¿Qué lleva a una persona a incurrir en rapiña sin importar el peligro?

Un catedrático de la UNAM declaró que ninguna persona está exenta de involucrarse en actos ilícitos, pero todo depende de su contexto social.

Por Monserrat Vargas

El tema de la rapiña en el país no es nuevo, sin embargo, se volvió parte de las conversaciones diarias después de la tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo, en la que más de 100 personas murieron tras explotar una toma clandestina de Pemex de la que estaban extrayendo gasolina.

Los pobladores de Tlahuelilpan fueron duramente criticados por la opinión pública por haber estado realizando una actividad ilícita en el momento del siniestro, pero ¿Qué es lo que lleva a las personas a incurrir en actos de rapiña pese al peligro que implica?

En entrevista exclusiva para Publimetro, el maestro Ricardo Trujillo Correa, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que aunque la rapiña no es un impulso natural del humano, sí interviene el contexto sociocultural bajo el que se encuentra cada individuo para involucrarse en un acto ilícito.

Actividad colectiva

El especialista en psicología social y clínica, detalló que cuando se cae en una dimensión de la masa, es decir, cuando el humano observa que hay varias personas participando en un mismo acto, uno simplemente se involucra y cae, sin embargo, es el sentido común lo que le permitiría aislarse.

Neurológicamente, podría ser fácil señalar que es un sistema específico del cerebro el que impulsa al humano a adentrarse en actos de rapiña, sin embargo, abundó Trujillo Correa, no es así de fácil.

“Lo más conveniente para algunos sería decir que una hormona provoca que el humano participe en una rapiña, pero, ¿sí la rapiña en realidad es la que genera la hormona?”, cuestionó el especialista.

La necesidad, el principal motor de la rapiña

Entonces, el académico concluyó que más bien la conducta proviene de una emoción compartida, algo que se contagia, un claro ejemplo de la conciencia colectiva, que, dependerá de las condiciones en las que se encuentre cada persona, “porque si uno se encuentra en una situación alarmante y ve la oportunidad, va a caer en este tipo de situaciones”.

“Si se viene una crisis y ya no tengo dinero para darle de comer a mi familia y de repente veo que en una tienda se están metiendo varias personas, yo, académico, una persona honesta creo, sería el primero que me metería a hacer ese tipo de actos”, reconoció el especialista.

Con lo anterior, Trujillo Correa concluyó que es necesario abandonar la idea de que es algo biológico, pues “uno piensa en función de su grupo de referencia y en ese sentido, se soluciona con una sociedad más justa”.

¿Reto al sistema?

Históricamente, abundó Trujillo Correa, México y otros países que fueron conquistados, desarrollan una cultura de oposición al poder y todo proviene de las experiencias que nos ha dejado cada político en el país. “Si un político nos dice les prometo que no va a haber devaluación, no le vamos a creer porque hay una tradición histórica”, aseveró.

Sin embargo, negó que psicológicamente se pueda comprobar que la nueva estrategia contra el huachicoleo presentada por Andrés Manuel López Obrador haya influido en que la gente quisiera retar al gobierno.

El hecho de que el presidente pida en repetidas ocasiones que la ciudadanía no robe, no quiere decir que esté utilizando una psicología inversa para que la gente lo haga, aunque, lo que es realmente cierto, es que hay un dato histórico que hace que los mexicanos estén en contra del poder.

Fiesta en un pueblo "huachicolero". 

Según declaraciones recabadas por el cronista Héctor de Mauleón, Tlahuelilpan es un pueblo que depende de la compra-venta de combustible robado desde la crisis de saqueos en enero de 2017 desatada por el gasolinazo, y es por eso que la fuga en el ducto el pasado 18 de enero provocó un ambiente festivo.

El profesor Trujillo Correa declaró que lo que pasó en Tlahuelilpan “se volvió una fiesta (…) las personas vieron la oportunidad e incluso contradijeron al Ejército porque así se dieron las condiciones”, dijo.

La emocionalidad, según el experto, jugó un papel importante y cuando estaban en masa ya no supieron controlar la emoción que ya se había generado en cada individuo al estar en el sitio.

Trujillo Correa advirtió que las secuelas que queden en los sobrevivientes serán dadas de acuerdo a la narrativa que hay en el poblado y lo que crean cada uno de ellos, del porqué se involucraron en el acto.

¿Por qué los mexicanos se burlan de la tragedia?

El especialista de la máxima casa de estudios respondió al porqué los mexicanos se burlan de las tragedias: “es la lógica cultural, una forma de manía, que frente al dolor tendemos a reírnos. Esto no sólo sucede en México, sino también en todas las culturas que han sido colonizadas”.

“Crean una cultura mucho más jocosa porque es la manera en que se enfrentan al poder. Entonces toda Latinoamérica tienen esa característica, no en vano el humor mexicano le cae bien a todos los latinoamericanos”, dijo.

Finalmente, concluyó que los humanos, frente a la angustia, evadimos la tragedia y no la problematizamos, sino es una forma de evadirla.

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