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La vida citadina está cargada de un sinnúmero de acontecimientos estresantes. Las preocupaciones escolares, laborales, familiares o amorosas, sumadas al cansancio, rabia, hambre y prisa, pueden sacar lo peor de las personas.

De acuerdo con Eduardo Cerqueda, redactor del portal Salud y Medicina, “nuestros cuerpos están diseñados para huir o enfrentarse a situaciones estresantes. Al estar sentados dentro del automóvil no podemos liberarlo de estas formas, así que la tensión se acumula y estalla agresivamente ante cualquier estímulo.”

Se trata del tristemente célebre Síndrome de Furia al Volante ( o road rage). Este se manifiesta a través de la conducción agresiva y deriva en otras acciones como insultar o atacar físicamente a otros automovilistas o sus vehículos.

¿A quiénes afecta?

La Temple University Fox School of Business en Filadelfia (EEUU), concluyó en un estudio que las personas que tienen un carácter compulsivo y que tienden a percibir su coche como un reflejo de su personalidad, tienen más posibilidades de comportarse de manera agresiva al volante. Sin embargo, también reconoce que la furia vial no puede aplicarse a una sola causa o tipo de personalidad, sino que puede ser fruto de la acumulación de factores e intensidad de los mismos.

Otros especialistas, en cambio, apuntan a las estadísticas que relacionan a los hombres jóvenes o personas con transtornos psicológicos como la competitividad y el narcisismo, como sujetos mucho más propensos a mostrar estas conductas.

Un estudio realizado en 2016 por la American Automobile Asociation (AAA), arrojó que más del 80% de los automovilistas han reportado agresión o ira en algún momento, y que cerca de 8 millones de conductores han chocado intencionalmente o peleado con otros automovilistas.

¿Cómo prevenirlo?

  • Vuélvete consciente del momento y deja tus problemas donde pertenecen.
  • Genera un buen ambiente en el auto. Permite que la música, el aire acondicionado y la compañía, hagan sus partes.
  • Manejar sobrio y descansado, disminuye tu irritabilidad y pérdida de control.
  • Procura planear tu ruta, programar descansos y mantenerte bien alimentado e hidratado.
  • Como pasajero, mantén la calma y ayuda al conductor a tranquilizarse.

Evita la furia ajena

  • Guarda tu distancia de otros autos y no les cortes el paso.
  • No lo tomes personal. Evita insultar y responder sus provocaciones.
  • Si te encuentras amenazado, aléjate y busca ayuda.

Si te identificas con esta conducta y se ha vuelto recurrente durante tu conducción, no dudes en buscar atención médica o ayuda en grupos de apoyo.