Las fiestas decembrinas son la época ideal para dar y recibir Amor, para alimentar en familia nuestras tradiciones y para disfrutar de esas pequeñas cosas de la vida y de esos momentos “que valen oro” y que es necesario compartir, para que todos los que están a nuestro alrededor, disfruten de la felicidad que genera el fin de un ciclo y el inicio de otro.

Los mexicanos estamos muy orgullosos de nuestra herencia y tradiciones y tenemos un sentido del humor muy peculiar, a tal grado, que hasta bromeamos con la tragedia y con la muerte.

Sin embargo, cuando se trata de reunirnos con nuestros seres queridos, familiares o amigos, el compromiso lo tomamos muy en serio y el fin de año es el momento ideal para compartir anécdotas, recordar lo que hemos vivido en el año que termina, y desear a todos un mejor ¡Feliz Año Nuevo!

Antes, durante y después de la tradicional cena de fin de año existen diversos momentos que valen oro y que marcan emocionalmente de por vida a todos los que los vivimos y disfrutamos.

Para recordar y revivir algunos de estos momentos, seleccionamos tres, que sólo los mexicanos podemos vivir con tanta intensidad y que hacen de nuestras vidas un deleite:

La cena de fin de año o cena de año nuevo:

La cena para recibir el año nuevo es realmente un banquete, pues las familias, de acuerdo con sus posibilidades, preparan los mejores platillos para celebrar la unión familiar o la amistad que se ha construido a lo largo del año o de nuestras vidas.

El lomo, la pierna, el pavo, los romeritos, el bacalao y las ensaladas de frutas o verduras o simplemente un pollo rostizado, son algunos de los guisos que engalanan nuestras mesas para disfrutar en compañía de los seres queridos, donde la fraternidad y el amor son los principales invitados.

Doce campanadas, doce uvas, doce deseos, doce propósitos

Si bien es cierto que el mexicano celebra y vive las fiestas de forma única, también lo es que comparte aspectos supersticiosos con otras culturas y entre ellos, está el de comer o tragar, literalmente, doce uvas o doce pasas, pidiendo y anhelando en cada fruto, un deseo o un propósito para el próximo año.

Estos momentos pueden ser tan divertidos o tan trágicos, dependiendo de cómo hayamos sincronizando nuestras bocas o gargantas con las 12 últimas campanadas del año.

Se cree que si no comes las 12 frutas no se cumplirán tus anhelos, por lo que tendrás que preparar tu estómago y tu garganta para recibir este 2017, si quieres ver tus metas cumplidas.

Acudir de forma puntual al famoso “recalentado”:

Esta tradición muy arraigada y que forma parte de la cultura y del carácter generoso del mexicano, reúne de nuevo a las familias y consiste simplemente en acudir al día siguiente de la celebración a compartir lo que quedó de la cena. Hay ocasiones en que a esta reunión llegan más y nuevos invitados, por la creencia y la certeza de que “el recalentado sabe mejor”.

Finalmente, si de compartir en familia los momento de alegría se trata, la edición limitada “Victoria ORO”, es ideal para acompañar esos momentos que valen oro este fin de año, pues, forma parte de la familia de cervezas y de cerveceros que tienen más de 150 años en el país y que han estado presentes en los acontecimientos más importantes de México.

 

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