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Solo hay que abrazarlos y decir 'si tú eres feliz, yo soy feliz': una mamá con orgullo LGBT+

Aunque no todo fue sencillo de procesar al principio, Esperanza logró entablar una relación muy cercana con su hija Beatriz tras declararse lesbiana

Por Karen Esquivel

"Cuando recuerdo todo lo que vivimos después de saber que ella tenía otras preferencias, lo único que lamento es no haber estado a su lado. Porque debe ser muy bonito tener el apoyo de tus seres queridos. Que te abracen y te digan que no pasa nada. En esa edad de confusiones tan solo hay que abrazarlos, apoyarlos, decirles que no pasa nada '¿eres feliz? Entonces yo soy feliz contigo"".

Es el consejo de Esperanza Saldaña, madre de Betty, quien desde la adolescencia fue consciente de sus preferencias sexuales.

Esperanza cuenta a Publimetro lo difícil que fue enfrentar y asimilar el que su hija sea lesbiana: cerca de cinco años en terapia psicológica para tratar de entender si había hecho algo mal, largas peleas con su hija y el alejamiento con ella.

"Fui a terapia y yo pensé que iba a ser como tomarse un "Mejoralito", que me dieran una palmada en la espalda y me dijeran que todo iba a estar bien. A pesar de que había recurrido a la ayuda yo estaba negada", recuerda entre lágrimas.

Esperanza Saldaña Foto: Karen Esquivel

 

"Lo primero que te preguntas es ¿por qué yo? ¿Por qué a mi hijo"?

Fue leyendo las páginas del diario de su hija adolescente que comenzó a sospechar de las referencias sexuales que tenía. Se tiró al piso, lloró y se hizo muchas preguntas, pero ahora que ve las cosas en retrospectiva cree que esa actitud tuvo mucho que ver con las circunstancias, la época y la cultura en que creció.

"En realidad es muy fácil aceptarlo, pero creo que la misma cultura nos lleva a esos pensamientos equivocados, la misma dinámica social nos orilla a pensar que así tiene que ser y no nos podemos salir del esquema".

Al respecto, Betty reflexiona que llega un momento en que no se pueden ocultar los sentimientos y preferencias, "siento que uno debe tener un soporte para enfrentar la tormenta que viene".

EL DOLOR, UN PARTEAGUAS

"Un día la encontré llorando —narra la madre de 55 años— toda la noche nos la pasamos en el juntas porque la escuché llorando y vi cómo le dolía. Solo la abracé y fue el momento en que yo le agradezco, tal vez muy en el fondo, a esa persona porque eso me dio un acercamiento con ella y pudimos platicar".

Aquél día, casi cinco años después de enterarse, marco un parteaguas en la relación madre-hija. La conexión comenzó a fortalecerse y fue entonces cuando se quedó atrás la negación.

"Cuando mis lágrimas salen ahora solo lamento no haber estado cerca de ella siempre. Eso sí lo lamento porque debe ser muy bonito que esté cerca de ti tu mamá, tu papá. Que te abrace y te diga que no pasa nada. Pero tenemos reacciones distintas".

Ahora no solo acepta a su hija, la comprende y admira. "No sé si yo como mujer o adolescente hubiera sido tan fuerte como lo es ella para enfrentar la vida como se presentó y se sigue presentando", dice Esperanza mientras observa a Betty con una sonrisa en el rostro.

¿POR QUÉ CONTAR SU HISTORIA?

Esperanza nunca se imaginó contar su historia, pero lo hace con la seguridad de que eso le dará la pauta para romper con su propio esquema y compartir su aprendizaje con otras personas.

Por eso aconseja a otros padres que hayan pasado o estén viviendo una experiencia similar que se den la oportunidad de "escucharlos, de observar, abrazar, no recriminar las preferencias porque realmente es algo normal".

Aunque Betty cuenta con el apoyo total de su madre, no es así con su papá, quien a pesar de decirle que era una persona de mente abierta, ahora hace comentarios despectivos hacia personas de la comunidad LGBT+.

"Cuando le dije a mi papá él me dijo 'soy de mente abierta. Nada más con que esté bonita tu novia' y ya, pero a la fecha es a quien no le puedes hablar de este tema. Ve algo en la tele o en la calle y dice 'qué feo, qué asco'. No me afecta porque tengo el respaldo de mi mamá", dice Betty.

Padres y madres, quienes menos apoyo dan a la comunidad LGBT+

Al dar a conocer sus preferencias o identidad, los hijos de las personas LGBT+ son quienes mayor apoyo ofrecen con un 86.5%, seguido de los hermanos con 76.6%y otros familiares, con 68.9%.

Por parte de la madre, solo un 40.9% los acepta y apoya, mientras que el 39.8% de padres decide acompañar a su hijo, de acuerdo con la Encuesta de Discriminación por Motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género 2018 (ENDOSIG) del Consejo para Prevenir la Discriminación (Conapred).

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