Instrucciones para esperar a que sea viernes

Por Eduardo Navarrete

nstrucciones para esperar a que sea viernes
Para ser leídas con: Friday, I’m in love, de The Cure

Paso 1. Mate tiempo
El tiempo es tan cínico que nos hace pensar que en realidad existe, cuando se trata sólo de una convención para medir cuánto falta para algo y hace cuánto pasó otra cosa, en este caso, el viernes: ese día que tiene el más hipnótico de los encantos por tratarse del inicio del fin en todos sentidos. En lo que eso pasa, mate tiempo y revívalo el viernes. Repita esta operación a petición del cuerpo.

Paso 2. Cambie de nombre a los días
Hay muchas tácticas para acercar un viernes: una de ellas es rebautizar el nombre de los días de la semana con el cívico fin de acotar la constante distancia que conforme pasa la edad, va siendo cada vez más insufrible. Al lunes puede nombrarlo “vitrina” por la condición en la que seguramente resucitará después de su fin. El martes es el día más irrelevante de la semana: ni él puede con su pusilanimidad, por ello ni se ocupe en renombrarlo. Miércoles de apoyo psicológico: toda mitad de camino se debate en conservar la calma o abandonarse a la imprudencia. El jueves es un homenaje a la amnesia que todo party animal debe experimentar en su cuenta regresiva rumbo al fin.

Paso 3. Reconozca su naturaleza primordial
-En la vida real soy silvestre, pero aquí me disfrazo de oficinista.
Esta es la confesión más autorizada que he oído para convertirse en el único intérprete confiable de sus sentidos y dejarse arrastrar por ellos y el poder absoluto de lo indispensable. La mejor compañía para quien no gusta de la soledad es el viernes y su grito de guerra: “¿Qué plan?”. Lo que sea vendrá de maravilla con el fin (de evitarse a sí mismo).

Paso 4. Espere un poco, un poquito más
Nos hemos convertido en una especie que tiene como vínculo, no su idea de civilización ni la del progreso, sino la de esperar. Acostumbrados (y fanáticos de los desencuentros) vivimos ignorando cinco días para el advenimiento de uno y la oportunidad para hacer coraje en el que resta. El domingo es para eso: para lamentar la fugacidad del fin y pasarlo mal, aunque sea día de descanso: el simple hecho de saber que mañana es día hábil lo ha de dejar a uno inhábil.

Paso 5. Aguarde su fin
Ante la suposición infundada de que mañana será otro día y la absurda extensión ilimitada de esta premisa, siéntase inmortal, haga planes y citas hasta 2078 y váyase a dormir asegurando que mañana despertará. Es la mejor forma de acelerar el tiempo sin extraer de él la capacidad de estar presente. El riesgo con esto es que la semana -como su tan anhelado viernes- pasarán a velocidades y con relevancias fugaces hasta que su codiciado y definitivo fin llegue a usted.

Tres ideas para hacer algo útil con el tiempo:

¿Y se detiene?
Esta obra retrata el regreso de una corresponsal de guerra que vuelve a casa después de haber sido herida en Irak. Las preguntas éticas y humanistas que surgen de esta puesta son reflejo de la búsqueda por ser y no sólo pertenecer.

El Tiempo se detiene
Teatro Helénico
Revolución 1500, Gpe. Inn

Con todo cariño
La Agrupación cobra cada vez más fuerza con sus pegajosas cumbias y las muestras de aplomo acrobático a cargo de Monster, su vocalista. Ojo con las nuevas rolas y esta banda que se nos va ¡a Glastonbury!

Agrupación Cariño
21 Marzo
Sala
Puebla 186, Roma

Oda a la intensidad
Fred Durst y la banda regresan para mover a los millennials y darles una probada de la intensidad y color de cómo se rapeaba hace 15 años.

Limp Bizkit
26 Marzo
Pepsi Center WTC
Dakota 95, Nápoles

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