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Con todo y seguro, me fue mal

¿Recuerda que le mencioné la importancia de los seguros?, pues ayer me tocó a mí estar involucrado en un percance y ¡oh! decepción, no hay leyes ni nada que nos proteja.

Todo se tradujo en la palabra del taxista A-26-828 con placas del DF que iba circulando en una avenida de un solo sentido, en reversa y sin luces. Yo salía de un supermercado de la zona a las 21:30 horas, y el tipo, sin más ni más, acabó trepado en mi cofre.

La gente de mi aseguradora, Banorte–Generali, me dio un servicio extraordinario. El ajustador llegó en tiempo y forma y me atendió con gran amabilidad.

El taxista, asegurado por MAPFRE, negó que estuviera circulando en reversa y haber impactado la parte frontal de mi coche. Llegaron dos oficiales en una patrulla, amablemente nos explicaron que como el taxista, quien no quiso darme su nombre, decía que era yo quien le había pegado (antes de llegar los ajustadores me había pedido que le echara la mano y me culpara, cosa que no hice), tendríamos que llevar los coches a los corralones y de ahí a un juez a que determinara la responsabilidad de cada uno.

Lo que me parece inaudito es que el Gobierno del DF permita que el transporte público de pasajeros transite sin luces y sin control alguno. Cualquiera puede ser taxista, mientras que en Inglaterra, el serlo implica una carrera técnica donde se deben conocer las calles de la ciudad y aprobar series de manejo.
 
Cuento corto: la historia acabó a las 4:30 horas definiendo que cada quien asumiría los daños de los respectivos coches y me salvé de que el taxista, con sus mentiras, me hiciera pagar a mí, que no tuve la culpa porque estaba detenido, de los daños de su automóvil.

Finalmente me sentí totalmente desprotegido y humillado por la falta de valor civil de un chofer de transporte público, y me sentí lastimado patrimonialmente al tener que absorber un daño que yo no le causé a mi coche.

¿Qué no hay ley que valga en el DF? Hoy amanezco con golpes en la cadera y la espalda baja y con la moral igual de golpeada. Todo acaba siendo limitativo a la palabra del tipo que no quiso reconocer su culpabilidad contra la de un ciudadano común y corriente que traía todo en regla.

La gente de MAPFRE se portó muy amable e hizo su trabajo: defender a su cliente a pesar de que éste negó su culpabilidad. Es donde está el hilo fino de la historia. Aparentemente da lo mismo tener las cosas en regla o no. Un juez, por el tipo de percance, tal vez hubiera dicho lo mismo: Que ambos nos quedábamos con nuestro golpe.

Para mí, implicaba ir desde las 11 de la noche hasta las 10 ó 12 del día a una delegación a ver la resolución. El taxista, quien también mintió sobre lo que dijeron los policías, hoy está en su casa o levantando pasaje en una unidad en pésimas condiciones, insegura, sin luces y sin tener la mínima capacidad y responsabilidad para conducir un automóvil con gente a bordo.

En fin, tenga cuidado y cuando choque, trate de grabar todo lo sucedido porque en México, la ley es tan débil que usted siendo la víctima, puede acabar siendo el culpable desde el asiento trasero.

La frase:
“Las leyes en México son débiles y las autoridades, más”.

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