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Las huellas de la guerra siguen en Alepo, un año tras la ofensiva de Al Asad

La pérdida de Alepo supuso un duro golpe moral y estratégico para los grupo rebeldes e islamistas

Por EFE

Las huellas del conflicto siguen visibles en la ciudad siria de Alepo, con la mitad de la urbe prácticamente inhabitable, cuando mañana se cumple un año del inicio de la ofensiva del ejército, que culminó con la reconquista de toda la población y dio un vuelco a la guerra en este país.

El 15 de noviembre de 2016 las fuerzas armadas sirias comenzaron una operación en la parte oriental de la localidad, la mayor del norte del país, donde estaban atrincheradas las facciones rebeldes e islámicas desde julio de 2012, que terminó con el triunfo de los efectivos gubernamentales a finales de diciembre.

A día de hoy la entrada a Alepo desde el sureste por la carretera que la une con Damasco es impresionante, con barrios enteros devastados y vacíos de habitantes.

Montañas de escombros y edificios destrozados por los bombardeos y disparos de artillería dan la bienvenida al visitante que se adentra en la población.

Ya en el interior empieza a haber signos de vida, con algunos comercios reabiertos y calles limpias de escombros, hasta que se alcanza la parte occidental, que fue la que estuvo todo el tiempo bajo el dominio de las autoridades y donde apenas hay daños.

Sin duda, la intervención rusa en apoyo al Gobierno de Damasco ha sido decisiva para cambiar el equilibrio militar sobre el terreno y contribuyó a la recuperación del control total de Alepo, la mayor ciudad del norte de Siria, por parte del ejército nacional.

La pérdida de Alepo supuso un duro golpe moral y estratégico para los grupo rebeldes e islamistas, confinados ahora en la vecina provincia de Idleb, así como en áreas del oeste y el norte de Alepo, la periferia de Damasco y partes del sur del país.

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