La columna de Fernanda Tapia: suicidio, ¿la nueva pandemia?

El problema de entrarle al tema del suicidio es que NO SE HABLA

Con tristeza nos enteramos esta semana que el escritor Luis González de Alba, quien fue líder estudiantil en 1968, murió a los 72 años en Guadalajara, Jalisco. De ahí pasamos al asombro cuando trascendió que él mismo se había quitado la vida. Este plan ya lo había compartido con amigos cercanos. Su hermana no prestó mucha atención y le sentenció “que hiciera lo que quisiera, pero que no se matara en domingo porque era mucha lata”. Y PUM, lo hizo el domingo 2 de octubre. Para que NUNCA lo OLVIDÁSEMOS.

Hacía ya unas semanas, el mero Día Internacional para Prevenir el Suicidio, el Dr. Mancera prometió que habrá Hospitales de las Emociones en las delegaciones Coyoacán, Gustavo A. Madero e Iztacalco para que especialistas en la conducta atiendan a jóvenes. Que urgían porque nada más entre 1990 y 2012 se duplicó la tasa de suicidios a nivel nacional. “Lo que teníamos (en suicidios) en 2.2, hoy lo tenemos en 4.7 por cada 100 mil habitantes, mientras que en la Ciudad de México pasó de 3.7 a 4.9”. Estos espacios donde precisamente se atiende la depresión para prevenir el suicidio ya se han atendido hasta personas de otros estados. El problema de entrarle al tema del suicidio es que NO SE HABLA. Los familiares tardan mucho más en cerrar duelos, tienden a sentirse culpables y cuando se refieren al fallecido, mencionan que “se murió”… NUNCA que “se suicidó”. Normalmente cuando una persona lo intenta sin éxito termina en el hospital pero EN CALIDAD DE DETENIDO, porque atentar contra la propia vida es un delito. ¿Qué tal? Y de ahí se descose como hilo de media un verdadero vía crusis de penurias: internaciones en siquiátricos, pastillas, bueno… Incluso los más adelantados psiquiatras aseguran que en “ciertas ocasiones” pueden ayudar a “resetear el cerebro” los electroshocks. Pfffff.. Se dice que la ideación suicida implica “pensamientos sobre suicidarse con diversos grados de intensidad y elaboración”. Una cosa es decir “me quiero morir” y otra es ir y comprar ¡¡¡un arma!!! Para los antiguos galos, el suicidio se justificaba sólo si el motivo era la vejez, la muerte de uno de los cónyuges, la muerte del jefe o por razones de salud. La vejez, al igual que en Japón del medioevo como se ve en La Balada de Narayama. Las enfermedades graves eran igualmente causas que justificaban el suicidio para los celtas hispanos y para los vikingos y nórdicos. Para los pueblos germánicos, si el suicidio tenía como finalidad evitar una muerte vergonzosa, era bien visto y hasta loable. Entre los chinos de unos veinte siglos antes de Cristo, el suicidio solía ejecutarse por razones de lealtad; en Japón se realizaba como una ceremonia bien fuera por expiación o por derrota, de ahí el Hara Kiri… y en la India, se justificaba por razones litúrgicas o religiosas, así como por muerte de los esposos o esposas. Chiales; ni que fuera para tanto el amor, ¿verdad? En algunas antiguas tribus africanas era considerado maligno y terrible tener contacto físico con el cadáver de un suicida y llegaban incluso a quemar su casa o el árbol de donde se hubiese colgado, en el caso de ahorcamiento, pues consideraban que el suicidio era reflejo de la ira de los antepasados y era asociado con la brujería. O sea que ya “lo había chupado la bruja”. En consecuencia el sepelio se llevaba a cabo sin los ritos reservados para quienes morían por otras razones. Durante la Edad Media y el Renacimiento también había muchos castigos religiosos contra el suicidio y los suicidas hasta el punto de no ser enterrados, y ser difamados y humillados públicamente. Se le declaró un crimen y era sancionado penalmente. En cambio para los romanos y los griegos, morir con decencia, racionalmente y al mismo tiempo con dignidad, era muy importante. En cierto modo, la forma de morir era “la medida del valor final de la vida, en especial para aquellas vidas consumidas por la enfermedad, el sufrimiento y el deshonor”. De hecho el César les llegaba a ofrecer a los colaboradores “caídos de su gracia” la “salida rápida y honrosa” al tomar cicuta.

