Andrés Calamaro: La música fue secuestrada por los teléfonos

Publimetro charló en exclusiva con con el músico argentino, con motivo del estreno del video de Tránsito Lento, incluido en su álbum Cargar la Suerte.

Por Gabriela Acosta

Andrés Calamaro está de estreno, y el viernes 1 de marzo presentó el video del tema Tránsito lento dirigido por el cineasta Luis Ortega, que fue filmado en la cárcel de Caseros y otras locaciones en Buenos Aires, Argentina.

El cineasta argentino le puso imágenes a la música del músico, para mostrar un trabajo que excava en lo profundo de la existencia. Una complicidad se dio entre los dos artistas, que maximizaron su creatividad.

El cantautor, músico, compositor llevará su gira Cargar la Suerte por mayo y junio por España; pronto tocará Latinoamérica con su mas reciente material discográfico.

De vista en Guadalajara, para participar en el homenaje a Plácido Domingo, el artista charló  con Publimetro sobre todo aquello que lo inspira, pero también lo que le molesta.

¿Qué tan cargada está la suerte?

— Mi diagnóstico es muy bueno. Cargar la Suerte es mi diagnóstico, o parte de mi mapa vital y cultural. El pop es la punta de un iceberg y la mayor parte del hielo permanece debajo de la mirada popular. Así estoy, escribiendo todos los días, esperando los ensayos y la gira, con mas discos en marcha.

Cargar la suerte pareciera un road trip de tu vida, pero que invita a viajar a quienes lo escuchan. ¿Ha cambiado en algo la manera de inspirarte y escribir?

— Si ha cambiado. Porque existen diferentes métodos para abrazar la inspiración. El trabajo y el deseo son importantes, pero es el anhelo que refluye. Algo ha cambiado, estoy brillando con mi propia luz que no es mía. Escribo todos los días en un nuevo superávit de conciencia.

Trabajaste con Luis Ortega para el nuevo videoclip de Tránsito lento, ¿qué tipo de “enfrentamientos” se dieron durante la filmación?

— Luis es un artista, mas que un director de cine. No es un especialista, es un maestro. Esa categoría tiene. Y, estar en presencia de la maestranza, siempre es aleccionador. Nos enseñaron pero no siempre vamos a entender inmediatamente lo que aprendimos.

Pueden pasar diez años y, buen día, llegamos al punto donde estas cosas se nos revelan.

 

Hay una parte de la letra que dice: "Pero lo que preciso es llegar. Pero no aprendí a esperar", ¿qué tan impaciente eres para vivir?

— Impaciente promedio, la paciencia es una virtud extraña o estoica. Digamos que me gustan los días cortos. Vivir con impaciencia es una epidemia o una ventaja, quien sabe. La compulsión por opinar y sacarse fotos no parecen sublimar la paciencia como estatus universal. Soy una persona diferente después de las ocho de la tarde. Cuando estoy despierto del todo.

¿Qué te provoca la palabra feminismo?

— Me considero feminista. Fui educado por una familia, socialista, ateo y feminista. Podemos hablar de feminismo racionalista o de colectivos que buscan visibilidad en internet. No es la misma cosa pero tampoco son antagonistas.

Si tuvieras que elegir un tema (política, religión, futbol, literatura) para guardarlo abajo del colchón, ¿cuál sería?

— Ahora mismo, la política es un mal tema en Argentina. Solo existen dos opiniones opuestas y radicales. Sin debate ideológico, la conversación política se diluye en discusiones todas iguales. La política es mas que interesante, importa mucho.

Pero con este escenario, la discusión política es un diálogo de sordos hablando a los gritos. Prefiero otros términos.

Eres músico, compositor y productor, ¿qué no estarías dispuesto a hacer en nombre de la música?

— Casi todo está permitido en la música, incluso ofender. Mejor si ofende un poco. El rock no fue inventado para agradar a todo el mundo, tiene que ser incómodo. En nombre de la música hice todo, cosas imperdonables y sacrificios personales, según el método hedonista de ser perfeccionistas pero holgazanes. No tiene nada de malo.

La música no me pertenece, lo que hago en nombre de la música es algo privado entre la música y nosotros.

¿Qué te provoca la industria musical, que pareciera que va por un tema pegajoso a un álbum con propuesta?

— Imponer una canción único es un sistema antiguo que tiene sentido en la cultura de los teléfonos urgentes. Las canciones pegajosas no son excluyentes, hay que inventar modelos -todos los días- para preservar la música buena, que es la que importa.

La música está sometida a una fuente perversa que no contempla el trabajo, el legado ni el honor. La música es víctima de los fríos descartes del capitalismo exacerbado. Fue secuestrada por los teléfonos.

Tengo entendido que preparas un libro de fotografías taurinas, ¿qué nos puedes adelantar de este proyecto?

— Internet le da visibilidad a colectivos imaginarios, un libro de fotografías es otro espacio porque un libro exige atención y tiempo que hay que entrenar con voluntad. El proyecto son mis fotografías de aficionado privilegiado.

Estar, a veces, donde tengo que estar. Un libro de fotografías es compartir miradas, lo que vieron los ojos.

¿Qué es lo que más molesta a Andrés Calamaro?

— Tengo bastante resistencia. No pierdo la calma ni los buenos modales. Tengo mis principios, que son pocos pero no negociables. Digamos que me “molesta” la tendencia a “igualar lo distinto” según un moral totalitaria. Además me preocupa.

 

Estuviste en el homenaje a Plácido Domingo, que se realizó en Guadalajara, ¿qué puedes decirnos sobre esta participación?

— Fue un compromiso peculiar y lo importante son las buenas sensaciones en el escenario. Estuve muy honrado con esta invitación, por México, por mis compañeros y por el gran maestro.

¿Qué opinas sobre el tenor y este tipo de eventos para apoyar una causa social?

— Plácido Domingo es tan importante como Walt Disney o Martin Luther King. Coloso del canto lírico transitivo a la música popular. Las causas sociales importan todas, pero hay palabras que son políticas.

Hay que ayudar con la única idea de colaborar. No brillar por algo que, sencillamente, es justo y urgente. Las buenas causas necesitan soldados, no figuras.

 

 

En sus palabras

“Las canciones pegajosas no son excluyentes, hay que inventar modelos -todos los días- para preservar la música buena, que es la que importa".

 

 

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