Decisión de subir tasa de referencia fue unánime: Banxico

De acuerdo con la minuta divulgada este jueves, con esta acción se busca contrarrestar las presiones inflacionarias y mantener ancladas las expectativas de inflación

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La decisión de incrementar el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 50 puntos base, a un nivel de 4.75 por ciento, fue tomada de forma unánime por los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) el 29 de septiembre pasado.

La minuta de la reunión, divulgada este jueves, refiere que con esta acción se busca contrarrestar las presiones inflacionarias y mantener ancladas las expectativas de inflación, y precisa que este aumento en la tasa de referencia no pretende iniciar un ciclo alcista.

No obstante, abunda, hacia adelante la Junta de Gobierno seguirá de cerca la evolución de los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazo, en especial del tipo de cambio por su posible traspaso a los precios, sin que ello signifique que se tenga un objetivo para este.

El documento menciona que la Junta de Gobierno del banco central también se mantendrá vigilante de la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos, sin descuidar la evolución de la brecha del producto.

Lo anterior, con el objetivo de estar en posibilidad de continuar con la toma de medidas necesarias para consolidar la convergencia eficiente de la inflación al objetivo de 3.0 por ciento, con toda flexibilidad y en el momento y magnitud en que las condiciones lo requieran, subraya.

De acuerdo con la minuta, la mayoría señaló que la inflación general anual continúa ubicándose por debajo de la meta permanente del Banxico, pero se espera que incremente de manera gradual y cierre el año ligeramente por arriba de 3.0 por ciento.

Para 2017, la mayoría estimó que tanto la inflación general, como la subyacente, se ubiquen alrededor del objetivo permanente de inflación y consideró que en el corto plazo el balance de riesgos para la inflación se ha deteriorado y algunos apuntaron que este balance continúa siendo al alza.

Sobre los riesgos al alza, la mayoría destacó que, derivado de la incertidumbre asociada al entorno externo, no se puede descartar que la moneda nacional experimente depreciaciones adicionales y que ello afecte las expectativas de inflación y el comportamiento de esta última.

La mayoría coincidió que en la actualidad ese es el principal riesgo al alza para la inflación, pero también hay otros riesgos, como que se podrían suscitar aumentos súbitos de precios de bienes agropecuarios y la persistencia del déficit de la cuenta corriente en niveles como los actuales.

Entre los riesgos a la baja para la inflación, la mayoría resaltó la posibilidad de que se presenten reducciones adicionales en los precios de algunos insumos de uso generalizado como los servicios de telecomunicación, como consecuencia de las reformas estructurales, y que la actividad económica nacional presente un dinamismo menor al anticipado.

En cuanto al desempeño de los mercados financieros nacionales, apuntaron que en el periodo comprendido desde la última reunión de política monetaria del Banxico, la cotización de la moneda nacional mostró una depreciación y una elevada volatilidad.

La mayoría sostuvo que el peso presentó uno de los comportamientos menos favorables entre las divisas de economías emergentes y destacó que este desempeño se debe a factores internos y externos.

Hacia adelante, añade el documento, la mayoría notó que persiste el riesgo de que la volatilidad en los mercados financieros internacionales y nacionales se recrudezca.

Lo anterior, explicó, si se agudiza el nerviosismo derivado de las posibles consecuencias sobre México del proceso electoral en Estados Unidos y de las medidas de normalización de la postura monetaria que se espera que la Reserva Federal adopte durante el resto del año, así como de la posibilidad de caídas adicionales en los precios del petróleo.

Ante los riesgos señalados, y al considerar que tanto el entorno externo como interno que enfrenta la economía se puede tornar complicado, enfatizaron la necesidad de fortalecer los fundamentos macroeconómicos de México, necesidad que ha incrementado, de acuerdo con uno de los miembros.

A su vez, coincidieron en que las medidas de consolidación fiscal propuestas en el paquete económico presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al Congreso de la Unión van en la dirección correcta.

Además, destacó que con el paquete fiscal propuesto se prevé alcanzar un superávit primario a partir de 2017 y estabilizar la razón de deuda pública a PIB también a partir de ese año, lo que permitirá absorber choques del exterior de manera eficiente y propiciar mejores saldos de la cuenta corriente.

La mayoría mencionó que, para complementar las medidas de ajuste fiscal y para contribuir al fortalecimiento del marco macroeconómico del país, el Banco de México seguirá una política monetaria prudente.

Los integrantes de la Junta de Gobierno del banco central señalaron que ante las presiones inflacionarias, se consideró necesario realizar un ajuste en la política monetaria en México.

Con ello, se busca contrarrestar dichas presiones inflacionarias y mantener ancladas las expectativas de inflación, al evitar efectos de segundo orden que pudieran derivarse de la depreciación cambiaria.

Un integrante subrayó la importancia de que el Banco de México preserve su credibilidad mediante el envío de un mensaje que de cuenta de que el banco central es una institución dentro del Estado mexicano preocupada por la preservación del poder adquisitivo de la moneda nacional.

Así, la mayoría subrayó la relevancia de transmitir el mensaje de que la Junta de Gobierno continuará dando un seguimiento cuidadoso a los determinantes de la inflación para responder oportunamente en caso de que pudieran poner en peligro el cumplimiento del objetivo del banco.

En su minuta, el instituto central informó que la mayoría de los miembros sostuvo que las perspectivas de crecimiento mundial continúan indicando un moderado ritmo de la actividad económica.

La economía mexicana registró una contracción en el segundo trimestre de 2016, como resultado de que se frenó el crecimiento del consumo privado, a la vez que la inversión y la demanda externa siguieron presentando un débil desempeño,agregaron.

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