Cómo seguir un código de vestimenta en Semana Santa

Por EFE

La Semana Santa es una época en la que las celebraciones de pasión y la mucha devoción exigen etiqueta en el vestir, negro riguroso, largos recatados, vestidos minimalistas, contención en las joyas y total protagonismo para la mantilla negra, que vive sus días de gloria.

El origen de la mantilla se remonta a la cultura ibérica, “cuando las mujeres se cubrían con velos y pequeños mantos la cabeza”, explica a EFE, Miguel del Amo, experto en protocolo social y etiqueta.

A partir del siglo XVI, el uso del pañuelo se hizo mucho más habitual en los trajes regionales, pero era mucho más común en el ámbito rural.

Dos siglos después, la mantilla se convierte en seña de identidad de la mujer española, “precisamente fue la reina Isabel II, quien popularizó esta accesorio gracias a su gran afición a los encajes”, precisa Miguel del Amo.

A imagen y semejanza de aquella reina, la mayoría de las mujeres de corte, aristócratas y burguesas del Romanticismo copiaron su estética y “la mantilla se convierte en una prenda de etiqueta imprescindible”, cuenta.

De España al mundo

Han pasado siglos, y en la actualidad la mantilla se utiliza en toda España, a lo largo del año en celebraciones concretas como funerales, bodas o corridas de toros, pero vive su apoteosis en las procesiones de Semana Santa de Andalucía y Madrid.

Este complemento de sello español requiere un exigente protocolo para asistir a las procesiones y a los actos religiosos. “Se debe de lucir con un vestuario sobrio”

-La mujer tiene que vestir un vestido liso, sin encajes ni adornos, con manga larga o francesa, de cuello a la caja o barco y “obligatoriamente negro”, dice del Amo, quien asegura que “no están admitidos los escotes prominentes, ni en forma de uve, así como las minifaldas, las sandalias o las plataformas, mejor un zapato de salón cómodo”.

-El vestido tampoco se puede conjuntar con una chaqueta o mantón, “los únicos complementos permitidos son los guantes negros, cortos y sin encaje, cartera negra y rosario entre los dedos”.

-Si se luce mantilla, bien puesta y negra. “Apoyada en una peineta de carey o nácar y el tamaño, en función de la estatura”, cuenta del Amo, que recuerda que el Jueves Santo se coloca más retrasada, dejando la frente despejada y parte del cabello visto, en cambio el Viernes Santo, la mantilla debe cubrir el cabello.

-La longitud de la mantilla no puede superar el largo del vestido. “Es importante sujetarla sobre los hombros con dos alfileres prendidos al vestido, el aire es su peor enemigo” porque se puede dar la vuelta.

La mantilla blanca para el Domingo de Resurrección.

El Domingo de Resurrección es día de mantilla blanca, incluso adornada con flores. “La más común es la de chantilly, en la que el tul y el bordado forman un solo tejido, así como la mantilla de blonda, en la que el dibujo va bordado sobre el tul”, aclara el experto en protocolo social.

-En cuanto a las joyas, es mejor escoger piezas sencillas y discretas, la medalla de la cofradía, la alianza y pendientes a juego con un broche, preferentemente en oro viejo o plata”, especifica del Amo, quien aconseja no utilizar joyas de “oro amarillo ni corales”.

-El maquillaje debe ir acorde con el estilismo. El rojo en los labios y uñas está prohibido. “Tonos suaves y naturales tanto en el rostro como en la manicura”.

En el hombre

La vestimenta del hombre también requiere de etiqueta. Traje de chaqueta y corbata negra y camisa blanca. “En algunos lugares se permite el uso de trajes azules y grises muy oscuros”, conclu.

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