Cómo saber si tu hijo tiene un trastorno de aprendizaje

Desarrollo. Identifica las señales presentes para saber si tu hijo tiene una condición que pueda estar afectando su vida escolar

Por ALEXANDRA ORTIZ

Los primeros años escolares de tu pequeño son decisivos para su desarrollo, por lo que es vital que tanto sus maestros como tú estén al pendiente de cualquier manifestación que indique que pueda estar teniendo un problema en su aprendizaje.

De acuerdo con el Manual Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV) de la American Psychiatric Association y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud, estos trastornos pueden ser específicos en lectura, ortografía, cálculo, escritura y aprendizaje no especificado. Estos déficit lo sitúan por debajo del promedio de los niños de su edad, sin ser consecuencia directa de un retraso mental, enfermedades neurológicas, problemas sensoriales o trastornos emocionales.

Los niños con este tipo de trastornos deben acudir con un  psicólogo o terapeuta especializado en aprendizaje, lenguaje o comunicación humana, quien te guiará para diferenciar las causas, conductas y señales con el fin de realizar un diagnóstico y tratamiento adecuado.

“Es muy importante descartar problemas causados por factores externos, desde inadecuadas instalaciones en el aula (como falta de iluminación, material inadecuado), maestros con poca competencia o capacitación e, incluso, bullying, problemas familiares, depresión y ansiedad”, indicó Alexandra Rentería, terapeuta de audición y lenguaje del consultorio Terale. “Estos casos no son considerados propiamente un trastorno, sino un problema de aprendizaje a causa de un factor ambiental”, acotó.

Pon atención a estas conductas y señales

  • Retraso constante en las  actividades escolares en comparación con la mayoría de sus compañeros.
  • Problemas para recordar lo que se le acaba de decir recientemente.
  • Dificultad en la comprensión del tiempo, si se le habla o pide algo para “hoy”, “mañana”, “ayer”.
  • Problemas para seguir las reglas de los juegos, así como poca tolerancia a la frustración y espera de turnos.
  • Invierte las letras o números  al momento de escribir o de leer.
  • Conductas exageradas o extremosas. Es muy inquieto o muy tímido a causa de la falta de comprensión de las actividades.
  • Problemas para seguir indicaciones e instrucciones.
  • Constantes calificaciones bajas en la curricula académica y pobre desempeño escolar.
  • Responde cualquier otra cosa diferente a lo que se pregunta o se le indica.
  • Pierde u olvida constantemente sus objetos personales o material escolar.
  • Problemas para realizar actividades estructuradas o de rutina. Por ejemplo: vestirse, bañarse o lavarse los dientes.
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