Mario Casas: “No soy un galán”

El actor español está cargado de proyectos en cine; este fin de semana llega a México con "Contratiempo"

Por Gabriela Acosta

Muchos creerían que Mario Casas pasa gran parte de su tiempo en fiestas, pero eso no suele ocurrir, ya que es un hombre de 30 años que gusta estar en casa y muy cerca de  la naturaleza.

El actor español tenía todas las intenciones de venir a la Ciudad de México y Guadalajara para hacer promoción de la cinta Contratiempo, pero su apretada agenda se lo impidió.

El filme Contratiempo dirigido por Oriol Paulo se estrenó en España, a principios de enero, con un gran éxito y este viernes 24 de marzo llegará a las salas mexicanas.

Su humor sale a relucir en cada respuesta, y aunque muchos lo etiquetan como medio chulín (medio altanero) como él lo comenta, en realidad es un hombre que muestra pasión por cada uno de sus trabajos sin dejar de lado sus propios valores.

Así que Mario Casas, el actor de moda que ha provocado suspiros con cintas como Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti o Palmeras en la nieve habla sobre su personaje, su vida diaria y los proyectos que están por llegar.

¿Qué te provocó el personaje de Adrián Doria en Contratiempo?

— Es un chaval exitoso, con una enorme fortuna pero con una doble vida. Me llamó mucho la atención el género del thriller.

Me atrapó la manera de contarlo desde los primeros minutos. Cuando terminé de leer el guión, me quedé con un pensamiento: Es un thriller en el que nada ni nadie es lo que parece.

Eres exitoso en lo que haces, ¿le envidiarías algo al personaje?

Adrián Doria sí es un triunfador, pero también un hombre cegado por el poder y piensa que está encima de todos y de todo.

Soy alguien que le gusta disfrutar lo que hace, nunca arriesgaría a alguien para lograr un sueño y como decimos en España, Adrián parece tener un palo en el culo (…), es un galán que no tiene escrúpulos, por lo que Mario Casas no tiene nada que envidiarle.

¿Te gusta jugar con todos los géneros?

— A lo largo de mi carrera, he realizado dramas, comedias y cintas románticas.

Ahora, me apetecía algo más subjetivo para jugar con varios elementos, entre ellos la historia de cuatro personajes, de una manera despiadada.

Me gustó el misterio que envuelve a Contratiempo.

¿Qué tanto influyó Oriol Paulo para esta historia?

— Es un tipo que sabe explicar lo que quiere, sobre todo durante el rodaje. Fue algo como muy teatral, te mercaba cada movimiento, te ponía en contexto con cierta imagen o canción, fue una manera distinta de trabajar.

Tuve largos encuentros con él para trabajar en los cuartos de ensayo, como si fuera una puesta en escena. Me ha dejado con muchos aprendizajes y con unas ganas inmensas de hacer teatro.

En esta carrera, ¿qué es lo que más te sorprende?

— Que la gente esté más interesada en la vida personal, que en los resultados de tu trabajo.  He aprendido a tomar las críticas como vienen.

Hay algo que no deja de sorprenderme y parece que a los demás sí, que sea una chaval que aún vive con sus padres… pero que puedo hacer, soy un tipo que se relaja en familia.

¿Cómo describirías a Mario Casas, no el actor sino a la persona?

— Soy divertido, sincero y nunca utilizo la fama para lograr algo. No soy un galán como en las películas, soy un poco tímido.

Debo confesar que no la paso bien en las alfombras rojas, fiesta y todo lo que tiene que ver con mucha exposición.

¿Qué es lo que viene?

— Me gusta tomarme un tiempo entre proyectos. En México se estrenará Contratiempo, por acá (España) llegara este 24 de marzo la cinta El bar de Alex de la Iglesia.

Por ahora, estoy rodando Bajo la piel del lobo, un drama de Samu Fuentes.

Muchas te ven como el hombre ideal, ¿qué tan cierto podría ser?

— Es lo que se muestra en las cintas, pero Mario Casas es un hombre de la vida real con toda la carga de virtudes y defectos del ser humano (risas).

¿Qué mujer te ha marcado?

— Si te refieres a recordarle por siempre así como mis  tatuajes, puedo decirte que las únicas mujeres que están impresas en mi cuerpo y corazón son mi madre y hermana.

¿De qué se trata?

Acusado de un asesinato del que se declara inocente, el exitoso empresario Adrián Doria contrata los servicios de Virginia Goodman, la mejor preparadora de testigos del país. En el transcurso de una noche, ambos trabajarán para encontrar una duda razonable que le libere de la cárcel.

La aparición de un nuevo testigo de cargo, amenaza con destrozar la estrategia de la defensa, obligándoles a recomponer a contrarreloj las piezas de un crucigrama que desafía todas las leyes de la lógica.

 

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