Sueldos en México impiden tener calidad de vida: expertos

En el marco del Día Mundial de la Alimentación —que se celebra este domingo 16 de octubre— especialistas alertan que cada vez es más difícil comprar los productos de una canasta básica en el país

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Todos los años, se reduce la capacidad de compra de las familias mexicanas por los bajos aumentos al salario mínimo, en comparación con el alza anual de los precios de los productos de la canasta básica, lo que, de acuerdo con especialistas consultados por Publimetro, no sólo afecta a la economía del hogar, sino que incluso perjudica la calidad de vida de los habitantes del país.

En materia alimentaria, el INEGI y el Coneval consideran que se necesitan mil 310 pesos para adquirir una canasta básica por individuo; sin embargo, este monto resulta inalcanzable para la mayor parte de los mexicanos, pues se requieren de cinco mil 240 pesos para adquirir los productos básicos de una familia constituida por cuatro integrantes, y el salario mínimo mensual es de dos mil 191 pesos.

De acuerdo con el investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM, José Nabor Cruz, únicamente uno de cada cinco trabajadores puede hacer frente a esta situación porque percibe un máximo de tres salarios mínimos mensuales, es decir, seis mil 500 pesos
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“En el tema de salarios estamos muy atrasados, el mínimo mensual es de 73 pesos diarios y hay una gran diferencia de lo requerido contra el salario mínimo. Es preocupante, porque a los costos para alimentación se suma el gasto corriente: transporte público, educación, cultura, vivienda, cuidados de salud, monto que se eleva a dos mil 660 pesos mensuales”, alerta el especialista.

Por esta razón, Nabor Cruz señala que al menos la mitad de los mexicanos deberían tener las percepciones necesarias para cubrir los costos de las canastas básicas alimentarias y no alimentarias, pues es el escenario que se requiere para poder hablar de una calidad de vida.

“La solución es dotar de mayores ingresos a la mayoría de los trabajadores del país. Pero, desafortunadamente, si uno revisa los promedios de la inflación ésta oscila en 4%, mientras que los salarios sólo crecen un 3% anual. Si uno va sumando esa pequeña diferencia de un punto, punto y medio, es donde vamos perdiendo poder adquisitivo año tras año”.

El director del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana, Miguel Reyes, comenta que el precio de la canasta básica ha incrementado 32% en los últimos dos años a nivel nacional. El índice al consumidor, a su vez, reconoce un aumento de 4% por año, por lo tanto, de mayo de 2014 a la fecha el incremento sería de 10%, de acuerdo con este indicador.

“Estamos 32% arriba de la inflación, lo que quiere decir que si le restamos a este 32% el 10.5%, estamos hablando de que es el 21.5% de pérdida de poder adquisitivo de canasta básica que la gente está registrando en función de la devaluación”.

El doctor explica que debido a esto la gente busca disminuir gastos, sustituyendo productos que le parecen no esenciales y pierden cerca del 20% de gasto adquisitivo, por lo que, si antes tenían 100 pesos, ahora son 80 con los que tienen que seguir comprando lo mismo y en este “ajuste de cinturón” baja la calidad de los productos y así el nivel de vida”.

“Se necesita una política de contención salarial, pensando en un índice de precios que no captura ni concurre con la canasta básica que ya no puede seguir. No se trata de pedir aumentos de emergencia sino que la vida política salarial de 35 años, aunada a la precarización, ya no se puede sostener”, advirtió.

ANÁLISIS

Paola Dadá, coordinadora de Interpretación de Bitácora Social.

¿Cómo es el consumo alimenticio de los mexicanos?

—Muchas veces creemos que las decisiones alimenticias se tomas sólo por razones económicas y no es así, muchas veces se toman en cuenta otros factores emocionales, de situaciones en el día y de lo que consideras que es sano. Son varias etapas sobre lo que comemos día a día y, entonces, en la canasta básica tenemos también cuestiones emocionales que nos llevan a tomar las decisiones de manera distinta.

¿El consumo de los mexicanos tiende a la comida chatarra?

—Es muy raro, una cosa que entendimos es lo que significa para el mexicano ser sano. Cuando tú ves personas con obesidad y les preguntas si son sanas o no, ellos se consideran a sí mismos sanos. Sólo no se sienten sanos cuando ya no pueden llevar a cabo sus tareas cotidianas.

¿Las decisiones alimentarias entonces son emocionales?

—A lo mejor no lo hacemos al grado psicológicamente grave, pero los mexicanos dicen que hay muchas maneras de estar satisfecho en la vida: viajar, tener entretenimiento o hacer muchas cosas, pero, como vivimos con la situación de inseguridad, todo eso se va reduciendo cada vez menos y la alimentación se está volviendo una moneda de cambio para tener otros satisfactores, entonces, no puedo viajar pero sí puedo comer comida oaxaqueña, no puedo entretenerme con un paseo pero sí irme al cine a comer unas palomitas.

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