Kate del Castillo: Necesitamos más gente ingobernable

La actriz presenta su nueva serie de la mano de Argos y Netflix donde interpretará a una Primera Dama capaz de todo.

Por Lucia Hernández

A raíz de la controversial entrevista que orquestó con el líder del narco, Joaquín "El Chapo” Guzmán, Kate del Castillo se ha visto envuelta en una serie de investigaciones y procesos judiciales que le impiden entrar a México. Tanto ella como sus negocios han sido parte de las investigaciones alrededor del delincuente, situación que la alejado de su país. En consecuencia, a pesar de ser parte de una producción mexicana, la actriz tuvo que grabar todas sus escenas en Estados Unidos, país donde radica actualmente. Sobre este y otros desafíos que enfrenta, la actriz habló con Metro. 

¿Cómo te sientes con esta serie, nerviosa? 

—¡Muchos nervios! Hasta la voz se me corta de los nervios. Es mucha responsabilidad. Después de un rato de no hacer televisión esto para mí es como mi regreso. En ese sentido siento mucha presión pero por otra parte estoy muy contenta y tranquila porque sé lo que se grabó. Sé que está muy bien escrita, sé que es una historia muy fuerte, sé que Netflix la está cuidando como si fuera cualquiera de sus grandes series y estoy rodeada de puros buenos actores. No tengo más que agradecimiento y estoy muy contenta y satisfecha. 

¿Cómo fue la grabación de la serie? 

— Yo grabé todas mis escenas en San Diego. 

¿Eso no te hizo sentir en cierta forma desconectada del equipo? 

—Me hizo sentir frustración por no poder hacer la serie en México como tendría que haber sido pero la verdad es que todos lo hicieron súper bien. Las locaciones que se hicieron acá fueron excelentes. Cuando ves la serie no distingues dónde es México y dónde San Diego de lo bien que hicieron todo, ni tampoco se distingue quién es la doble y quién es Kate. Todo el elenco iba y venía para hacer las escenas conmigo.  

¿Volverás a Mexico pronto? 

—Espero que sí cuando se arreglen mis problemas legales, cuando cierren mi caso y se me den las garantías que necesito para ir a México pero no sé cuando suceda esto. 

¿No te pasa que cuando te dicen que no puedes hacer algo, te dan más ganas? 

—Por supuesto (risas). Pero ya pasó un año y ya medio me acostumbré. Más bien ahora me muero por ir por unos tacos, es toda la razón por la que quisiera regresar. También me gustaría hacer cine en México pero no tengo prisa.

¿Qué crees que le hace falta a la televisión mexicana? 

—La verdad es que he estado un poco desconectada de las cosas que se están haciendo ahora porque no las veo pero sí oigo y leo y lo que le falta es contenido. Ponerse las pilas para actualizarse. La telenovela convencional ya no sirve, ya la gente no tiene esa retención de 160 capítulos. Ya nos aburrimos de ver a las niñas buenas y el hombre rico. No es que estén mal las telenovelas, pero incluso a las series nuevas que están sacando les falta contenido, les falta calidad. No sé qué es lo que hacen, que lo “achafa” todo. Ya sea por malos actores o por malos escritores. Por lo general se debe a malos escritores porque siguen redundando sobre lo mismo y hacen puros refritos. 

Los mejores talentos de México han salido de México, ¿qué te hizo a ti emigrar y cómo crees que se podría evitar esa fuga de talentos? 

—Yo creo que si en nuestro propio país nos dieran más oportunidades no tendríamos que venirnos acá (Estados Unidos) o buscar en otras partes. Cuando yo me mudé acá, se me abrieron las puertas inmediatamente y se me ofrecieron personajes que nunca en mi vida se me habrían ofrecido en México. Si yo me hubiera quedado en México no habría podido hacer nunca cine porque mi nombre ya pertenecía al mundo de las telenovelas y en México estaba muy peleado el mundo del cine con la televisión, te veían menos si venías de telenovelas. Y lo peor es que yo había empezado en cine pero eso no se me reconocía porque en esa época el cine estaba muy malo. Razón por la cual, si querías actuar, tenías que hacer telenovelas. De las cuales no me arrepiento y estoy súper orgullosa. Aprendí, conocí, me divertí y todo hasta que me aburrieron y fue por eso que me viene a vivir a Estados Unidos. Yo creo que estar en un set es un privilegio y yo ya no estaba contenta y no me podía dar ese lujo, porque no es justo para nadie. Fue por todo eso que decidí mudarme y también en esa época me estaba divorciando de mi primer marido y tenía a la prensa muy encima de mí, así que necesitaba salirme de todo eso. 

¿Podríamos decir que eres “ingobernable”? 

— (Risas) Pues sí porque no me gusta seguir las reglas de nadie. Ya pagué mis cuotas, tengo cierta edad, ya pasé por un montón de cosas y ahorita ya sé quién soy, qué quiero y qué no quiero. Me siento madura en ese sentido y no tengo que seguir las reglas de nadie porque esta es mi vida y nadie tiene por qué ordenarme nada en mi vida. Yo soy la única dueña de mi destino. Sé seguir reglas, obedezco la ley pero no rijo mi vida por las reglas de alguien más. 

Quizá lo que necesitamos es ser menos gobernables, en el sentido de cuestionarlo todo… 

—Exactamente. Eso está bien padre. Necesitamos más gente ingobernable porque somos como borregos que van obedeciendo y si de repente uno salta, todos los demás lo callan por el miedo a la inestabilidad. Pero lo que se nos olvida es que después del rollo, viene la calma, pero si no lo intentamos vamos a seguir todo el tiempo iguales. 

Su visión feminista

Ya interpretaste a la líder de un cartel, ahora una primera dama… ¿qué otra súper mujer te gustaría interpretar?

—¡Tantas! Me encantaría ser una superhéroe. Aunque sea una heroína urbana como Jessica Jones; pero también me gustaría tener mi capa y los superpoderes. Fuera de broma, sí me gusta hacer personajes que le den fuerza a las mujeres y que nos apoyemos entre nosotras y nos demos amor, inteligencia, ideas, iluminarnos. Si puedo hacer eso desde un personaje, pues qué satisfactorio. 

¿Cuál es tu perspectiva acerca del feminismo? 

—La palabra se ha prestado a todo tipo de mal interpretaciones. Lo que yo busco con esto es una igualdad de salario, de oportunidades. Seguimos viviendo en un mundo de hombres, no se le da el crédito a la mujer y eso tiene que cambiar. 

¿Sientes que has tenido que luchar lo doble de los demás para alcanzar una posición en tu carrera? 

—Pero por supuesto y sigue pasando. Tengo una amiga que tenía mucho tiempo en CSI y al chavo le pagaban el doble o el triple y a ella nunca le quisieron pagar igual, hasta que terminó por mandarlos al demonio. Y eso sucede en Estados Unidos donde supuestamente estamos un poco más avanzados con eso pero sigue siendo lo mismo en todas partes. Es increíble que siga pasando. Las mujeres tenemos que luchar el doble siempre. 

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