia Rivas Garza
@Psicotips
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Al final de la pelea entre Saúl ‘Canelo’ Álvarez, quien prácticamente sin despeinarse, le ganó los 12 asaltos a Julio Cesar Chávez Jr., no queda más que aprender.

Aprender que la sobreprotección y los pretextos ante las actitudes negativas de nuestros hijos los vuelven débiles e incrementan su indefensión aprendida (literalmente aprender a no saber defenderse), los lleva a perder el “hambre de triunfo”, a disminuir su autoestima y  a tener conductas ineficaces y poco productivas.

Desde el momento en el que ambos se presentaron ante la prensa,  el Junior prefirió atender su celular, mostrándose aburrido, distraído y soberbio. Se puede “leer” poca activación y motivación para encarar cualquier evento deportivo, cualquier actividad que requiera de un alto rendimiento físico y psicológico.

Más allá de la “pose” estudiada de Julio César, este desprecio oculta la poca autoconfianza en su rendimiento, la indiferencia en su momento, su pelea y el desprecio a los esfuerzos de su padre. Cabría preguntarnos si este desdén no oculta una agresión pasiva a su padre y a la gran imagen que él jamás podrá igualar, ni debería de intentar hacerlo. Una figura enorme de un padre famoso y exitoso puede generar en su hijo la impotencia ante las comparaciones y la falta de resultados satisfactorios, dejándolo siempre así, a la sombra.

Ratifica esta lectura psicológica la pelea en sí misma, la poca eficacia de Chávez Jr.; diríamos popularmente “ni las manitas metió”. Sin una adecuada percepción de autoeficacia es imposible generar la concentración y las actitudes positivas competitivas necesarias para encarar un duelo de esta magnitud.

Por el contrario, el Canelo Álvarez se presenta serio, competitivo, centrado y concentrado enteramente en su pelea, dándole a la misma, la importancia que se merece.

Finalmente, y ratificando lo anterior, un padre que culpa del fracaso a todo, menos a la falta de espíritu, disciplina y actitud competitiva, justificando lo injustificable, no hace más que engordar la ineficacia y le “roba” la lección a su hijo.

Ojalá que los padres aprendan a dejar que sus hijos asuman sus responsabilidades, sanen y aprendan de sus heridas; hay que dejarles perseguir sus logros sin obligarles a seguir un sueño que no es de ellos (claramente se nota la falta de pasión de Julio César Chávez Jr.) y no justificar todas sus conductas negativas, haciéndoles mentalmente ineficaces y perezosos.

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