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Periodismo en México: amenazado por el crimen organizado y criticado por el poder

La corrupción e impunidad que prevalecen en el país permiten que el periodismo siga siendo una peligrosa actividad en México

“La prensa se regula con la prensa”, es una de las frases que López Obrador ha adoptado sobre el periodismo en México

En mayor o menor medida, los informes nacionales y globales sobre libertad de expresión han coincidido en lo mismo: ejercer el periodismo en México se ha convertido en una actividad de alto riesgo, la cual cientos han pagado con su vida, debido a una serie de factores que se han convertido en un caldo de cultivo de la impunidad. Además, el hecho de que desde Palacio Nacional se critique con severidad el ejercicio periodístico, no abona a resolver el tema.

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“Esta situación no surgió de un día para el otro”, explica Nofret Hernández, profesora de Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey. “La situación del periodismo en México tiene varios años ya siendo peligroso”, añade.

Uno de los ejemplos más recientes de esta rara aleación entre críticas y amenazas ocurre con la periodista Azucena Uresti, del Grupo Milenio. La semana pasada se dio a conocer un video atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación en el que se le amenazaba directamente. En los días posteriores, tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador, como Elizabeth Vilchis, encargada de la sección Quien es Quién en las Mentiras, le ofrecieron solidaridad y apoyo. Sin embargo, una semana después apareció entre los comunicadores señalados de difundir “noticias falsas” al compartir la carta compromiso de la SEP para el regreso a clases.

La amenaza elevó la tensión a un punto casi no visto en la capital del país, según explica Hernández. “Hasta hace poco era difícil que los periodistas en la Ciudad de México se vieran agredidos o se sintieran inseguros. Uno de los casos más recientes fue el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa, que venía huyendo de Veracruz. Pero los periodistas de la CDMX aún estaban en una burbuja que no los hacía ser vistos como objetivo del del crimen organizado”.

¿Por qué el periodismo en México puede terminar en amenazas y asesinatos?

Uno de los elementos clave es la impunidad y la ineficacia de las autoridades para lograr proteger a los periodistas; algo que se acentuó -de acuerdo con la especialista- durante la Guerra contra las Drogas. “Recordemos que el primer asesinato de un periodista por su trabajo fue el de Manuel Buendía, en 1984. En esa ocasión sí se arrestó a las personas involucradas en este asesinato, pero parece ser que no se puso atención en la necesidad de proteger el derecho de la libertad de expresión. De ahí que quizás lo estamos viviendo”.

Sin embargo, con el ascenso del crimen organizado y la corrupción e impunidad existente, la situación se ha complicado.

“El punto es que en realidad el gobierno no quiere hacerse responsable. No sólo este,, sino muchos gobiernos han fallado en hacerse responsables de garantizar los derechos de estos profesionistas, pero también de sus ciudadanos para mantenernos informados”, explica Hernández, quien añade: “No basta solamente con darles seguridad y mejorar las leyes, porque además México es un país con leyes hermosas, pero que son violadas sistemáticamente por sus funcionarios. Ese es el problema”.

Dos de los principales problemas señalados por López Obrador como el origen de los males que padece el país son la corrupción y la impunidad, y aunque señala que se trabaja todos los días en corregirlos, la violencia contra los periodistas es muestra de que aún permanecen inmóviles. Sin embargo, el hecho de que el presidente ataque a la prensa, no contribuye a resolver la compleja situación que viven los periodistas.

“Él ataca mucho a la prensa, y a veces quizás tendrá motivos y razones, pero la mayoría de las veces hemos visto que lo hace sin fundamentos o que lo hace de manera equivocada, descontextualizada también. O sea, repite lo mismo que critica”, explica la especialista. “Criticarlos por hacer su trabajo bien o mal también puede crear, o al menos puede igualar, la sensación de que no están protegidos y de que incluso desde el gobierno se les está atacando”, concluye.

Para todos, en un régimen democrático, la prensa es fundamental. Una prensa libre que se pueda expresar, que pueda tener la seguridad de que -en el ejercicio de su profesión- va a estar protegida. Para avanzar en la democracia y en la consolidación institucional, se necesita una periodistas libres que digan la verdad. Que investiguen y que sean aceptados y sean protegidos por todos. No solamente por el régimen, que es su primera función, sino también por todos nosotros.

3 PREGUNTAS CON

Yazmín Benitez, especialidad en política internacional de la Universidad del Valle de México, Campus Hispano.

En los últimos años, ejercer el periodismo en México se ha vuelto una actividad muy peligrosa. ¿Cómo fue que llegamos a esta situación?

Lamentablemente no es un asunto actual. De hecho, desde hace como cuatro años estaban ya diciendo de manera internacional que en México se matan a más periodistas y se persiguen a más periodistas que en una zona de guerra. Esto ya lleva tiempo así.

Desde mi punto de vista se ha agravado, pero no es una cosa actual. ¿Cómo llegamos a esto? Los periodistas que son independientes son incómodos al régimen, a cualquiera. No tiene que ver con la persona ni con el partido político. No tiene que ver con la ideología, sino con que dicen verdades que son verdaderamente peligrosas para el poder.

En México, desafortunadamente, se violan derechos humanos de manera grave. Además, hay permanencia y presencia del crimen organizado desde hace más de 15 años. Entonces es preocupante porque finalmente esto habla de una debilidad de las instituciones para responder y salvaguardar la vida de todos.

Recientemente vimos amenazas atribuidas a un grupo delincuencial a varios medios de comunicación y a una periodista en particular. ¿Por qué esta situación se volvió tan grave y qué se puede hacer al respecto?

El problema es que la corrupción y la desestabilización que están haciendo los dos grupos del crimen organizado ya es mucho más cercana. Ya son mucho más abiertos. El problema entonces es institucional. Si bien es cierto que hay una ley que protege a los periodistas y hay mecanismos protegiendo a los periodistas, lo que es cierto es que en este gobierno se han disminuido los recursos.

Además, parece que hay una confrontación del presidente con todos aquellos periodistas que no están dentro de su círculo y que no dicen cosas favorables hacia él. El problema entonces es institucional.

¿De qué manera se insertan las críticas del presidente López Obrador a los medios de comunicación y al periodismo en la dinámica de tensión que se vive actualmente?

Empezando por poner limitaciones a estos dichos que desde las mañaneras denostan a los periodistas que no están de acuerdo con él. Ejemplo, el ejercicio “Quién es quién en las mentiras”, que han reconocido que “no es mentira” lo que dicen los periodistas, pero que más bien están exagerando y que es verdad.

Deberíamos empezar también por esta limitación institucional para que no haya este tipo de expresiones que afectan mucho a todos los periodistas. El último fue Pascal Beltrán del Río.

Me parece que el camino es por ponerle límites no sólo legales, sino también institucionales. Estos dichos también abonan a que vengan grupos de crimen organizado o grupos que se sienten violentados por los medios de comunicación y se sienten con más libertad de atacarlos porque no hay una institución fuerte que ponga límites.

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