'No puedo pedir más, no sé qué siga': Damián Álvarez

El Enano lloró el sábado cuando se coreó su nombre y al alzar el trofeo de campeón.

Por mediotiempo

No tuvo minutos en esta final pero si alguien la vivió de un modo distinto fue Damián Álvarez. Capitán sentimental del nuevo campeón, el “Enano” vivió dos de los días más emotivos de su vida.

Este sábado lloró en el Universitario al final de la práctica, cuando la afición coreó su nombre, y esta noche lo improvisaron como capitán, solo para que en la premiación recogiera el trofeo tras vencer a Rayados, en un síntoma de que el retiro es inminente.

"Fue un momento muy especial me sentí muy emocionado por el cariño de la gente, no se compra y eso es lo que siempre tiene que saber un jugador más allá de lo que pueda ganar, eso es lo que más me enorgullece.

“No puedo pedir más nada, no sé qué siga, el día más feliz de mi carrera es hoy, suficiente con lo que me han regalado mis compañeros. Soy el más afortunado, el más bendecido… en un escenario único, con todo lo que representa haber ganado en esta cancha un campeonato, esto no se va a olvidar nunca”, aseguró.

"No nos cabe la felicidad en el cuerpo, era la final soñada en toda la historia de un club y no lo vamos a olvidar nunca; es algo increíble, si hubiera soñado con algo perfecto no me hubiera salido. Ellos me transformaron en un incomparable, de hoy en adelante seré siempre un Tigre más, acá en Tigres me voy a quedar siempre".

Con un gorro de festejo estilo argentino, el volante guardó silencio y solo se despidió al ser cuestionado si seguirá jugando.

“Dale, chau”. Esas fueron sus palabras antes de continuar el festejo con la afición felina, que ya sin público local colmó las primeras filas del inmueble, para ver de cerca el trofeo, ya que los jugadores fueron pasando por cada punto de camisetas amarillas en las gradas.

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