LO CHIDO

Híjoles, la verdad no encuentro más que información útil, pero no es para regodearnos de alegría . Algunos científicos creen que el suicidio es contagioso. En 2009, un grupo de científicos concluyó que el suicidio de un familiar, amigo o compañero aumentaba la probabilidad de suicidio en personas que los conocían, de un 3% a un 8% dependiendo de cuán cercanos era el vínculo. En caso de adolescentes y jóvenes, el riesgo prácticamente se duplicaba. • Las células se suicidan. El suicidio celular programado o apoptosis es una suerte de programación genética que provoca que las células se autodestruyan al detectar anomalías, mediante la sintetización de enzimas que dan muerte a la célula. • Los lugares más famosos: 1. El puente del suicidio

(California, EU). Con cerca de 500 metros. 2. Beachy Head (Inglaterra). Donde, por cierto, los primeros informes de muerte en el lugar se remontan a 1600. 3. Golden Gate (EU). 4. Subways o metro de Londres (Inglaterra). 5. Cataratas del Niágara (EU). 6. Torre Eiffel (Francia). El primer suicidio conocido que tuvo lugar en la Torre Eiffel fue cometido por un joven de 23 años que se ahorcó en una de las vigas de la torre en 1898. 7. Bosque Aokigahara (Japón). Fantasmagórico y poético bosque.

LO QUE CALIENTA

… y en este caso… duele.

¿Qué lo detona? • Las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio • Ludopatía. Comparados con la población general, los ludópatas tienen una mayor ideación suicida y una mayor cantidad de intentos de suicidio. Entre el 12 y el 24% de los apostadores patológicos han intentado acabar con su vida. En las esposas de los ludópatas, la tasa de suicidio es tres veces mayor en comparación con la población general. Otros factores que incrementan el riesgo en ludópatas son las enfermedades mentales y el abuso de sustancias. • En los y las chicas pesan los asuntos emocionales como noviazgo, desempeño en la escuela, el no encontrar chamba y claro: el BULLYING o acoso.

PARA PENSARLE

Se cree que el primer suicida de la Historia es Periandro (siglo VI a.C.), uno de los Siete Sabios griegos. Diógenes Laercio contó cómo el tirano Corintio quería evitar que sus enemigos descuartizaran su cuerpo cuando se quitara la vida, por lo que elaboró un plan digno de Norman Bates. El monarca eligió un lugar apartado en el bosque y encargó a dos jóvenes militares que le asesinaran y enterraran allí mismo. Pero las órdenes del maquiavélico Periandro no acababan ahí: había encargado a otros dos hombres que siguieran a sus asesinos por encargo, les mataran y sepultaran un poco más lejos. A su vez, otros dos hombres debían acabar con los anteriores y enterrarlos algunos metros después, así hasta un número desconocido de muertos. En realidad, el plan para que el cadáver del sabio no fuera descubierto era brillante, pero en lugar de un suicidio tenía visos de masacre colectiva. Cuando alguna persona “ayuda a cometerlo, se trata de un “suicidio asistido” y también es culpable… a menos que se junte una larga lista de personas que lo apoyarán realizando actos que por sí solos no implican la colaboración o agresión para que alguien se quite la vida. Por ejemplo. Alguien compra veneno. NADA MÁS. Otra persona lo lleva a casa del enfermo crónico, NADA MÁS. Otra lo vierte en un vaso, SÓLO ESO. Y uno último le pone un popote para beberlo. Y NO MÁS. Aunque en nuestro país también está prohibida. La diferencia de asistir un suicidio con la eutanasia es que la persona que ayuda a otra a finalizar su vida juega un papel más activo, por ejemplo al no instaurar o al suspender el tratamiento médico. Aunque, a ver… que cuando el seguro de gastos médicos se agota y en un hospital terminan por “desconectar” al enfermo ¿no es acaso un tipo de eutanasia por falta de solvencia? Hum

ARRIBA

Ya se sabe más acerca de este fenómeno: los suicidios aumentan con el calor aunque tal vez pensabas que el suicidio está íntimamente ligado al frío y la oscuridad del invierno. Sin embargo, los estudios han determinado que la tasa de suicidios aumenta con el calor de la primavera y los primeros días de verano. En algunos casos, esto se explica con la menor producción de melatonina en primavera, que desregula el ciclo de sueño y provoca cierta agitación en casos de trastorno bipolar. Asimismo, se ha estudiado que el aumento de inflamaciones por alergias en primavera podría estar vinculado a un mayor índice de depresión y un consiguiente aumento de los suicidios.

ABAJO

En el mundo, un millón de personas se suicida anualmente. Casi 3 mil diarios; de 20 que lo intentan, uno lo consigue. Se pronostica que para 2020, se suicidarán 1.5 millones de personas al año. En México se suicidan 4 mil personas al año. 5 de cada 6 casos son hombres. El 70% de las personas que se quitan la vida lo hace por estrangulación y el 15% por sobredosis.

EJECUTADOS AL DÍA DE HOY

En adultos

Las principales causas son:

Disgustos familiares, índole amoroso, dificultades económicas, padecimiento de enfermedades terminales y enfermedades mentales.