¿Por qué no todos tenemos cicatriz de la vacuna contra la tuberculosis?

Es una dosis de virus atenuados, la cual deja una marca dependiendo la técnica de aplicación y el proceso de cicatrización de cada persona. Algunos países de Europa no se suministra de forma genérica

Por Fabiola Ayala

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La cicatriz que casi todas las personas de países latinoamericanos tienen en el brazo derecho o, con menor frecuencia, en el izquierdo es la prueba de haber recibido la vacuna contra la tuberculosis.

En México, desde hace 65 años es una de las dosis que se suministran al cuerpo en las primeras horas de vida junto con la vacuna de la hepatitis, recordó en entrevista Mónica González, responsable de Consulta Externa y Programas Prioritarios del Hospital General de Soledad, San Luis Potosí.

Detalló que la vacuna contra la tuberculosis, conocida como BCG, es la única que deja cicatriz tras ser suministrada de forma subcutánea y la marca puede manifestarse de distintas maneras.

La Secretaría de Salud cuenta con un manual que describe el protocolo de aplicación el cual, entre otras cosas, establece que la inyección con virus atenuados se aplica debajo del doblez del hombro o pasando la articulación.

Sin embargo, entre más abajo se efectúe el piquete, la cicatriz puede ser más grande; aunque la forma también depende del tipo de cicatrización que presente la persona.

Mónica González explicó que quienes tienen una cicatriz circular con algunas líneas al interior que asemejan una flor es porque hubo una aplicación errónea de la dosis.

A quienes sólo les quedó una línea, quiere decir que hubo un procedimiento correcto, pero si hay una protuberancia es señal de que el paciente tiende a una cicatrización queloide, lo cual es normal, aunque no necesariamente muy estético para algunas personas.

La vacuna provoca una bolita o nódulo que tiene un periodo de cicatrización de hasta 15 días. Después del suministro hay dolor, hinchazón y calor local que van aminorándose poco a poco hasta que se hace una cicatriz.

Si la bolita comienza a sacar agua es señal de una posible infección, por lo que el paciente debe consumir antibiótico y el efecto de la vacuna se anula.

En 2012, el Departamento de Sanidad y Consumo del País Vasco informó de la eliminación de la vacunación con BCG a los menores de un mes, quedando reservada para los grupos de riesgo.

La medida se ha replicado en otras ciudades porque el número de casos de tuberculosis no es tan alta.

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