The Harlem Globetrotters: “Se siente bien ser parte de la historia”

Metro habló con dos de los jugadores estrella del legendario equipo de básquetbol durante su última gira mundial.

Por Metro
Getty
The Harlem Globetrotters: “Se siente bien ser parte de la historia”

Alex Ferreira / MWN

 

Hay equipos de básquetbol, y está The Harlem Globetrotters.

Destacados por sus habilidades con la pelota, su magia y su instinto teatral, han estado entreteniendo a las multitudes desde su primer juego en Hinkley, Illinois, hace 90 años. En medio de una gira mundial que les está llevando a 30 países, Orlando “El Gato” Meléndez y Shane “Scooter” Christensen hablaron con Metro sobre los desafíos de ser un Globetrotter, y cómo el extraordinario equipo ha aportado a la evolución del básquetbol.

¿Cuáles son sus impresiones sobre jugar frente a diferentes personal del mundo?

– Orlando Meléndez (O.M.): Siempre hay gente genial que viene a vernos, y siempre nos muestran su amor y respeto. La gente aprecia lo que hacemos. Algunos de los mejores públicos que hemos tenido son de Sudamérica. Brasil, por ejemplo, siempre ha sido bueno para nosotros, como los países que le rodean. Eso es lo que nos hace sonreír, y la razón por la cual amamos este trabajo. Se siente bien conectar con la gente.

– Shane “Scooter” Christensen (S.C.): Sudamérica siempre ha sido uno de mis lugares favoritos. Me acuerdo de la primera vez que fui a Brasil, estaba impresionado por la cantidad de gente que nos fue a ver. Esa fue la primera experiencia que tuve con un público parecido al del fútbol. La gente estaba muy metida en el juego. Estábamos todos cantando, bailando y pasándolo muy bien y yo me decía a mí mismo “¡Wow! Si es que fuese siempre así, ¡nunca dejaría de jugar!” Me encanta jugar en Sudamérica.

Ant Atkinson, haciendo un "spin ball".
¿Así que dicen que los fanáticos cambian dependiendo del país? ¿Creen que reaccionan de forma distinta a su espectáculo?

– S.C.: Oh, algunos sí. Pero cuando cuando estamos afuera, no importa dónde, siempre se siente que jugamos de local. Podemos ir a cualquier país del mundo y la recepción siempre es fantástica. Hemos enfrentado multitudes en zonas donde no hay mucha gente, pero la reacción siempre es la misma. A veces hay públicos que no están muy metidos en lo que estamos haciendo, pero siempre les ves disfrutando del espectáculo. Se siente, sin dudas, que los fanáticos nos dan energías y siempre tratamos de devolvérselas de buena forma. Así que, al final, no importa si es que estamos jugando frente a 50.000 o a 50 personas, van a ver el mismo espectáculo de parte nuestra.

¿Ha habido influencia del espectáculo de los Globetrotters en jugadores de la NBA?

– O.M.: Definitivamente. Los Globetrotters no somos embajadores solo por buena voluntad, sino que somos embajadores del juego del básquetbol. Creamos muchas cosas que vemos usando a los profesionales hoy en día: la línea de triples y el alley son buenos ejemplos. Nos gusta pensar que hemos ayudado a que el juego haya evolucionado a lo que es ahora. La NBA ahora es más que un juego de básquetbol. También es entretenimiento. Hay shows de entretiempo, en los cuartos, y siempre se está tratando de mantener a la gente enganchada. Es lo mismo que nosotros hemos estado haciendo por 90 años. Es genial ver que la NBA trate de incorporar cosas que nosotros hacemos en términos de espectáculo para la multitud.

¿Mucha gente postula para entrar a los Globetrotters?

– O.M.: Sí, tenemos veedores trabajando todo el tiempo, que viajan por Estados Unidos buscando nuevos talentos. Siempre estamos recibiendo videos y enlaces de YouTube de gente que quiere mostrarse. Pero es difícil entrar a los Globetrotters, y es aún más difícil mantenerse porque siempre estamos ocupados, viajando sin parar, y a veces tenemos muy poco tiempo para nosotros mismos. No todos pueden hacerlo. Ha habido solo 600 Globetrotters en 90 años. Pero esa es una de la razones por las cuales se siente tan bien ser parte de esta historia.

Clavada.
¿Hay algún truco que deseen hacer pero que aún no lo han conseguido?

– S.C.: Creo que lo más difícil para mí es el “double spin”. Todavía estoy tratando de mejorar e incluir movimientos del fútbol en mis movimientos de básquetbol, pero la verdad es que a veces es muy difícil. Pero las cosas que yo no puedo hacer, Gato las hace muy fácil. Quiero decir, él puede clavarse, y puede saltar, pero yo, cada vez que intento hacer esas cosas, no lo consigo. Me da miedo no ser tan excitante como jugador (risas). Prefiero pasar el balón mientras él la clava. Si es que pudiera clavarme como él, sería genial. Eso es algo que me encantaría hacer bien.

– O.M.: (Risas) Eso es muy divertido porque a diferencia de mi compañero Scooter, yo no puedo hacer el “melon spin”. ¡Es muy difícil! Lo he intentado un par de veces pero no es lo mío. Tengo que seguir trabajando en eso. Hay un par de trucos nuevos en los que sí he estado trabajando, como el doble giro de la pelota sobre otra. Aún estoy trabajando en eso, pero me va a resultar. Oh, en verdad hay muchas cosas que puedo hacer mejor, pero creo que lo más difícil que he intentado es el “nose spin”. Un día, espero, podré hacerlo bien.

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