Los beneficios de colorear

Desarrollo infantil. Además de ser una actividad divertida para ellos, despierta el potencial creativo y los procesos cognitivos desde edades muy tempranas

Por ALEXANDRA ORTIZ

Darle a tu hijo la libertad de dibujar y colorear desde sus primeros años puede tener un impacto muy positivo en su desarrollo. Laila Anguiano, especialista en desarrollo infantil, explicó durante la presentación del taller Coloreando quién soy (resultado de una alianza entre la  Fundación Las alas del pez y la marca Bic), la  importancia de dibujar y colorear para los niños, sobre todo en el contexto de un mundo digital.

Estamos en una época en la que la tecnología evoluciona y aunque para los niños es fascinante y muy valioso utilizar las herramientas electrónicas, el dibujo sigue siendo fundamental para el desarrollo, así lo explicó la también experta en terapia de audición y lenguaje.

“El dibujo permite expresar pensamientos e ideas; todo lo que sientes lo reflejas a través de un color, un crayón, plumones y colores. Lo importante es perderle miedo y dejarte llevar”, comentó Laila Anguiano asegurando que este escapa también es útil para los adultos, razón por la que también se han popularizado los libros de coloreado para adultos con diseños de mandalas y otras ilustraciones que ayudan a canalizar las emociones a través de los trazos y los colores.

“Creamos ideas y vamos transformándolas con las herramientas; si una línea sale chueca, puedes crear algo diferente y se convertirá en algo nuevo”, agregó al explicar cómo se explora el potencial creativo.
Fomentar en los niños el dibujo desde pequeños es necesario, pues, según la experta, permite comenzar a tomar consciencia del uso y ejercitar los dedos, la mano, la muñeca, el codo y el hombro de forma integrada. “A través del dibujo se dan muchos aportes al trabajo de escritura, lo cual impacta a su desarrollo en la escuela”, aseguró indicando que esto es parte del desarrollo corporal porque el dibujo va activando partes del cerebro relacionadas con este proceso cognitivo.

A partir de los 2 años, los pequeños comienzan a  hacer trazos sencillos y hacia los tres y cuatro años se comienza a manifestar una evolución más importante. “A esa edad el cerebro ya puede hacer representaciones mentales, es decir, que puede asociar un objeto de la realidad en su mente  y puede dibujarlo sin la necesidad de estar viéndolo directamente”, dijo. “Esto demuestra que el dibujo aporta una evolución de la psique y las emociones que ayudan a expresarse”, agregó diciendo que cada niño tiene un proceso diferente en tiempo y forma.

La escritura y el dibujo desarrollan las áreas frontales del cerebro, que permiten la coordinación entre los movimientos gruesos (automatizados) y motricidad fina (las que requieren el uso del pensamiento para moverse). Otra parte del cerebro que comienza a activarse son las parietales, encargadas de los movimientos direccionalidad, proporción y coordinación del equilibrio.

“También se refuerza el tono muscular y la postura, se proporciona al niño pertura, confianza y seguridad, dejando una huella muy importante”, reiteró sumando a la mejora de la memoria, el razonamiento y otras habilidades vitales.

Respecto a la relación de los niños con la tecnología, Laila Anguiano comentó que aunque existen aplicaciones digitales que también pueden despertar la curiosidad creativa con herramientas de dibujo, hacerlo en papel sigue sumando mucho para el desarrollo infantil. “Existe un apoyo y estimulación visual, pero no hay involucramiento activo del cuerpo; la postura y el tono no se activan de la misma forma. La emoción y la expresión a la hora de colorear en papel permite hacerlo de manera más intensa y percibir las texturas y la resistencia diferente entre un crayón de cera y los colores de resina, por ejemplo. Dibujar y colorear en papel deja huella de una manera vivencial y permite ejercitar mejor el músculo del cerebro”, concluyó.

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