Estilo de vida

¿Vino para estas fiestas? Prueba este con 300 años de tradición.

La tradición con 300 años de antigüedad, es preservada por las mujeres jóvenes de Baja California Sur.

Por EFE

Extraer el líquido que se convertirá en vino pisando las uvas recién cosechadas es una tradición que ejercen las jóvenes de La Purísima, que se encuentra en Baja California Sur, único lugar de América Latina donde se preserva esta tradición.

Ubicada en las faldas de la sierra La Giganta, la comunidad goza de un rico entorno natural en forma de oasis donde crece la uva llamada misión, que los habitantes de la zona buscan catalogar con denominación de origen.

Para la elaboración del vino misional se sigue una técnica importada por misioneros jesuitas en el siglo XVIII desde el continente europeo y que los habitantes de La Purísima mantienen viva con rigurosa religiosidad.

Se cubre la uva con bolsas de papel, luego se deja bajo el sol para su fermentación y, tras unas horas, se deposita en recipientes donde las chicas del pueblo la pisan para extraer el jugo, que cae en una olla de piel de vaca.

Aunque el hecho de que la uva sea exprimida por hombres o por mujeres no implica ninguna diferencia en cuanto al resultado final, en La Purísima prefieren seguir las recomendaciones que establecieron los misioneros jesuitas cuando llegaron a la región.

La producción del vino de misión se ha convertido en un motor económico para la población y, aunque la uva crece de forma natural en el oasis del pueblo, muchas familias han optado por plantar huertos en los patios de sus casas y asegurar la producción durante 300 años más.

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