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De alcohólico a atleta olímpico: Conoce la historia de 'El Garras'

"La mitad de mis amigos están en el panteón, la otra mitad está en la cárcel"

Por VICE

Juan Carlos Romero Bernal, El Garras, era un muchacho de 26 años, que tomaba y fumaba de más, pasando sus tardes esquivando la rutina entre los amigos y la bulla. Fue una de estas tardes cuando, mientras tomaba los tragos de siempre, en el billar de siempre, vio a la atleta mexicana Ana Gabriela Guevara en una repetición de su participación en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Desde ese momento, su objetivo fue convertirse en corredor olímpico.

Fue un escape repentino de esa vida urgente, la cual descartó por un llamado divino que tuvo como resultados el convertirse en héroe de sus tierras: El único deportista olímpico nacido en Zacatecas, alguna vez apodado Trapos —por la ropa mal hecha que solía usar— ahora se llamaba Garras, un nombre que podía significar harapos, pero que también podía significar valentía y convicción. La definición, una vez más, quedaba en sus manos.

Hoy en día, después de haber participado en las Olimpiadas de Beijin 2008 y tras haber conseguido medallas en Juegos Panamericanos y Campeonatos Iberoamericanos, entre otras competencias, El Garras, a punto de cumplir 40 años y con sus metas ya realizadas, contempla lo que ha sido una transformación inimaginable para muchos, pero nunca para él. Y aunque su cuerpo ya no sea el mismo, la mente de atleta aún no se ha desgastado. "Duraré hasta donde el cuerpo me aguante" le dijo el año pasado al diario La Jornada Zacatecas. "Quiero retirarme yo y no que el deporte me retire por ya no poder".

Aferrarse al triunfo parece ser una estampa de El Garras. Ese triunfo lo ha conseguido en forma de medallas, pero también en el cambio de vida que le permitió el éxito personal. Y aún cuando las competencias se acaben, la garra se mantendrá. Como lo dice él mismo: "Soy un corredor, una persona que lucha por todo".

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