Documentan serie de agresiones a bebés que nacieron en cárceles

El Sistema Penitenciario de la CDMX y el DIF local revelaron que detectaron cinco casos de niños con indicios de un riesgo por sus propias madres en los penales de la capital del país

Por Daniel Flores

Tras detectar violencia física en al menos cinco menores de edad que nacieron en cárceles de la Ciudad de México, el Sistema de Desarrollo Integral para la Familia (DIF) capitalino abrió un conjunto de investigaciones que podrían derivar en el retiro de la custodia de las madres reclusas.

El Sistema Penitenciario de la Ciudad de México respondió que de 2011 a la fecha contabilizan seis expedientes de agresión en contra de los infantes.

Uno de estos menores fue canalizado a inicios de mes por las autoridades debido a que lograron documentar agresiones constantes de una interna en contra de su hijo.

La situación se originó en Santa Martha Acatitla, donde inicialmente una reclusa acusó que su hija de dos años de edad, quien vivía junto a ella en el centro penitenciario, le había sido arrebatada por personal del DIF, debido a denuncias por maltrato infantil. 

Mapa Gráfica: Irene Hernández

No obstante, de acuerdo con versiones de los familiares de la persona detenida, la autoridad no informó a qué estancia fue dirigido el menor de edad y bajo qué condiciones se encuentra. También, aseguraron, no se informó cuándo o cómo podrán verlo. 

“Un custodio me vio regañando a Michelle y le di un manazo, y de ahí me reportó y se hizo el seguimiento. Debido a eso me canalizaron  a través del Consejo Técnico, posteriormente me dirigieron al psicólogo como si hubiera algo que subsanar”, afirmó la interna. 

Ante este actuar,  la mujer cuestionó a los custodios y a las autoridades luego de que le notificaran que tendría que separarse de su hija de forma indefinida.

Precisó que la trasladaron a la dirección del penal, donde no se encontraba presente la responsable del centro de reclusión; sin embargo, la atendieron tres personas.

En un inicio, dijo, no sabía de quienes eran o a quién representaban, pero después se enteró que se trataba de personal del DIF. “No se acreditaron nunca, nunca se identificaron ni nada”, denunció que la afectada. 

Ante ello, organizaciones como Reinserta y diputados del Congreso de la Ciudad de México alertaron de una serie de agresiones verbales y ataques físicos por las internas de Santa Martha de Acatitla hacia sus hijos. 

En el desamparo 

En los Ceferesos del país viven 700 menores de edad que se encuentran expuestos a un ambiente hostil al interior de las cárceles, quienes además son objeto de malos tratos, vejaciones a su persona y son utilizados para ingresar estupefacientes.

Una vez que se detecta un caso de agresión o ataque las autoridades se encargan del del procedimiento correspondiente.

Por ejemplo, a las autoridades del Centro Femenil les corresponde dar terapias de ayuda psicológica a las madres, además de seguimiento para su seguridad.

En tanto, se interpone una sanción en contra de los internos que hayan cometido este tipo de conductas. Si la falta fue mayor, autoridades como el DIF pueden quitar de forma definitiva la custodia del menor de edad para que posteriormente sea canalizado a una estancia o en su casos redirigido con un familiar cercano.

En la mayoría de los casos, debido a la negativa de las familias, el menor es trasladado a una estancia.

Entrevista:

Saskia Niño de Rivera, presidenta y cofundadora de Reinserta.

¿Qué tan frecuentes son las agresiones de infantes al interior de las cárceles?

— Sabemos de cinco casos de violencia hacía niños y niñas que se encuentran en reclusión, la autoridad responsable de atender este tipo de situaciones es el DIF, donde recientemente intervino para atender quejas que se presentaron.

Una vez que se detecta un caso de violencia, ¿cuál es el protocolo que se activa?

— Primero se levanta un reporte, posteriormente es el Consejo Técnico del centro penitenciario el que determina –a través de sesiones, una vez a la semana– este tipo de cástigos.

Aquí participan diferentes áreas del penal, como la jefa de seguridad, áreas jurídicas y es en ese momento cuando se interponen sanciones administrativas y en estos casos es cuando se canaliza al DIF.

¿En qué otros lugares del país han detectado este tipo de prácticas?

— Hay muchos penales bajo esta situación: por ejemplo, en Topochico, mataron a un niño de dos años. Y es que por sí solas las cárceles son ambientes violentos, en donde albergan mujeres que cuentan con traumas muy graves. Como referencia, imagina que existen varias internas en una misma celda junto a sus bebés, y en varias ocasiones los infantes no dejan de llorar cuando son recién nacidos por varias horas, esto termina por mermar la paciencia de las reclusas y detona en conflicto. 

A nivel nacional, la gran mayoría de los Ceferesos, como los de Baja California Sur y Tamaulipas, no cuentan con condiciones para albergar a niños y niñas. Las reclusas crían menores de edades que van desde los 45 días de nacidos hasta los seis años. Ellos no saben qué es jugar en la calle; desconocen tener un juguete o comer ciertas cosas que del otro lado de los muros se obtienen fácilmente.

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