La mano de ¿Dios?, por Claudia Rivas

Aquí la opinión de la psicóloga Rivas

Por Publimetro
Diego Armando Maradona/Getty Images
La mano de ¿Dios?, por Claudia Rivas

Queridos lectores a ustedes, a ti que me lees en estos momentos, ¿Cómo te ha caído la noticia del grupo en el que le ha tocado jugar a México en el próximo Mundial de Rusia?

¿Has reaccionado desde la mentalidad cáscara de nuez, la mentalidad “esperanza-La ingenua” o desde la mentalidad de “Capitán de barco”?

Te lo pregunto respetuosamente, porque me gustaría que te autoevaluarás, que conocieras un poco más de ti, de nosotros los mexicanos, de nuestra cultura, policroma, diversa y en momentos dolorosamente ineficaz.

Así que, responderé a tu pregunta imaginaria “y, ¿cómo diablos, sé, con que mentalidad reaccioné?

En primer lugar, viste el torneo, convertido en un manojo de nervios, invocando a San Juditas o la virgencita (de nuevo y en serio, con todo respeto, solo describo situaciones…) invocabas a esa mano de Dios para que nos tocara un “buen grupo” y caíste desolado, maldiciendo, lamentándote, anticipando una temprana eliminación, mirando al cielo con los ojos cuajados de lágrimas preguntándote “¿por qué a nosotros… huracanes, terremotos y esto…? Ni te apenes, ví a muchos compañeros comentaristas, expertos en prensa deportiva, “tirarse a la desgracias”, anticipando –en el análisis optimista- que en caso de pasar a 8os de final, iríamos contra Brasil. Dentro de las barbaridades que escuchamos ese viernes, hubo hasta intelectuales que culparon a los dioses mexicas, ya tan olvidados y fuera del terreno de juego “nomas” como 5 siglos.

Temo decirte que has reaccionado con la mentalidad “cáscara de nuez”, movida en el océano, reactiva, sufrida, sin decisión, dura porque aguanta, y ¡Cuánto no aguantamos los heroicos mexicanos….! Las olas te sumergen, te avientan a la playa y cedes tu control a las circunstancias quejándote, culpando, lamentándote…por favor, párale a este tipo de reacción comienza a entrenar una mentalidad mas fuerte, mas decidida, mas proáctiva.

Si al contrario, prácticamente echaste dos balazos (figurados) al aire y después de un muy tequilero “¡Viva México, ca…!” dijiste o pensaste “esos alemanes que?” les vamos a partir su margarita en gajos, o igual y nos ganan pero tenemos a Corea (que igual y estarán distraídos en los misiles de sus vecinos, según algunos analistas deportivos…cuantas tonterias escuchamos el viernes) y un empatito con Suecia, “Que, no?”… lamento vaticinarte que en la vida te caerás de bruces y dirás de que sirve tener fe, no logramos nada o el famosos pues “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Amigo de una manera disfrazada también eres un ser reactivo “muy positivo” y muy ingenuo, lamento decirte que el éxito se te escapará muchas veces de las manos por más que lo “decretes” y “programes”.

Si fuiste, de los pocos, que una vez conocido el resultado del sorteo, dijiste, “esta difícil”, pero hay que trabajarle, hay que prepararse, hay que analizar y vamos a construir los 3 triunfos, de la primera fase, ir jugada a jugada por el 4o partido, construyendo un camino de trabajo y logros”. Te felicito tienes mentalidad de Capitán de barco, de líder, de creador, es una mentalidad proactiva.

Si las cosas, los obstáculos suceden afuera de ti, pero trabajas por vencerlos, organizas estrategias de logro, aún con el agua inundando tu barco, mantienes el espíritu inquebrantable para llevar tu barco a tierra firme, superar la tormenta, esquivarla si se puede y seguir navegando rumbo a un mejor puerto, tu eres una persona que sueña y trabaja por lograr sus sueños que invierte su tiempo en lo que si puede hacer, que toma responsabilidades y retos con entereza y determinación.

Las olas y las tempestades existen para todos, cada quien decide como las encara, solo rezar no te salva, ya lo decía San Bernardo “Ora e lavora”, algo así como a “Dios rezando y con el mazo dando”.

Si como lo manifestó Memo Ochoa cada jugador trabaja desde hoy como la visión de triunfo, la planificación de éste y la disciplina con fe para alcanzarlo, veremos una selección capaz de jugar como nunca y hacer de la victoria un hábito, tendrían que preguntarle a Pujhol como los españoles en Sudáfrica superaron diferencias personales y se hicieron como jugadores el compromiso de ganar, y preparar sus triunfos.

Así que, si hay una mano de Dios, se llama trabajo, esfuerzo inteligente, determinación y hambre de triunfo, que –por cierto- la suerte está con el que trabaja.

Vamos México, con un optimismo inteligente y con una determinación consciente, que juegan los hombres, NO los nombres.

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