PRD, contra la transformación nacional

PRD, contra la transformación nacional

El pasado 5 de mayo, López Obrador pidió a los dirigentes del PRD respaldar a Morena en las elecciones del 4 de junio en Nayarit, Coahuila, Veracruz y el Estado de México.

Las respuestas al exhorto del presidente nacional de Morena dejan claro que no están dispuestos, en modo alguno, a jugársela con la única opción de cambio capaz de lograr la transformación del país.

Múltiples son las evidencias al respecto. Al comenzar el sexenio de Enrique Peña Nieto, el PRD firmó el Pacto por México, que desembocó en la reforma al artículo 27 constitucional y, en consecuencia, en la privatización de Petróleos Mexicanos, la empresa emblemática del desarrollo nacional.

Tampoco se manifestó, de manera categórica, en contra del alza a las gasolinas, corolario de la privatización de los energéticos, ni a los incrementos a las tarifas de la electricidad, del gas natural y al precio del kilo de la tortilla, en una interminable espiral de alzas tarifarias adoptadas por el gobierno federal.

Desoyó, asimismo, las protestas magisteriales y sociales en contra de la reforma educativa, cuyo verdadero propósito es privatizar la educación.

Durante la gestión de Eruviel Ávila al frente de la gubernatura del Estado de México, la bancada perredista en el Congreso estatal ha pecado de omisión ante los múltiples y sistemáticos agravios cometidos a la población de esa entidad, como la concesión de contratos a firmas favoritas del régimen.

Y pese a dramática y creciente comisión de feminicidios en la Ciudad de México, el PRD se opuso a la propuesta de Morena de exigirle al gobierno capitalino implantar la Alerta de Género.

Asimismo, ante la presumible desviación de recursos del entonces gobernador Ángel Aguirre Rivero, la dirección nacional del PRD lo respaldó en su empeño de eludir las aclaraciones que le exigía la Auditoría Superior de la Federación.

En tres ocasiones, a lo largo de la actual gestión de la Asamblea Legislativa, la bancada del PRD se ha opuesto a la propuesta de Morena de reducir 50% el gravoso gasto de la Asamblea Legislativa, de 2 mil millones a mil millones de pesos, para reorientar esos recursos a programas sociales.

Sobresale, asimismo, el uso clientelar hecho por el PRD de programas sociales dirigidos a madres solteras, alumnos de primaria y secundaria, jefas de familia y estudiantes de educación media superior y superior. Conquistas que fueran de la izquierda, hoy se encuentran al servicio de intereses y proyectos personales que los han convertido, a la usanza del viejo régimen, en instrumentos de chantaje y control corporativo.

El PRD ha respaldado el descuido del gobierno de la Ciudad de México a la población en situación de calle. Y ante el incremento generalizado en el impuesto predial en la Ciudad de México, que en algunos casos llegó hasta 2000%, el grupo parlamentario del PRD rechazó secundar a Morena en su determinación de exigirle al gobierno de la ciudad que los afectados pagasen lo mismo que en 2016.

Los ejemplos de las reticencias del PRD a sumarse a la transformación del país y a proteger a la ciudadanía del autoritarismo son interminables. Cabe recordar, en tal sentido, que por instrucciones del gobierno capitalino, el PRD lanzó, en la Asamblea Legislativa, una Moción Suspensiva respecto de la Iniciativa de Ley de Amnistía que el grupo parlamentario de Morena había presentado el 14 de octubre de 2015 ante el Pleno del organismo legislativo.

Asimismo, de manera sistemática, el PRD ha respaldado la estrategia de privatización del espacio público impulsada por la actual administración capitalina, la cual atenta contra el derecho de los ciudadanos a decidir sobre el destino de su hábitat.

En esa ruta, la privatización del paradero Constitución de 1917 es el ejemplo reciente más grave, como en su momento lo fue el Paradero Chapultepec, el cual fue suspendido gracias a la movilización ciudadana, esfuerzo que fue respaldado por el grupo parlamentario y la dirección de Morena en la capital.

En el marco de una política de corte corporativista, el PRD ha establecido una estrategia de compra del voto en todas las entidades en que haya elecciones, como entrega de vales, de despensas, de tinacos y de dinero en efectivo.

La lista de acciones que dan cuenta de la oposición del PRD a la transformación social podría llenar las páginas enteras de Publimetro. Así que, por ahora, aquí nos detenemos.