La columna de Piggo: los emprendedores ¿nacen o se hacen?

Pero no es una decisión sencilla empezar a hacerlo

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En medio de una de mis tantas frenéticas carreras por la CDMX, llega siempre la hora de abordar el Metrobús. Hoy, para mi buena fortuna, no va a reventar, pese a las lluvias y prisas de una hora pico.

Frente de mí un grupo de chicos, que seguramente cursan los últimos semestres de la carrera, discuten con pasión un proyecto que les ilumina los ojos como si tuvieran ‘foquitos de neón’.

¿Ser emprendedor o no serlo? Es lo primero que me pongo a pensar y la respuesta es bastante obvia: ¡sí!

Y no lo digo por moda, sino porque implica dos cosas terriblemente importantes: tomar las riendas de nuestro futuro económico de manera seria y consciente. Y segundo, abrirnos las puertas para generar ingresos que ni nos imaginamos. 

 

Nacen o se hacen

Pero no es una decisión sencilla empezar a hacerlo. Lo cual nos lleva a la gran pregunta: ¿un emprendedor nace o se hace?

En varios foros de discusión y entrevistas he notado que muchos se inclinan por la primera opción. 

Sin embargo, para otros –y me incluyo– depende del momento. Más allá del talento innato que muchos tienen para hacer negocio, las situaciones nos llevan a cambiar, aprender y hacer cosas que creemos que no podemos hacer.

Sólo en esos instantes de crisis –quedarse sin empleo, emigrar a otro país, etcétera– o decisión –dejar la comodidad de la vida godín, perseguir un sueño, etcétera– cuando estamos listos a jugarnos el todo por el todo. 

Si estás dando una caminata por estos senderos, te dejamos algunas claves que te pueden ayudar:

Un punto de partida: no hay duda de que todo comienza con una idea. Sin embargo… no todo termina ahí. Aunque un concepto es suficiente para empezar, se requieren varias reinvenciones y a veces fracasos para que las cosas acaben por funcionar.

Nunca te enamores de tu idea: Marc Randolph, cofundador de Netflix, es contundente cuando dice  “no te enamores de tu idea, porque puede convertirse en un problema”. Casarse con algo nos quita visibilidad sobre cuál es la mejor dirección que hay que tomar. Además, también afirma que los inversionistas no sólo van por la idea: “Se apuesta en el jinete y no sólo en el caballo”.

El síndrome de Atlas: el ser mitológico que llevaba a cuestas el mundo es una buena imagen para hablar de que: ¡no puedes hacerlo todo, aunque quieras! Esto es tan común que si a Richard Branson le pasó, a ti también te puede ocurrir. Descubre para qué actividades eres bueno y para cuales no.

No todo se aprende en la escuela: si bien la escuela te da un montón de herramientas, también puede limitar tu capacidad. La vida diaria te puede dar las lecciones que necesitas para triunfar. Observa a tu alrededor, descubre oportunidades, aprende de los demás, lo que necesitas y no te encierres en lo que crees que eres, en lo que te dicen que eres o lo que puedes hacer.

Si quieres saber más sobre emprendimiento, te invitamos a nuestro panel en la Semana Nacional del Emprendedor: ¿Cómo puede la tecnología ayudarte a emprender?, que tendrá lugar este viernes 7 de octubre a las 14:00 horas.

Buenos pesos y nos vemos en algún lugar.

 

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