Se ‘titula’ perro-guía en la Facultad de Filosofía de la UNAM

Se trata de Yzma, una labrador retriever que fue entrenada en San Rafael, California, para pilotar por un camino seguro a su dueña.

Por Monserrat Vargas

Un singular binomio se graduó en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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Se trata de Yzma, una labrador retriever que fue entrenada en San Rafael, California, para pilotar por un camino seguro a Karla Mariana Escobar Magallanes, quien recientemente se tituló de licenciada en Desarrollo y Gestión Interculturales.

Escobar Magallanes, quien sufre de baja visión, realizó el trabajo: “Entornos educativos accesibles: buenas prácticas de inclusión en nivel superior a través de la cooperación internacional con enfoque intercultural de estudiantes con discapacidad”.

“Creo que hace falta mucho en nuestro país, porque se deben tener iniciativas que permitan que las personas con discapacidad alcancen todos sus objetivos”, detalló la universitaria.

La joven aclaró que en la UNAM nunca ha sido discriminada como sí le ha ocurrido en otros lugares, por ejemplo, en “los servicios de transporte privado, en una central de autobuses, una clínica y hasta en una pastelería”.

Yzma, parte fundamental para la titulación de Karla Escobar

La joven e Yzma están juntas desde julio de 2016. “Ese primer año realicé mis prácticas, mi servicio social, y fui asistente de profesor en mi licenciatura. En ese tiempo estudiantes de otras generaciones y de otras carreras la conocieron”, dijo.

“Yzma tiene horarios establecidos que tengo que respetar para que pueda trabajar como un perro guía: desayuna y desahoga sus necesidades a las 7 de la mañana, luego partimos a la escuela. Durante las clases hay reglas básicas que respetar, entre ellas evitar distractores como los cariños y cumplidos que le puedan hacer mis compañeros o personas con las que estoy cotidianamente”, detalló Karla.

La universitaria destacó que los perros de servicio representan un apoyo importante, pues facilitan que la gente se desarrolle con mayor autonomía.

Una vida de retos

A los 15 años de edad, Karla Mariana fue diagnosticada con retinosis pigmentaría y 12 años después impactó en su visión nocturna y periférica, pero su condición no le impidió emprender una vida extraordinaria.

“Una persona con baja visión por retinosis conserva la visión central en mayor o menor grado, lo que le permite hacer diversas actividades cotidianas, pero se limita el desplazamiento”, explicó.

Lo más complicado para ella, abunda, es no percibir elementos en la periferia, como el tráfico al momento de cruzar las avenidas, o evitar chocar con personas cuando van en dirección perpendicular. Esto además se vuelve más problemático durante la noche o en lugares con iluminación reducida.

No obstante, la egresada de la Facultad de Filosofía dice que en las carencias Yzma ha representado un equilibrio en su vida.

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