La promesa incumplida a los inmigrantes de Rhode Island

Los opositores afirman que tales iniciativas serán un imán que atraerá más inmigración ilegal al estado.

Por Publimetro/AP

La gobernadora de Rhode Island Gina Raimondo no pudo cumplir su ambiciosa promesa de campaña electoral: otorgar licencias de conducir a los inmigrantes que residen ilegalmente en Estados Unidos.

Raimondo firmó una promesa durante un acto en una iglesia en 2014. Prometió que formularía una orden ejecutiva en su primer año en el cargo que le permitiría a los residentes del estado obtener licencias de conducir sin importar su estatus migratorio. En todo Estados Unidos, 12 estados ofrecen actualmente un privilegio similar, entre ellos el vecino Connecticut y el cercano Vermont.

Mientras llega a su fin su primer año en el cargo, la gobernadora demócrata dice que mantiene su compromiso de otorgar las licencias, pero que decidió dejar la decisión a los legisladores estatales, que hasta ahora han sido reacios a tomar el tema.

Raimondo espera que la Asamblea General, de mayoría demócrata, retome el tema de las licencias cuando vuelva a reunirse el martes, pero los inmigrantes y sus defensores se están impacientando.

Eliseo Pastor es uno de los muchos inmigrantes decepcionados.

“Gina Raimondo dijo que aprobaría una reforma”, dijo el hombre de 26 años de edad, que trabaja en un restaurante y que llegó a Providence desde Guatemala hace ocho años. “Las personas quieren que cumplirla”.

Pastor no puede votar. Tampoco puede conducir un vehículo, por lo menos no legalmente.

Él solía tomar un autobús y viajar durante 90 minutos hasta su trabajo, en un restaurante italiano exclusivo. Le pidió ayuda a un familiar y se comprometió a pagar el registro y el seguro de un coche que pudiera llevarlo por la carretera interestatal 95 todos los días. Conducir el auto le permitió reducir su viaje a 25 minutos, pero todos los días tiene miedo de ser detenido y deportado.

Rhode Island tiene la mayor concentración de guatemaltecos en Estados Unidos, muchos de los cuales no pueden obtener una licencia porque no tienen residencia legal en Estados Unidos ni registro de Seguro Social.

Algunas empresas de trabajo temporal han tratado de ayudar mediante furgonetas donde los inmigrantes pueden ir y regresar de sus trabajos en fábricas y plantas de procesamiento de mariscos. Los trabajadores dicen que el no poder conducir por sí mismos los hace vulnerables a la explotación.

“Si no tienes licencia, tienes que soportar muchos abusos”, dijo Domingo Moreno, que también llegó desde Guatemala hace ocho años.

Los legisladores estatales más poderosos, demócratas que tienen la mayoría en ambas cámaras, se han resistido a la idea de emitir licencias para inmigrantes sin importar su estatus legal, y varios proyectos de ley relacionados languidecen.

Los opositores afirman que tales iniciativas serán un imán que atraerá más inmigración ilegal al estado. Sus defensores, entre ellos Pastor y Moreno, planean marchar a la legislatura estatal el martes, justo cuando los legisladores lleguen para iniciar el nuevo período de sesiones.

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