Logan: la historia definitiva de Wolverine

Este fin de semana llega a los cines la cinta del personaje al que Hugh Jackman le ha dado vida durante 17 años.

Por Lucia Hernández

Hugh Jackman interpretó por primera vez al mutante conocido como Wolverine en el año 2000, en la película original X-Men, del director Bryan Singer, con la que dieron inicio los grandes éxitos taquilleros contemporáneos basados en tiras cómicas.

Desde entonces, el actor australiano se ha metido a la piel del mutante más famoso del mundo en 10 ocasiones (un récord) para la pantalla grande. Pero en esta ocasión, con Logan, Jackman tomó la oportunidad como un cierre con broche de oro y una despedida del personaje que lo ha acompañado durante tanto tiempo. 

“Queríamos algo que se sintiera muy distinto, muy fresco y, a final de cuentas, muy humano”, comenta Jackman en un comunicado, “porque me parece que la fuerza de los X-Men y de Wolverine tiene que ver más con su humanidad que con sus superpoderes. Al explorar este personaje por última vez, quería llegar a la esencia de quién era ese humano, en vez de ver lo que ahora puedan hacer sus garras”.

Hugh y James Mangold, coescritor y director de Logan ya habían convivido con el personaje en 2013, con The Wolverine.

En esta ocasión, Mangold quería despojar a Wolverine de su invencibilidad para hacer al personaje más vulnerable. “La idea de esta película era encontrarlo en un estado donde sus habilidades se ven disminuidas de manera extrema”, comenta Mangold. “Su fuerza se ve degradada. Su propia salud y estado mental están deteriorados”.

“Queríamos despedirnos con un estruendo”, dice Mangold. “Pero la cosa es que —una vez que ciudades y planetas han sido destruidos— tienes que hacerte acreedor a ese ‘estruendo’ en lugar de tan sólo ser más estridente”.

¿De qué trata?

La cinta arranca con un Logan en un estado vulnerable y frágil; la maldición de su inmortalidad está siendo una gran carga para él, una vez que cuida de un debilitado Charles Xavier (Patrick Stewart) en una fundidora derruida, que se encuentra a orillas de un campo petrolífero abandonado. Ahí, se les une un tercer mutante, Caliban (Stephen Merchant), refugiado en la penumbra en una época cuando el mundo cree que los mutantes ya han desaparecido.

Pero los días de Logan bebiendo en una soledad relativa se ven interrumpidos cuando pasa a ser el renuente ángel guardián de una niña, Laura (Dafne Keen), quien, por extraño que parezca, tiene poderes muy parecidos a los suyos: de sus manos, así como de sus pies, le brotan las mismas garras de adamantio que Wolverine

“No quiere ayudar. En lo absoluto”, comenta Jackman. “No quiere tener nada que ver con eso. Ya tiene mucho tiempo que pasó por esa etapa en su vida en la que reaccionaba ante las peticiones y llantos de la gente que buscaba su ayuda. En esencia, ha llegado a la conclusión que cuando ayuda, por lo general, las cosas terminan peor. La gente que estima termina siendo lastimada; si se apega demasiado, o hace un gran esfuerzo, termina en dolor, pérdida y destrucción”.

Encargado en protegerla del criminal y asesino cibernético Donald Pierce (Boyd Holbrook), Logan y el Profesor X se dan a la tarea de cruzar territorio hostil para llevar a Laura a un lugar llamado Eden, donde se dice que mutantes jóvenes disfrutan de un refugio seguro. Pero Pierce y su aterrador ejército de androides Reavers están decididos a poner a la chica bajo la custodia del Dr. Zander Rice (Richard E. Grant). Éste, genetista siniestro detrás de Alkali, provocó sus mutaciones a través de una serie de experimentos inhumanos con la esperanza de crear un niño súper-soldado.

“Es un sociópata que no tiene comprensión emocional o compasión por los mutantes que crea”, dice Grant. “Ve a los seres humanos como algo que debe ser clonado. Es muy científico e intelectual con respecto a todo. No tiene ningún tipo de involucramiento emocional”.

Con las tremendas habilidades físicas de Wolverine comprometidas por la edad y el paso del tiempo, la persecución implacable por los viajeros les pasa una gran y sangrienta factura.

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El gran elenco de Logan

Con frecuencia se dice que un filme es tan bueno como su villano, y Jackman reconoce el gran papel de Holbrook como el trastornado Pierce. “Boyd es un actor muy talentoso, un artista verdaderamente dotado”, comenta. “Cuando leí el guión, le dije que me parecía que Pierce era uno de los papeles más difíciles en sacar adelante. Los villanos más grandes parecen divertirse más que cualquier otro personaje de la película, y él encarnaba eso, y lo hizo de una manera brillante porque podía cambiar en un instante, y ser muy amenazante, pero también divertido”.

Jackman tuvo palabras especialmente amables para su coestrella Dafne Keen, quien hace su debut cinematográfico en esta cinta. “Es una actriz fenomenal, y es un honor compartir la pantalla con ella”, comenta Jackman. “Laura, desde un punto de vista genético, tiene el DNA de Wolverine, así que existen elementos de él en su personalidad y su carácter físico, y eso no es fácil de conseguir. Me pareció muy difícil de lograr cuando yo tenía 30 años, ahora imagínate a una niña de once años, sin ser para nada así en la vida real. Es muy alegre, vivaz y vigorosa. Interpretar a este mutante que está de malas constantemente y lleno de ira, que te puede arrancar la cabeza con tan sólo mirarla de reojo, no podría estar más alejado a como es ella en realidad, y lo consiguió de manera notable”.

Al igual que Jackman, la actuación de Patrick Stewart en Logan representa una culminación de años de trabajo en pantalla. “Se regodeó en este personaje, y se nota”, dice Jackman del actor británico. “Es una actuación desgarradora, bella, compleja y llena de capas y matices —en ocasiones, increíblemente lúcida y clara. La relación entre él y Logan es muy parecida a la de un padre-hijo, con todos sus tonos: orgullo, decepción, enojo, frustración. Todo se desarrolla”.

Una cinta sólo para adultos

Desde una perspectiva de realización, Mangold dice que la clasificación le permitió llevar a Logan hacia una dirección más madura, para explorar la fragilidad humana, la mortalidad y los vínculos complicados que unen a las familias. “No quería hacer una película más violenta, sexi, explícita y obscena”, comenta Mangold. “Quería hacer una cinta para adultos. Esta no es una película para niños de nueve años. Cuando tu película recibe esa clasificación, te encuentras haciendo una película que aborda temas más adultos. No te encuentras bajo la presión de hacer una película para todos”.

Para Jackman fue crucial una vez que se despidió de su extenso pasado de X-Men, dejar todo en pantalla para ésta, su última aventura mutante.

“Hubo un momento en el que acepté el hecho de que esta iba a ser mi última película”, dice Jackman. “Amó este personaje, y ha sido maravilloso conmigo. Te mentiría si te dijera que hubiera estado todo bien si no hubiera sentido que dejamos todo sobre la mesa. Y me refiero a todo. Todos los días, cada escena, era una especie de batalla para obtener lo mejor de ese personaje, para obtener lo mejor de mí”. Jackman concluye: “Había un elemento de vida y muerte al respecto —sé que suena dramático, pero así fue como se sintió”.

Solo para fans

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