Sin permisos y en la clandestinidad erigen memorial a víctimas de Tlahuelilpan

Los pobladores de San Primitivo no superan la herida que les dejó el estallido de uno de los ductos de Pemex. 194 menores de edad perdieron por lo menos a un familiar en la toma clandestina, donde ahora se construyen capillas en homenaje a a los fallecidos del 18 de enero

Por Daniel Flores

Aún se respira a gasolina en la llamada “zona cero” de la comunidad de San Primitivo en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, donde una toma clandestina de Petróleos Mexicanos (Pemex) estalló y de inmediato cobró la vida de 137 personas, quienes buscaban obtener de forma ilegal litros del combustible en cubetas y contenedores.

Casi cuatro meses después de la tragedia, decenas de pobladores se debaten en dos acciones: la búsqueda de sus familiares –quienes no han podido ser identificados entre los restos que se esparcieron tras la llamarada de dos kilómetros que se expandió ese 18 de enero– y abogar por un memorial para rendir los homenajes deseados.

En el lugar se perciben rastros de la explosión: cordones de seguridad que cuelgan de arbustos y pasto de los alrededores, basura e incluso algunas prendas de las personas que pisaron aquella zona el día del accidente.

A menos de 10 metros donde sucedió el siniestro, pobladores buscan erigir varias capillas sobre el canal de riego, área donde quedaron atrapadas las víctimas durante el incendio y que buscaron refugiarse tras correr en varios sentidos sobre el terreno de la comunidad de San Primitivo.

Y, pese a que el caudal fue sellado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) e incluso rellenado por tierra por la propia comunidad, los trabajos avanzan a marcha lenta, es más, poco les importó las advertencias de las autoridades de no “contaminar” la zona, pues aún continúan las indagatorias para determinar qué causó el chispazo que derivó en una explosión.

Doña Lupe encabeza los trabajos junto a otras tres familias que buscan construir de forma horizontal distintas edificaciones religiosas, las cuales se ubicarán a solo unos pasos donde fue picado el ducto de Pemex. “Me duele no saber dónde está mi hijo, saber que era un hombre bueno y trabajador. Él solo vino a ver qué sucedía, tenía familia y buscaba siempre ayudar a las demás personas y en ese fan de ayudar le costó la vida”, sostiene en entrevista con Publimetro la madre de familia.

A la par, seis personas más laboran en ese lugar, suben y montan ladrillos; preparan mezcla bajo un sol abrazador, a unos pasos de ellos se ubican una docena de cruces de varios tamaños y leyendas en memoria de las víctimas, las cuales se colocaron unos días después de la tragedia.

Sergio mantiene un tipo de guardia en ese lugar; con pala y pico quiere levantar a como dé lugar el memorial para honrar a su hijo, quien murió debido a las quemaduras que le originó el estallido del ducto.

“Después de semanas me entregaron las cenizas de mi hijo, me siento triste y es algo que difícilmente voy a superar, me duele el alma y le lloro todos los días, por eso quiero dedicarle este pequeño pedazo de mí”, lamenta el oriundo de Tlahuelilpan.

Más atrás se encuentran varias tumbas simbólicas que colocaron decenas de familias que perdieron a hijos, padres, tíos y hasta a personas de la tercera edad, quienes se encontraban en el borbotón de hidrocarburo.

“Ya no queremos hablar de ese día, lo tenemos muy presente como si hubiera sido ayer, nos duele el alma y tratamos de asimilar el llanto a diario, ellos siempre estarán con nosotros”, solloza otra de las mujeres que labora en los cimientos de lo que será uno de los memoriales.

Mapa Gráfico: Irene Hernández.

De forma ilegal

Sin embargo, a pesar de la buena voluntad el santuario que construyen los habitantes de Tlahuelilpan es independiente al que busca levantar el gobierno federal, el cual desestima, debido a que aún se encuentran en la etapa de negociación para obtener el ejido.

La razón radica en los tiempos, pues los pobladores consideran que las autoridades federales se han demorado demasiado en dar la autorización para iniciar los trabajos, por lo que decidieron erigir uno ellos mismos.

Así, de forma clandestina los comuneros, con sus propios recursos, armaron una colecta pública, así como donaciones, y compraron material para comenzar los trabajos de forma inmediata pese a las restricciones de las autoridades locales y federales.

Y es que la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Diana Álvarez Maury, anunció en un inicio la edificación de un memorial en el ejido, en donde ocurrió el accidente.

Sin embargo, la disputa por el terreno que cruza uno de los alfares de la región tiene dueño, el cual se niega a vender, debido a varias razones que van desde un aumento al precio hasta negativas para darle otros usos al predio.

Conagua respondió que hasta el momento se encuentran en negociaciones para hacerse del terreno, aunado a las gestiones que mantiene la administración federal, quien ya dio el visto bueno para adquirir la propiedad.

Ampliación de panteón… insuficiente

Los restos de cuerpos que se hallaron tras incendiarse el ducto colapsó el panteón de San Primitivo, por ello, las autoridades municipales optaron por ampliar la zona para dar sepulcro a las 137 víctimas que resultaron tras el accidente.

Pese a las facilidades que les brindó el gobierno estatal para inhumar a las personas, moradores de Tlahuelilpan se niegan a usar el terreno, toda vez que transgreden sus usos y costumbres de la zona, ya que tienen la creencia de que el primer cuerpo que inhumen en el camposanto debe ser de forma vertical.

El panteón luce desolado y se encuentra rodeado de algunos locales y casas; a unos metros se ubica la ampliación que sigue sin ocuparse, y que hasta el momento se ubican únicamente algunas cruces y tumbas sólo de quienes apostaron a algunos familiares de la comunidad.

