Lo primero que hicimos fue bañarnos: Pepe Maiz, sobre Williamsport en 1957

Siete de los jugadores que integraron el primer equipo campeón de Williamsport en 1957, tuvieron una pequeña charla con los asistentes al Museo de Historia Mexicana

Por Israel Salazar
Los Pequeños Gigantes, se reunieron en el Museo de Historia Mexicana a 60 años de su campeonato./Israel Salazar
Lo primero que hicimos fue bañarnos: Pepe Maiz, sobre Williamsport en 1957

El primer equipo campeón de Ligas Pequeñas en Williamsport en 1957, se reencontraron en el Museo de Historia Mexicana para contar sus anécdotas de la vez que tocaron el cielo hace ya 60 años.

Erinque Suárez, pitcher, Eduardo González, short stop, Rafael Estrello, jardinero derecho, José Maiz, jardinero central, Ángel Macías, pitcher, Mario Ontiveros short stop y Hugo Contreras, catcher, de aquel histórico equipo de Monterrey se volvió a reunir.

José Maiz resumió la travesía que tuvieron que pasar para lograr el primer campeonato de Williamsport por un equipo mexicano y que lo primero que hicieron fue meterse a bañar con todo y uniforme.

“Ángel salió en el mejor día de su vida, porque fueron 11 ponches, 7 rolitas y flays al cuadro.

“En la quinta entrada nosotros cerrábamos y anotamos cuatro carreras, se termina el partido con tres ponches en la sexta entrada y pues a brincar, saltar y todo lo de más y lo primero que hicimos fue irnos a meter con todo y uniformes, porque llevábamos 40 días por allá y no los habían lavado, porque César Paz era muy supersticioso y decía que si los lavaban, perdíamos”, dijo entre risas Pepe Maiz.

Recordó que tras el campeonato, conoció al presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, a Richard Nixon y a Lyndon Jonson, estos últimos dos serían presidentes años más tarde.

Aunque relató que su deseo más grande era regresar a Monterrey con sus familias, su primera parada fue en los Pinos para conocer al presidente de México, Adolfo Ruiz Cortinez.

A su llegada a la Sultana del Norte, Pepe Maiz comentó que el recibimiento fue impresionante, pues había gente esperandolos desde el Aeropuerto del Norte hasta el centro de la ciudad.

“Cuando nos asomamos por la ventana del avión, vimos que eran filas grandísimas por los dos lados de las aceras desde el Aeropuerto del Norte, hasta el Palacio de Gobierno.

“Ya que aterrizamos nos subieron a dos (jugadores) en cada carro convertible, pero en aquella época los carros no tenían la tecnología de ahora, entonces cuando la gente se nos comenzaba a acercar, se empezaron a calentar los motores. Cuando llegamos al centro, llegamos prácticamente a pie porque le salía humo a los carros, ahí nos recibió Raúl Rangel Frias, Gobernador de Nuevo León”, dijo.

Tras la platica con los siete Pequeños Gigantes, se proyectó la película que fue filmada en 1958.

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