La Tucita "se fue sin sufrir, mientras dormía", dice su hija

María Eugenia Llamas fue velada este martes en las capillas Benito M. Flores de San Jerónimo, en Monterrey. Aún se desconoce el destino de sus cenizas.

Por Daniela Pérez

Sentimientos encontrados invaden a los hijos de María Eugenia Llamas, a quien se le dio el último adiós este martes en unas capillas de San Jerónimo.

“Estoy triste, sí. Pero a la vez tranquila de saber cómo se fue. Sin sufrir, mientras dormía, se fue bien. Para los estándares de hoy, decir que se fue a los 70 años, era joven, y eso duele. Pero yo prefiero eso a que hubiera estado con algún problema crónico o dependiendo de la gente para caminar, bañarse, no sé, traer oxígeno, ese tipo de cosas. De ahí me estoy agarrando para esto”, dijo Maru Lozano Llamas, hija de la actriz.

Sin embargo, dijo, todavía no están preparados para la parte más difícil del proceso.

“Sé que viene lo peor, que es lidiar el día a día sin ella. Yo era muy cercana a ella, teníamos una relación muy estrecha desde hace muchos años. Desde que yo era chica. Pero en los últimos años, se convirtió en una relación de confidentes, de consejeras. Porque, aunque era mi mamá, a veces ella me pedía consejos a mí. Sí va a ser muy difícil”, añadió.

La hija mayor de La Tucita aclaró que no vivían juntas, como se dijo en algunos medios de comunicación. Sin embargo, reconoce que ya se estaban preparando para dar ese paso.

“No vivíamos juntas, porque si no, nos habríamos matado una a la otra. Nos queríamos mucho, pero no podíamos estar viviendo juntas. Éramos muy iguales, entonces chocábamos mucho. Pero al mismo tiempo, estábamos muy pegadas. Era una relación muy especial”.

“Yo me fui a Cuernavaca en 2010, y ella se fue dos años después. Ella decía que se había ido porque ya no quería estar en Monterrey, pero casualmente se fue a vivir a 15 minutos de donde yo vivía. Jugando, no aceptaba que se había ido porque yo estaba allá”.

“Por cuestiones laborales, nos mudamos hace mes y medio a Guadalajara. Ella iba a vivir ahí también, porque no era conveniente que se quedara sola en Tepoztlán. Aunque ella estaba muy contenta viviendo en un lugar hermoso en Tepoztlán”, explicó Maru.

La muerte de una de las últimas figuras de la época de oro del cine mexicano fue muy rápido, por lo que sus hijos aún no definen el destino de sus ceniza.

“No sé. No hemos hablado. Nosotros llegamos de Guadalajara anoche (lunes) muy tarde, ya en la madrugada de hoy (martes), y no hemos platicado mis hermanos y yo. No hemos decidido que vamos a hacer. A lo mejor hacemos una gira y que vaya y pase por las diferentes casas. Ella nunca dijo, sólo decía, jugando, que quería que metiéramos sus cenizas en unas maracas o en un palo de lluvia, para seguir haciendo ruido. Pero todavía no sabemos qué vamos a hacer”, concluyó.

En sus palabras

“Me llena de orgullo saber que ella veía los memes que le hacían. Creo que La Tucita, como personaje, seguirá siendo recordada. Los que tenemos hijos, en algún momento hemos tenido un Tucito o una Tucita en casa”.
Maru Lozano Llamas, hija de María Eugenia Llamas.

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