Gerard Butler muestra su lado sensible

El actor Gerard Butler, habla de su papel en Cómo entrenar a tu dragón 2, filme animado que tocó una fibra muy personal en él.

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El escocés Gerard Butler ha dado vida a varios héroes en su carrera, algunos tan conocidos como el rey Leónidas de 300, pero ninguno con la sensibilidad y ternura que desprende la figura paternal de Stoick en Cómo entrenar a tu dragón 2, que hoy se estrena en Estados Unidos.

“La primera parte fue muy valiente y oscura”, dijo el actor, quien repite papel en esta continuación de la película que en 2010 recaudó casi 500 millones de dólares en todo el mundo.

“No parecía hecha para niños por los temas que trataba y, a pesar de ello, conseguía serlo. Ahora hemos ido más lejos. Y no es habitual que la animación, que se inclina más hacia la pureza, refleje ese aspecto”, agregó.

Para Butler, el argumento tocó una fibra muy personal. Con 16 años, su padre, del que no sabía nada desde que era un niño, apareció de pronto para retomar la relación, algo que le causó un fuerte impacto. Ambos lograron construir una amistad, aunque poco tiempo después su padre falleció a causa del cáncer.

Cinco años después de que Hiccup (Jay Baruchel) se hiciera amigo del dragón Toothless y cambiara para siempre la vida en el pueblo vikingo de Berk, ahora el joven aventurero se embarca en una misión en busca de respuestas sobre su pasado, lo que lo llevará a un reencuentro con su madre (Cate Blanchett).

Hiccup deberá asumir nuevas responsabilidades y hacer frente a un enemigo que amenaza con arruinar la paz entre humanos y dragones.

“No hay ninguna duda de que la primera parte fue genial. Después tienes dos opciones: hacer más de lo mismo o capitalizar lo que has desarrollado y expandir ese universo. Es lo que hemos hecho con un paso adelante en cuanto a la profundidad de los personajes”, declaró.

Butler ha hecho carrera con papeles ligados a la acción y la violencia en obras como Olympus has fallen, Law abiding citizen o RocknRolla, pero disfruta mostrando también un aspecto más delicado de su personalidad.

“Me atrae encarnar a alguien que por sus características se pueda pensar que es un tipo duro, y afrontarlo de manera inusual. Me gusta examinar dónde se pierde, qué le confunde, qué le causa rabia, cuál es su vulnerabilidad. Por ejemplo, el momento en el que se queda sin palabras al ver a su mujer después de 20 años, es emocionante si logras dar en el clavo”, concluyó Butler. 

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