El ánimo no mejora y un sentimiento de tristeza invade el ambiente de la comunidad y quienes recibieron recientemente el aviso de las autoridades de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJH) para obtener los restos de 51 víctimas que se tenían pendientes de identificar con pruebas de ADN.

Memorial 2 Las familias de las víctimas trabajan hasta seis seis horas en la zona para montar altares y cruces en honor a sus familiares. / Foto: Ángel Cruz.

 

El daño colateral

El siniestro dejó una herida que difícilmente cicatrizará: se trata de 194 menores de edad que perdieron a un familiar en esta zona. Muchos de ellos vieron morir a sus padres ese día: observaron cómo sus familiares salieron en estampida por el ejido tras escuchar el sonido de una explosión: no pudieron hacer nada al respecto, más que mirar.

La noticia corrió como pólvora entre los poblados minutos después de la explosión en el ejido; muchos temieron lo peor, por lo que saturaron de forma inmediata las vialidades en busca de sus seres queridos junto a los pequeños.

Quienes se situaron en los alrededores y junto a sus hijos presenciaron una imagen imposible de olvidar: decenas de personas envueltas en llamas tras estallar el ducto y que se hallaban a metros de la toma clandestina que –por curiosidad o deseo– buscaban obtener un poco de gasolina.

Para ellos no fue una imprudencia de sus familiares asistir al pequeño ejido de San Primitivo, pues la ordeña y el huachicoleo es un común denominador entre los habitantes de Tlahuelilpan, quienes ven esta práctica como una forma de obtener dinero extra y de sobrevivir ante la falta de oportunidades en la localidad.

El costo fue altísimo aceptan los oriundos de la comunidad, que ahora se resignan a rezar y llorar por sus fallecidos, a quienes no les reprochan nada, ni siquiera el oficio de ser huachicolero, pues es una forma de vivir y de salir adelante en el poblado.

Cruz Foto: Ángel Cruz.

 

Huérfanos

  • Laura Karina Ramírez Jiménez, titular de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños, Adolescentes y la Familia del DIF de Hidalgo

El estallido del ducto de San Primitivo dejó 194 niños, niñas y adolescentes en orfandad, de los cuales únicamente tres perdieron a ambos padres; el resto se ubicó con algunos de sus parientes, informó la dependencia.

¿Qué tipo de ayuda y atención están recibiendo los infantes que llegaron a perder a un familiar?

— El término huérfano es subjetivo, ya que esto no quiere decir que no tengan ningún familiar.

Por ello hay que cambiar el término, desde el día de la tragedia el DIF de Hidalgo estuvo en todo momento. De forma directa se atendió esta situación y hasta la fecha seguimos trabajando con módulos de atención para garantizar, en la medida de lo posible, el bienestar de este sector de la población.

¿Cuánto niños y niñas se han identificado bajo esta condición?

— Hasta el momento hemos trabajado e identificado a 194 niños, niñas y adolescentes en esta condición. De estos 171 son huérfanos de padre, es decir, a raíz de esto los infantes pasaron al cuidado completo de su madre.

Es importante precisar que, de esta cifra, 17 perdieron a su madre, por lo que actualmente viven con su padre, tías y abuelas.

En tanto, solamente tres menores de edad fueron los que perdieron a ambos padres; sin embargo, fueron canalizados con la red de sus familiares y quedaron en custodia de sus abuelos.

¿Qué tipo de ayuda se les brinda actualmente a estos niños?

— Nosotros les brindamos atención en varios sentidos, que van desde un bufete de abogados, consultas con psicólogas y trabajadoras sociales, hasta acercamientos con las familias afectadas, así como buscamos garantizar que el cuidado que se les brindó a los menores.

La mayoría de los casos detectamos que se encuentran inscritos ante el sistema educativo; solo hay dos situaciones que se presentaron donde se tuvo que realizar un cambio de escuela, debido a que el papá era el principal sustento económico de la familia. También verificamos y tratamos de ofrecer apoyo a través de despensas, cubrir gastos funerarios y verificamos que tuvieran acceso al servicio de salud en todo momento, además de estar al pendiente siempre.

Y, aunque un gran porcentaje de los afectados proviene de Tlahuelilpan, hubo un caso de un niño originario de Michoacán, quien se encontraba de visita por la comunidad y que desafortunadamente, por curiosidad, se acercaron al lugar y su padre pereció.

¿Es muy pronto para detectar estrés postraumático?

— Finalmente son hechos que los marcarán de por vida; son historias fuertes y dolorosas. Hay graves afectaciones en las fami-liares, hubo niños que presenciaron de forma directa la muerte de sus padres.

Esto es un hecho grave y fuerte, estas circunstancias dejarán huellas importantes para estos niños, daños que buscamos aminorar mediante acercamientos, pláticas y asesorías, así como otros servicios de manera gratuita.

Persiste huachicol

  • Los operativos del Ejército en contra de huachicoleros han disminuido gradualmente en San Primitivo, aseguran vecinos y comerciantes.
  • El presidente municipal, Juan Pedro Frías es acusado de solapar a grupos de delincuencia organizada y de permitir el crecimiento de la venta ilegal de hidrocarburos.
  • Las autoridades hicieron mutis ante la construcción de un memorial por parte de los colonos en la zona afectada.

Las familias de las víctimas trabajan hasta seis seis horas en la zona para montar altares y cruces en honor a sus familiares. .

“Las familias están desgastadas, han pasado procesos muy duros y complejos, por ejemplo, el de identificación de sus familiares o el de hospitalización”

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