Mira cómo luce en la actualidad 'Lisette Bracho', la hija de Gaby Spanic en "La usurpadora"

La pequeña que dio vida a este personaje actualmente tiene 26 años.

Por María Fuenmayor

Del sinfín de telenovelas que a lo largo de la historia han logrado marcar la televisión y perpetuarse en el corazón del público sin duda se encuentra La usurpadora, ese inolvidable melodrama protagonizado por Gaby Spanic y Fernando Colunga en 1998 que ha acaparado el gusto de la audiencia de varias generaciones desde su estreno hasta la fecha.

El teledrama de Televisa cautivó a los telespectadores de la época en México y hasta en los lugares más recónditos del mundo con una entrañable y excitante trama escrita originalmente por Inés Rodena, una insuperable producción de Salvador Mejía y un elenco de primer nivel en el que no solo brilló la actriz venezolana con su doble papel como la dulce ‘Paulina’ y la despiadada ‘Paola’, también destacaron otros miembros del reparto como María Solares, quien dio vida a la niña 'Lisette Bracho'.

Con apenas 4 años de edad, la actriz se integró al elenco del teledrama como la pequeña hija de ‘Paola Montaner’ y ‘Carlos Daniel Bracho’ que conquistó con sus travesuras, ternura y esa divertida afición que tenía por los disfraces.

Solares se perfiló para tener un gran futuro en la actuación con su impecable interpretación de ‘Lisette’, esa habilidad para aprenderse e interpretar sus líneas frente a las cámaras y la incuestionable química que tuvo no solo con su hermanito ‘Carlitos’, encarnado por el entonces niño Sergio Miguel, sino también con sus padres en la ficción: Colunga y Spanic.

No obstante, pese al talento que demostró y el éxito que tuvo su actuación en esta trama, la pequeña estrella se despidió de la televisión con el mismo papel con el que debutó y no solo nunca se la vio de nuevo en la pantalla, sino que tampoco se supo más de ella. A continuación, te contamos qué fue de la vida de la eterna ‘Lisette Bracho’  y te mostramos cómo creció.

Así se transformó ‘Lisette Bracho’  de La usurpadora

A 22 años del estreno de La usurpadora, María Solares creció para ser una guapa y exitosa comunicóloga que pese a que no volvió a pisar un foro de grabación, nunca abandonó esa fascinación por las artes escénicas y mucho menos dejó en el olvido la gran experiencia que fue ser la pequeñita del reparto de una de las producciones televisivas más exitosas de todos los tiempos.

En una entrevista a People En Español el año pasado, la joven de ahora 26 años  se abrió sobre su vida actual y demostró que los recuerdos de su infancia sumergida en las páginas del libreto de Carlos Romero todavía permanecen intactos en su memoria. De  hecho, esta etapa fue tan especial que todavía recuerda incluso esos acontecimientos que la llevaron a  ser parte de La usurpadora.

La usurpadora llegó a mi vida de forma completamente accidental, mi hermana pertenecía al CEA (Centro de Educación Artística de Televisa), todos los días yo pasaba por ella junto con mi madre. Un día salió una productora, me vio y le comentó a mi mamá que necesitaban a una niña con mis características para interpretar un papel en una telenovela nueva”, relató al medio.

“Mi madre se negó, sin embargo mi tía era amiga de la productora y entre ella y mi familia convencieron a mi mamá de llevarme al casting. El día del casting, había muchos niños, unos contentos otros no tanto. En una esquina un niño lloraba porque no quería pasar a actuar, lo vi, me acerqué y le comencé a cantar una canción para calmarlo”, narró.

“Casualmente en ese preciso momento pasaron Beatriz Sheridan y Carlos Romero, Beatriz al verme exclamó que ella me quería para el papel y organizó todo para que me pasaran de inmediato al casting. El ejercicio fue con Fernando Colunga, me hicieron simplemente correr a sus brazos y gritarle 'papito, papito'. Al terminar, le dijeron a mi mamá que la contactarían, dos semanas después recibió la llamada que anunciaba mi elección como ‘Lisette”, se acordó.

Fue así que comenzó esa inolvidable aventura. “Las grabaciones de La usurpadora siempre fueron como un juego para mí, pues era una niña de 4 años. Mi mamá se aseguraba de dejarme claro que no era realidad y que yo era María jugando a ser ‘Lisette Bracho”.

