Lugares embrujados de la CDMX (Parte 2)

La CDMX esta llena de leyendas muchas de las cuales siguen vivas hasta nuestros días

Por Iván Zúñiga

En la Ciudad de México son diversas las tragedias que han pasado a lo largo de los años, tanto que muchas de ellas siguen vigentes hasta nuestros días.

Y es que, sea una persona creyente o no, hay documentos históricos que corroboran que en estos lugares ocurrieron tragedias que marcaron a la ciudad.

Sino fue suficiente con la primera lista de los lugares embrujados de la CDMX aquí te traemos la segunda parte de esa lista.

1.-La Casa de Las Brujas:  Esta construcción ubicada en la Plaza Río de Janeiro, en medio de la Colonia Roma, es conocida porque de acuerdo con la leyenda se dice que ahí vivió una bruja chamana llamada Panchita, quien era seguida por muchos famosos y políticos los cuales la visitaban para que les hiciera favores.

Sin embargo, se dice que debido a los rituales practicados en esta casa, se han quedado atrapados en su interior fantasma y espíritus que molestan a las personas que han habitado recientemente el inmueble.

Las personas afirman que ahí se escuchan ruidos extraños además de observar presencias desconocidas a todas horas, asediando a los inquilinos.

2.- Casa de La Moira: Este inmueble se hizo famoso porque cuenta la leyenda que en una ocasión un niño llamado Marco entró a la casa y vio a un niño colgado del techo, lo que provocó una pronto huida, sin embargo, años más tarde regresó al inmueble para corroborar si había sido producto de su imaginación, pero en esta ocasión no pudo escapar y murió colgado al interior sin saber exactamente las causas de lo que pasó.

Años después, la casa se hizo famosa pues en el interior de ella se llevaron a cabo sesiones espiritistas donde dicen que hubo posesiones demoniacas. 

Tiempo después la casa fue utilizada como Centro Cultural, pero de la noche a la mañana, cerró sus puertas, las cuales permanecen así hasta nuestros días.

El inmueble está ubicado en la Avenida José Vasconcelos 125, Colonia San Miguel Chapultepec.

3.- Palacio de Lecumberri: Está ubicado a espaldas del Palacio Legislativo de San Lázaro, en la Ciudad de México, el inmueble fue creado por Porfirio Díaz como una cárcel, para quienes no acataran la ley.

En este lugar se llevaron a cabo todo tipo de atropellos contra los reos, los cuales platicaban a su familia el “infierno” en que vivían, torturas, desapariciones, asesinatos, por ello, este edificio fue conocido como “El Palacio Negro”.

Hoy en día, en el edifico se encuentra el Archivo General de la Nación, sin embargo, varias personas han declarado haber tenido encuentros paranormales, incluso, cuando el edificio fue remodelado, se encontraron huesos humanos enterrados cerca de las salidas. 

Los visitantes afirman haber visto la aparición de un Charro Negro en el auditorio del Palacio, además se escuchan gritos, lamentos, ruidos extraños.

4.- La Isla de la Muñecas: Este popular lugar ubicado en el lago más famoso de la Ciudad de México fue habitado únicamente por Don Julián Santana Barrera…bueno, y por cientos de muñecas maltratadas que cuelgan de todos lados.

De acuerdo con Don Julián un día se encontró el cadáver de una niña, aparentemente ahogada en uno de los canales de la isla al enredarse entre los lirios de la orilla, partir de entonces su espíritu comenzó a rondar por la isla, por lo que, decidió rodear su chinampa con muñecas de todos los tipos y tamaños para protegerse. 

Posteriormente en el año 2001 Don Julián comenzó a afirmar que una sirena le había estado llamando porque se lo quería llevar, poco tiempo después el hombre murió a la orillas del lago.

Hoy en día las personas que han visitado el lugar afirman haber visto que las muñecas se mueven o parpadean sin que nadie las toque.

5.- La Calle de Don Juan Manuel: De acuerdo con la leyenda hace muchos años, vivió un hombre muy rico. Este hombre se llamaba Don Juan Manuel que estaba casado con Doña María una mujer bella y virtuosa. Pero la tristeza de aquel hombre estaba marcada por no haber tenido hijos.

Desesperado, y temiendo un posible adulterio de su esposa el hombre invocó al diablo prometiendo entregarle su alma a cambio de información sobre el supuesto engaño que lo había deshonrado.

La leyenda firma que a su llamado acudió Lucifer, quien ordenó a don Juan Manuel que saliera del convento y que, justo a las once de la noche, matara al primer hombre que pasara cerca de su casa, lo cual hizo.

A la noche siguiente del crimen, apareció de nuevo el demonio para informar a don Juan Manuel que el individuo asesinado el día anterior era inocente; pero que, si quería encontrar al responsable, tendría que salir todas las noches a la misma hora y asesinar al primer hombre que encontrara próximo a su domicilio.

Don Juan obedeció el diablo y por un largo tiempo a las once en punto se acercaba al primer hombre que pasaba, le preguntaba la hora, cuando le respondían decía: ¡Dichoso usted, que sabe la hora de su muerte!”, y los asesinaba, hasta que un día mató a su sobrino.

Invadido por la tristeza el hombre acudió a un sacerdote para buscar que lo absolviera; el reverendo, sin perder la calma, le mandó como penitencia, para poder liberarlo de sus culpas, que se presentara al pie de la horca durante tres noches seguidas y rezara un rosario.

Durante la primera noche, cuando aún no concluía el rosario, don Juan Manuel escuchó, sin saber de quién ni de dónde provenía, una voz sepulcral que suplicando decía “¡Un Padre nuestro y un Ave María por la salvación de don Juan Manuel!”

Asustado el hombre volvió con el padre quien le dijo que sin importar acudiera a la horca a limpiar sus penas, pero la tercera noche el hombre fue encontrado colgado de la horca.

Desde entonces se dice que el fantasma de Don Juan Manuel no puede descansar en paz.

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