Mundo

Un basurero de los cuerpos olvidados, la tragedia de la migración en el Mediterráneo

Sin muestras de ADN, sin estudio forense, un simple y anónimo cadáver escupido por el mar.

Por EFE

A varios kilómetros de la playa de Zarzis, ciudad tunecina próxima a la frontera con Libia, un amplio terreno de arena removida por la pala y por la lluvia esconde la cara más amarga, pero también solidaria, de la tragedia de la migración en el Mediterráneo.

Gestionado por Marzoug, un pescador de 52 años en paro, ofrece descanso eterno a decenas de personas que se dejaron la vida en el mar en busca de una quimera y a las que se les ha robado incluso el derecho a reposar en paz en el cementerio municipal.

"Cualquier día de estos alguno de los cadáveres saldrá a la superficie", se lamenta ante Efe mientras pasea cabizbajo entre las tumbas, sin vacilar en sus pasos, conocedor de un túmulos que ha excavado con sus manos.

La migración irregular desde las playas del sur de Túnez se ha multiplicado en los últimos meses, en gran parte a causa del desplazamiento de las pequeñas mafias de la costa oeste de Libia empujadas por el acuerdo secreto y millonario firmado por Italia con las milicias.

Pero también por el deterioro continuado de Túnez, país sumido en un grave crisis económica y social que mezcla mala gestión pública, recorte de derechos, precariedad, paro y malestar por lo que empieza a percibirse como el fracaso de la revolución de 2011.

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