Yo me divertía mucho, en ocasiones era algo cansado porque las grabaciones se alargaban hasta altas horas de la madrugada (…). El episodio final fue el más pesado de todos, grabamos días enteros sin descanso, en el momento que dijeron 'corte y queda' todos saltamos de alegría, sin embargo existía la nostalgia del último episodio”, dijo a la publicación.

María también reveló que a pesar del triunfo que cosechó con su actuación en el melodrama encabezado por Gaby Spanic y Fernando Colunga, no volvió a actuar en ninguna producción porque sus padres decidieron alejarla del medio artístico para que tuviera una vida normal.

Mis padres querían que tanto mi hermana como yo tuviéramos una infancia tranquila y normal. Por lo cual decidieron alejarnos del medio y esperar a que tuviéramos la edad suficiente de decidir por nosotras mismas si queríamos regresar o no. Agradezco y aprecio esa decisión dado que tuve una gran infancia, hice grandes amigos, viví grandes experiencias (buenas y malas) de las cuales aprendí mucho”, destacó.

Es así que alejada del mundo del espectáculo mexicano, Solares decidió estudiar en su adultez Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), desde donde egresó con honores, a la par que desarrollaba su pasión por la actuación y el arte en  su localidad y bajo perfil.

Crecí como una niña feliz y viví cada una de mis etapas de manera exitosa y satisfactoria. El gusto por actuar, las artes, la literatura, el teatro y el cine siempre me acompañaron. Participaba en grupos de teatro, coros y en ocasiones en la televisión local. Cuando crecí y entré a la universidad, el gusto por la literatura y el cine potencializaron mi carrera, decidí estudiar Ciencias de la Comunicación, me gradué con honores”, detalló.

Contó que mientras estudiaba ganó un premio nacional por el cortometraje Pequeñas Miradas, el cual escribió, produjo y dirigió. Asimismo, escribió para el público infantil un libro titulado Las Aventuras del Pequeño Méliès, el cual estaba intentando lanzar y “al salir de la universidad comencé una carrera en la industria, sin embargo, me di cuenta que no era lo que yo realmente quería”.

“Es por eso que después de un chiste entre mi amigo el escritor Aldo Patlán y yo, él me preguntó que qué pasaría si mi yo famosa se reencontrara con mi vida común y corriente como una Godín y me invitara a vivir esa vida que dejé 21 años atrás. Entonces, decidimos llevar esa idea a la realidad, a través de una producción independiente de una mini serie web en YouTube”, señaló a la revista en 2019.

El proyecto al que se refiere lleva por título Yo soy Lisette Bracho y ha tenido un gran recibimiento en la red social, en especial, de los fans de La usurpadora.

Actualmente, la joven que admite gustarle la idea de regresar a la actuación en la televisión si se presenta la oportunidad  vive una vida “común, tranquila y feliz” en una ciudad pequeña.

“Tengo un trabajo de comunicóloga en una pequeña empresa y llevo redes sociales de negocios locales de manera free lancer. Me gusta mucho el cine, escribir, la música, convivir con mis seres queridos y viajar. En ocasiones, escribo cuentos cortos, críticas de cine, ensayos breves y guiones de cortometrajes. Actualmente estoy emocionada con la recepción que ha tenido el proyecto de Yo soy Lisette Bracho”, resaltó.

Asimismo, la joven que asegura haber tenido una relación muy especial durante la filmación de La usurpadora con Spanic, Chantal Andere y el galán Colunga, guarda con detalle muchos recuerdos de su paso por esta producción pero hay uno especial que atesora con cariño inmenso y fue “el día en el cual comenzó la afición de ‘Lisette’ por los disfraces, ya que era y es la mía personal”.

“Ese día antes de grabar había salido con mis tíos a pasear, me encantaba disfrazarme, por lo que me regalaron un disfraz de bombero. En el momento que llegamos al set yo no quería quitarme ese disfraz de encima, por lo que Beatriz Sheridan tuvo que llamar a la dirección de arte y pedir que trajeran un carrito de bomberos para que se acomodara con la escena”, explicó.

“Desde ese momento todos los días llegaban de vestuario y guión a preguntarme de qué se quería disfrazar ‘Lisette’ para el episodio siguiente. No importaba si decía gato, abeja o alien, ellos siempre volvían mis sueños realidad”, concluyó.

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