Edgar Bautista, mexicano que cumplió su sueño de ir a una Copa del Mundo

Conoce al amante del futbol que se robó las portadas en la Prensa de México, por alentar hasta el último instante a la Selección mexicana en el Mundial de Rusia 2018

Por Juan Carlos Cerda

Vivir un mundial, a la edad que sea, es, sin lugar a dudas, una de las experiencias más hermosas que un amante del balompié pueda llegar a tener, ya que ese mes mundialista se vive la mayor fiesta del mundo, donde un solo país, en este caso, Rusia, recibió a 31 países que buscarán levantar el trofeo más codiciado del mundo.

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Edgar Bautista, quien a sus 38 años se dio el mejor regalo de su vida -seguir a la selección mexicana en tierras europeas dentro del certamen número 21 de dicha competencia- habló con Publisport sobre todos los sacrificios que tuve que hacer para asistir, y dejar, durante un mes, a su pareja e hija, quien nunca dejaron de apoyarlo.

¿Cómo le hiciste para irte a Rusia 2018?

Desde hace tres años y medio comencé a ahorrar. Metí un plan de ahorros donde metes tu dinero y te da intereses; cada quincena o mes le metía mil 500 o mil, y todo eso me ayudó para que después tuviera una cierta cantidad (75 mil, aproximadamente).

Yo soy coleccionista de jerséis (llevo ocho años) y tenía al rededor de 500; tuve que vender la mayoría -como 200- los más caros, los que más amaba, pero ni modo, sacrificar por un gusto que era más importante: un mundial. Es padre tener cosas, pero es mejor vivirlas.

Éste es mi primer mundial, mi bandera lo dice perfectamente, y lo estoy pasando ‘bomba’. Todo está saliendo increíble.

¿Sacrificaste algo por seguir a la Selección mexicana?

Sacrifiqué jerséis, tiempo, lana, todo. Lo que más me dolió fue vender un par de balones que tenía de mundiales pasados: Telsta de España ’82 y también un azteca. No los quería vender porque luego se vuelven inconcebibles y quien te los quiere vender te los da carísimos. Muchas playeras que vendí las quería mucho, ya que antes jugaba futbol, pero los utilizaba cuando era portero: uno de ellos era del Toluca (visitante del 2003), otro de Independiente del 2002, edición del centenario; de hecho, ese me lo trajeron desde Argentina; mismo que pude vender en mil 800, porque no era fácil de conseguir, ya que tenía la tipografía de aquél país.

No puedo dejar de lado que dejé de salir durante casi cuatro meses, pues preferí tomarme una cerveza en Rusia que en México: obvias razones.

¿Eres casado, con hijos, familia?

Tengo una hija que se llama Liza, a la cual amo. Estoy juntado y somos una gran familia. Por parte de mi mujer tuve todo el apoyo. Cuando vieron que en verdad iba en serio: estudiar los cruces, equipos, posibles selecciones que iban a asistir al mundial, lugares, traslados: (tren, camión, avión), no me dieron la espalda.

Aprendí un poco del idioma, pero también en inglés. Me metí a blogs de Rusia para ver cómo funcionaba lo del Fan ID y saber cómo viven otras personas (un mundial).

Mi hija odia el futbol, gracias a mí, porque siempre dice: para mi papá todo es futbol. Tiene un cuarto lleno de playeras, con muchas pelotas… sabe que me encanta; de hecho, cuando encuentra una ‘pelotita’ o una paleta en forma de balón me la trae, porque sabe que me encanta el futbol.

¿Aqué te dedicas?

Me dedico a la producción y pos-producción de videos, series, novelas y demás. Por lo mismo, tengo la facilidad de hacer contenido y yo hice mis propios videos. Antes yo trabajaba para alguien más, pero ahora yo hice mi propia serie y poco a poco va. Cuando termine de salir donde la pude vender (series) la publicaré en mi canal para tenerla como un: “lo que ocurrió estando en Rusia”.

¿Qué fue lo más complicado que tuviste que hacer para asistir?

Todo es complicado: tienes que juntar las ganas, deseo, dinero, apoyo moral -que es lo que te levanta-, y a mi, durante varias ocasiones, mi mujer me levantó, pues cuando yo ya no podía porque era mucho dinero y pasión, ella me decía: “yo te ayudo; te apoyo; no tengo problemas -hasta te puedo prestar una dinero”-.

Lo más complicado, a ciencia cierta, fue conseguir el Fan ID. Porque si tú no tienes boleto comprado a tu nombre, no puedes tener tu acceso y mucho menos las entradas al estadio. ¿Qué hice?, busqué quién vendía boletos de la inauguración. Encontré a un colombiano que está casado con una rusa y él tenía dos boletos para ella (inauguración), lo apalabré, no le deposite nada -fue todo de buena fe-, me envió el PDF y con eso ya pude viajar.

Llegando a Rusia tramité el FAN ID y listo. Fue muy complicado tener todo concreto. Vendí uno de los dos boletos que me dieron para comprar otro y así es como le hecho para poder obtener entradas a los juegos.

¿Por qué llevar una máscara y qué representa para ti?

Las máscaras son una cosa grandiosa que todo el mundo aprecia. El extranjero, sin lugar a dudas, desea lo ajeno de lo que representa la lucha libre mexicana; en serio, babean y dicen: “¡no inventes, quiero tomarme una foto contigo!”. Porque nunca han tenido algo así o simplemente no comprenden el diseño o color y eso es algo padrísimo, ya que los contagias con un poco del folclor que tenemos en casa (México) y traerlo a Rusia es increíble.

Por lo mismo, yo mismo me mandé hacer mi propia máscara: ese es un diseño que me ayudaron hacer unos amigos; le metimos mano, pues quería llevar algo mío, algo que no causara derechos, que no pudiera molestar… algo que fuera único y me representara al estar allá.

