Streaming cambia las reglas de la TV

De “la caja idiota” a la moda del binge-watching. ¿Hay algo mal con nuestra sociedad obsesionada con las series? Un experto asegura que no

Por ALEXANDRA ORTIZ

Hacia 1997 el autor italiano Giovani Sartori realizaba una fuerte crítica del espectador que esclavizaba su mente con la televisión y otros medios audiovisuales denominándolo Homo videns, una persona producto de la superficial y controladora industria cultural que Horkheimer y Adorno describieron. Sin embargo, hoy muchos críticos del entretenimiento aseguran que no hay mejor momento para hacer televisión e, irónicamente, sucede cuando varias cadenas pasan por una de sus crisis más importantes, incluyendo a Televisa y TV Azteca: de acuerdo con reportes dados a conocer en abril, la empresa liderada por Emilio Azcárraga Jean perdió 30% de sus ingresos publicitarios y tuvo una pérdida de cerca de 18% en sus índices de rating; mientras que la televisora de Ajusco registró una pérdida neta de utilidades de 18%.

De entre las memorias de la historia de la televisión mexicana resalta una célebre cita de Emilio el Tigre Azcárraga Milmo:  “México es un país de clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de esa triste realidad y de su futuro difícil (…)”.

Esto idea parece no encajar con la visión del antropólogo canadiense Grant McCracken, investigador y conferencista asociado con el Harvard Business School y el Massachusetts Institute of Technology (MIT), quien además de darse a conocer por su trabajo con grandes firmas como Coca-Cola, IBM y Chrysler, así como con Oprah Winfrey, encabezó una investigación de las tendencias de consumo de producciones televisivas con el actual “rey” del streaming, Netflix.

McCracken habló con Publimetro sobre el estudio que condujo en Reino Unido,  Estados Unidos, Brasil y México que tenía por objeto conocer más sobre los hábitos de consumo de los usuarios de Netflix  y, consecuentemente, descubrir qué tanto ha realmente cambiado el modo en que se hace y se ve la televisión de hoy.

Una de las primeras cuestiones que surgieron en esta investigación fue el llamado fenómeno del binge-watching, la muy arraigada y casi obsesiva tendencia de ver las series en maratón.
Para McCracken ese público no sólo está devorando series, “están teniendo un festín” debido a que el streaming ha acelerado el cambio en la forma y los contenidos de la televisión. “Nos dimos cuenta de que su forma de ver televisión era más  consciente, más crítica por un lado, pero también más pasional y emocional en el otro.  Al contrario del modelo antiguo donde sólo te sentabas a observar una televisión muy predecible y  diseñada para no ser muy compleja”, expresó.

Series como House of Cards, aseguró, se convierten en una metáfora para muchas consideraciones políticas en México y en el mundo, lo que pone a las culturas occidentales a  preguntarse si las ideas de antes aún funcionan y cómo hacer para cambiarlas.

A su vez, la diversidad de la televisión que se hace ahora la convierte en un crisol para contar historias de todo tipo de personajes que no tienen que estar, necesariamente, dentro de un canon establecido de lo moral o, incluso, de belleza. “Los actores se volvieron menos hermosos; ahora seas guapo o no, tienes que actuar. Esa noción de una audiencia que estaba dispuesta a soportar malos actores conque se vieran bien ya no es tan real”.

En este sentido, y hablando específicamente por las grandes cadenas en México, el antropólogo indicó que contrario a asumir un gran periodo de crisis en su oferta de contenidos, las televisoras mexicanas deberían sentirse emocionadas  por el reto, pues “la televisión es ahora más divertida de hacer. Solían valerse de fórmulas a las que tenían que apegarse y  muchos escritores, directores y actores con talento se tenían que mantener en una pequeña caja.  Ahora hay más espacio para todos”, opinó.

Con esto en mente, el antropólogo dijo que el gran reto del entretenimiento y la televisión es pasar de ser un medio completamente masivo que busca hablarle a la mayoría del público, al modelo del streaming que se concentra en audiencias pequeñas. “Este modelo de nichos de construcción cultural multiplican las audiencias en una escala internacional.”, explicó.

Escuchar a la audiencia revierte, según McCracken, la idea de que la televisión e, incluso, los grandes estudios hollywoodenses, dictan lo que nos gusta y lo que estamos dispuestos a ver, ya que las audiencias de hoy dejaron de ser recipientes pasivos de información para convertirse en un público cautivo que está constantemente generando un flujo de información.  “Solía haber una élite de expertos y creadores casi divinos que creaban la cultura y todo lo que consumíamos. Considero que ahora tenemos una forma más democrática de hacer cultura”, comentó explicando que este mismo factor es vital para las corporaciones.

En este esquema de nichos se encuentran espectadores “adictos” –la cual el experto no califica como una “adicción negativa”– que  “están viendo algo que los está haciendo pensar, prestando atención y relacionándose emocionalmente. Generas espectadores más inteligentes, creativos y pensantes  que disertan sobre cuestiones morales importantes”, opinó.

Para el experto, los más beneficiados de este proceso son las nuevas generaciones, pues tienen a su alcance narrativas de gran valor desde muy temprana edad considerando que ahora la televisión está guiada por una competencia centrada en la calidad de contenidos. “Tienen apps y todo tipo de tecnología, hardware y software que sirven para crear cultura por su cuenta, como  con videos de YouTube. No tienen que pasar por ese ciclo de televisión poco interesante. Es algo que aún le pasa a los boomers, son gente que siguen sólo viendo Law & Order; son un generación pérdida”, aseguró vaticinando que esta apertura ya está influyendo a los millenials que, con una creatividad estimulada y muy desarrollada, definirán cómo será el entretenimiento en los próximos años.

McCracken auguró para la televisión un futuro positivo y enriquecedor y, sobre todo, opuesto al aparato de control mental del Homo videns.

Binge scale en México
Un estudio de la compañía reveló los tipos de series que más cautivan a los mexicanos. El índice de maratones o binge scale reveló lestos datos.

•    Las que se saborean. Es decir, las que los usuarios ven en periodos menores a dos horas que, regularmente, distribuyendo los horarios. Las comedias irreverentes (Club de cuervos), dramas politicos (House of cards), Dramas de época (Narcos), series de superhéroes (Daredevil) y dramas sobre crímenes (Better call Saul) son programas que provocan reflexión por estar abiertas a la interpretación.
•     Los que se devoran. Por otro lado, las series que generan más reacción,  provocan respuestas emocionales y se consumen más rápido son los Thriller (The Fall), seguidas de Terror (Hemlock gorve), Ciencia Ficción (Sense 8), Acción y aventuras (Marco Polo) y las Comedias Dramáticas (Orange is the New Black).
 

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