“Retratamos la insensatez de la guerra”, David Michôd y Jeremy Kleiner

Este 26 de mayo, Netflix estrena en exclusiva la película “War Machine” producida por Plan B, la compañía fundada por Brad Pitt, quien además protagoniza la historia.

Por Lucia Hernández
screen-shot-20170526-at-7.31.39-am.jpg Netflix

 
El director David Michôd y el productor Jeremy Kleiner charlan con Metro acerca de sus preocupaciones y visión sobre los conflictos bélicos de Estados Unidos. 

“War Machine” muestra la maquinaría que ha llevado a Estados Unidos a involucrarse en guerras al otro lado del mundo. Brad Pitt interpreta al general Glen McMahon, un obsesionado patriota con llevar la libertad y la civilización a Afganistán. Con un ácido humor, así como con la exacta dosis de crueldad, la cinta retrata las ideas absurdas y la política que gira alrededor de una guerra que ha sobrevivido a tres administraciones del gobierno estadounidense.

Relata los hechos tomando partido por los soldados y poniéndose en contra de los grupos de poder, cuya figura central es un líder nato y demasiado seguro de sí mismo que marcha directo hacia la locura. Uno de los elementos fundamentales de la historia justamente es la aguda interpretación de Brad Pitt de este carismático general de mil batallas que llega a Afganistán para ponerse al frente de las tropas de la OTAN, casi como si fuera una estrella de rock. Y así como llega entre bombos y platillos, luego se hunde en el escándalo expuesto por el periodismo. War Machine apunta a un tema siempre actual: la deuda de la sociedad con los soldados que terminan en el frente de batalla movidos por dudosos designios.

¿Cómo encontraron el libro y por qué decidieron volverlo una película? 
Jeremy Kleiner: Hemos sido fans del trabajo de David desde su primera película e incluso desde sus cortometrajes, primero Animal Kingdom y luego The Rover y teníamos muchas ganas de trabajar con él porque es un valiente escritor y director de cine que tiene un estilo propio de contar historias. El libro “The Operators” fue publicado y recibió muy buenas reseñas y el hecho de que tuviera un tono tan fuerte lo cual no era fácil de describir o simplificar, pero era divertido. Escrito por Michael Hastings quien trágicamente falleció en 2013. Es un libro muy divertido pero al mismo tiempo muy honesto en cuanto al trágico tema de la guerra. Y decidimos que tenía que ser una película, porque la forma en la que Brad Pitt y Dede Gardner intentan trabajar es que leemos algo y si creemos que tiene algo que puede funcionar, lo ponemos en las manos de alguien como David que es el verdadero contador de historias que sabe sacarle la esencia al libro y transformarlo en una película.

El tono de esta cinta es muy particular, no es por completo una sátira pero tampoco es un thriller político, ¿cómo lo describirías y cómo lo conseguiste? 
David Michôd: Había estado pensando por varios años hacer una película que estuviera centrada en alguno de los “teatros” de las guerras norteamericanas, ya fuera Iraq o Afganistan pero no podía encontrar la historia correcta y siempre me preocupaba encontrar una historia que de verdad reflejara la tristeza y la brutalidad de la guerra. Y no daba con ella. Jeremy y yo teníamos años de platicar sobre hacer un proyecto en conjunto y me enseñaron este libro “The Operators” y lo primero que me impactó cuando lo leí fue el potencial que había en él para la comedia, para reírnos de lo absurdo que es la guerra. Después de eso empecé a decir, por primera vez en la vida, que la historia de una guerra de Estados Unidos tenía más que ver con los desvaríos de poder de las altas esferas militares contra la tristeza y brutalidad que viven las personas que están en tierra, tanto las tropas como los civiles. Y lo que amé fue la posibilidad de hacer una película donde esos dos tonos pudieran coexistir. Para mí la película tenía que tratarse de la insensatez de la guerra y por lo tanto creo que toda la película tenía que estar en sincronía con eso.

¿Cómo definirían una “máquina de guerra”? 
DM: Desde que leí el libro empecé a visualizar que esta película tratara de todo el sistema militar. Todo desde los niveles superiores de la milicia, de la diplomacia, de asesores de seguridad, y pasara por los varios niveles de los medios de comunicación, los mandos medios de comando hasta llegar a los soldados rasos quienes son los que finalmente terminan peleando esta guerra. Sabía que quería que fuera más que sobre dos soldados o un general y que tratara de todo el sistema. En inglés esta frase se usa para describir a toda la institución del poder militar.
JK: Creo que algo importante es que la película muestra que hay varios individuos que juegan diferentes papeles, están los generales, la gente que tienen a su alrededor, los otros países que proveen de tropas y todas esas almas que pueden ser personas maravillosas con realmente buenas intenciones y a quienes probablemente si les preguntas te describirían qué les gustaría que pasara en el mundo y seguramente estaríamos de acuerdo con ellos y sin embargo hay un sistema, o una máquina o una forma en que las cosas suceden que parece que no podemos romper. Año tras año y una y otra vez parece que hay unas excursiones diseñadas para alcanzar una meta que nunca alcanzan y sin embargo el ciclo se repite una y otra vez. Y esa es la gran pregunta que planteamos: ¿por qué no podemos romper ese sistema? Creo que la película de David muestra esa complejidad, a veces de una forma divertida, otras triste y unas más trágicas pues como todo en la vida, no tiene una respuesta simple.

“Es una película acerca de la ambición y vanidad masculina. Y por eso es muy importante para mí que cuando las mujeres aparecen en la película se note que es porque de alguna manera, se colaron del exterior y que les hace sentir incómodos”.

¿Por qué ahora esta película? 
JK: Para decirlo de una manera simple, es porque somos malos productores y nos tomó casi dos años llevar el libro a la pantalla (risas). No puedes predecir los hechos. No había forma de saber que Michael Hastings, fuera a llevar su artículo de la revista Rolling Stone a un libro y nos tomó un segundo descifrar cómo íbamos a contar la historia. Pero en cuanto a la relevancia que puede tener ahora creo que coincide con una especie de arrogancia que hay en el país y que no ha desaparecido, más bien se ha incrementado cada día más.

¿Por qué llevarla directo a Netflix y no a los cines? 
Originalmente otro estudio tenía los derechos de la historia en la que está basada la película pero cuando estaba claro el guión y qué tipo de película iba a ser y su complejidad subversiva, nos quedó claro que su lugar era Netflix. Aunque no se pensó desde el principio, si huno un momento en que todos coincidimos que era el sitio que nos daría la libertad para lograr una historia valiente sin compromisos.

¿Qué tipo de reacción esperan o prevén por parte del público norteamericano de esta película? 
JK: No tengo la menor idea, pero me siento muy emocionado por descubrirlo. Creo que la cinta está hecha para hacer sentir a la gente respeto y preocupación por las personas, los soldados que no tienen otra opción más que de seguir las órdenes que se les dan. Y que la película es muy respetuosa de ello y cree que parte de ese respeto consiste en hacer las preguntas incómodas como: ¿cómo es posible que sus vidas y sus mejores años de la vida sean utilizados así? Esta película no tiene miedo de decirlo y en mi experiencia es que cuando tienes convicción en lo que haces, la audiencia tiende a responder con la misma convicción.

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