Cuando te pones una máscara te vuelves otra persona y dejas de ser alguien para ser un personaje.

¿Cómo vive un mexicano un certamen mundialista?

Hay de dos: el mexicano que viene con los recursos limitados -como yo- y está el que tiene los recursos ilimitados como algunos. Hablaré por mí: austero, buscando lugares económicos para comer, dormir, beber y así… nos hacemos de mañas para hacer lo mejor al mejor precio.

Yo pude encontrar un departamento sencillo, ya que por cinco días pagué dos mil pesos; otro de cuatro días mil 660 y así.

La comida hecha en los supermercados es curioso. Te pones a platicar con la gente y es divertido ya que te dicen a gestos, señas, qué se yo. Recuerdo a una señora que imitó el sonido de la vaca con una carne o a otros animales: cua-cua (pato), pio-pio (pollo), oinc-oinc (cerdo), y pues ella se reía mucho. ¡Fue genial!

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Compraba comida de alrededor de 120 pesos y con eso comía tres días o por lo menos comida y cena, ya que no comía tanto a fuera.

Cuando entraba a los restaurantes, primero me fijaba en el precio del plato fuerte o si hacia frío una sopa (tenía que ver en las mesas si había pan), si había, me lo acaba.

En el centro de Moscú, en la Plaza Roja, vi a muchos mexicanos pidiendo cosas caras, pues cada quien y aún no me toca ese tipo de turismo, aunque yo disfruto mucho lo que hago, porque me pone a prueba a buscar siempre lo mejor y económico.

Lo vivimos con pasión: gasto lo que tengo que gastar -cero recuerdos- pero para eso el estadio te provee de muchas cosas: de cada partido que he ido recogí 30 vasos y esos serán mis recuerdos.

¿Qué destacarías de la cultura deportiva en Rusia?

Me hice muy amigo de la persona que me renta el departamento y yo le pregunté que cómo viven el mundial y me dijo: “yo juego, veo y amo el futbol, pero nuestra selección son puros borrachos que salen con chicas: les gusta la fiesta, no son serios al jugar, nuestra liga es pobre”.

Cuando pasó la victoria de Rusia sobe Egipto, le hablé a mi amigo y le recordé todo lo que me había contado de su selección y me contestó: “la verdad no sé, ellos no juegan así, no me lo creo; es una cosa así… vamos a festejar”.

En una ocasión, en un viaje de 21 horas en tren, donde solo tenía galletas y una botella con agua de 350 mililitros, una señora me ofreció: pan, pollo, ensalada; cuando le obsequie un paliacate, estaba fascinada. ¡Qué bonito está!- me dijo. La gente es muy agradecida en Rusia, me he encontrado con un par de personas que no, pero en todos lados se cuecen habas.

Cuando ganaron, todos comenzaron a sacar las playeras, banderas, y la gente enloqueció, ya que ellos nunca pensaron que iba a suceder eso.

¿Cómo son tratados los extranjeros en la sede mundialista?

Nos tratan bien, con respeto. Si ven que estás perdido te llevan hasta donde tienes que tomar algo (camión, tren; lo que sea). Por ejemplo, el metro, es como leer una matrícula de carro; es decir, la pronunciación de las letras y palabras cuestan mucho trabajo.

Hay mucho voluntario, pero la gran barrera es el idioma, ya que en Rusia muy poca gente habla inglés y eso limita muchas cosas, ya que algo es cierto: el ruso, inglés y español, no se parecen casi en nada.

Tuve que aprender algunas palabras para poderme comunicar de mejor manera. Hay mucho ruso que está incómodo por tanta gente que no habla su idioma y eso, en algún momento, les molesta, pues no les pueden decir nada; por ejemplo, en el tren me trató de decir algo la señora, pero yo no entendía nada […] se molestó.

En el partido de Corea contra México, me paré en un lugar nada más porque hacia mucho calor, alcé mi bandera, porque me gusta hacerlo, y no te miento… entre 15 o 20 personas se acercaron para tomarse una foto conmigo.

Aparecí en la portada (Publimetro), porque cuando le ganó México a Alemania yo estaba casi llorando: estaba muy conmovido, feliz, y me fui a parar -en medio y hasta abajo- apara gritarle a mi selección, felicitarlos, apoyar; tenía que sacar mucho sentimiento que llevaba por dentro. Cuando me di cuenta que los fotógrafos estaban tan cerca, e iban uno por uno, enloquecí. ¡Estuvo lindo!

Platícame las locuras que se hacen allá (ambiente en general).

El ambiente es increíble. Tú juntas a tres mexicanos y es como poner a los tres niños que hacen más relajo en el salón, juntos, hasta atrás: cantas, bebes, platicas, conoces a todos… siempre buscando hacer algo, ya que la vida en Rusia es más pasiva, tranquila, con su ritmo, pero no como nosotros y nos apoderamos de todo: bar, restaurante, discotecas, etcétera.

Cuando te preguntan, ¿qué es México?, tú le dices que es color, magia, sabor, vida, tradición, arte, música, danza, folclore: muchos países no tienen eso.

Busco ser un mexicano ejemplar: no decir groserías, tratar con respeto; hacer las cosas como se hacen ahí; comer como se come ahí; siempre ser educado en todos los sentidos.

Soy un aficionado que no cree en gritarle insultos al rival, pero si considera que debo gritarle a mi selección con apoyo.

Con los mexicanos que me junto hacen las cosas bien y con respeto, ya que solo vienen a divertirse de manera sana sin agresiones o buscar problemas. Aquí no hay ‘clasismo' y eso es algo que me gustaría ver en mi país.

DATO

Cuatro años estuvo buscando su sueño mundialista y lo consiguió por primera vez.

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