Lo bueno, lo malo y lo feo de… la cuesta de enero

Por COMPARAGURU
Lo bueno, lo malo y lo feo de… la cuesta de enero

Diciembre es un mes muy alegre por la Navidad y la llegada del Año Nuevo, celebraciones en las cuales podemos aprovechar para estar con nuestra familia y seres queridos. Pero una vez que comienza enero y vemos que son muchos pagos y pocos ingresos, nos sentimos caminando a contracorriente y en subida. 

Cuando ya estamos ahí, no podemos escapar de la cuesta de enero y lo único que se nos ocurre es pedir un préstamo o empeñar. Pero con cualquiera de las dos opciones, solo adquieres más deuda y haces más difícil el problema. Probablemente para estas fechas ya tengas un plan trazado de cómo sobrevivir a este período de “vacas flacas”. Si no, no hay problema, aquí hicimos un recuento de las posibilidades que tienes y qué tan buenas, malas o feas son.

Lo bueno: reducirás gastos

Como ya se te fue el aguinaldo y probablemente parte de tu mes (si te lo dieron antes), lo más probable es que durante enero reduzcas gastos. 

Este debe permanecer como tu propósito de Año Nuevo y no algo que hagas por un par de semanas para sobrevivir a la cuesta. ¿Por qué es bueno? La ventaja principal es que no te endeudas y si te va bien, hasta ahorras. 

¿Cómo reducir gastos? Lo mejor es que identifiques tus gastos mensuales y el rubro en el que se te va más dinero. ¿Tu renta absorbe un gran porcentaje de tu ingreso? Busca un nuevo lugar para vivir o comparte departamento o casa. ¿Tus gastos hormiga te están matando? Reduce tu consumo de café, agua, chicles, cigarros, etc. a pocos días a la semana y no diarios. ¿Gastas demasiado en comidas fuera de casa? Deja de comer en restaurantes y prepárate tu comida. Es más tardado, pero así podrás ahorrar bastante dinero que puedes usar para pagar o hasta liquidar deudas.

Si te limitas un poco durante esta temporada te darás cuenta de los gastos innecesarios que haces y quizá te sientas motivado a reducirlos aún más para cumplir una meta específica, como un viaje, estudios o hasta un auto a fin de año. 

Lo malo: sentirás ganas de pedir un préstamo

No nos referimos a que le pidas un poco de dinero a tus familiares o amigos. Hablamos de los préstamos en el banco y en específico de los créditos de nómina. Como prácticamente ya lo tienes -porque incluso el cajero te pregunta si lo quieres- te sentirás tentado a decir que sí. 

La “ventaja” de este tipo de crédito es que tiene una tasa de interés considerablemente más baja, comparado con otros, como los microcréditos o préstamos inmediatos. Cuando la empresa deposita el pago del trabajador a su cuenta, el banco cobra el crédito de manera automática. Así es difícil que te atrases con los pagos. 

La Condusef habla sobre los créditos preautorizados que podemos “tramitar” en un cajero automático, pero no recomienda aceptarlos en ese momento, dado que ignoras la tasa de interés y el CAT del préstamo. Si estás interesado en uno, acude a una sucursal del banco e infórmate primero sobre costos, plazos y requisitos. 

¿Por qué es malo? Porque lo utilizas para pagar lo que debes, así que liquidas tu deuda “1” y te quedas con la deuda “2”. En sí, lo que hiciste fue pagar una deuda pequeña y quedarte con una grande, lo que hará que te sea más difícil superar la cuesta de enero y en el peor de los casos, podrá comprometer tu futuro financiero por varios meses. 

Lo doblemente malo: si no te dan un préstamo personal, buscarás uno inmediato

Los préstamos inmediatos tienen un período de aprobación de menos de 48 horas y se otorgan por cantidades más pequeñas que un crédito de nómina. ¿Por qué son doblemente malos? Porque la tasa de interés que cobran es MUY alta. Dado que son préstamos para pagar en poco tiempo, el interés generado en ese pequeño plazo es muy grande si lo comparas con la cantidad que te prestaron. Por ponerte un ejemplo: si pides 800 puedes terminar pagando 2,800 con intereses, comisiones y más. 

Lo feo: si no te queda nada más, recurrirás al empeño

El empeño de la joyería es una práctica bastante popular entre las familias mexicanas, ya que tiene varias “cualidades” que otros instrumentos no poseen. Al momento de empeñar nadie solicita tu buró de crédito, ni avales, ni comprobante de ingresos, solo necesitas llevar la prenda que deseas dejar como garantía y listo. Sí, es más sencillo que pedir un préstamo a un banco, pero la cantidad de facilidades que ofrece va de la mano con todos los intereses que debes pagar por el servicio. Aquí hay un ejemplo sobre cuánto debes pagar de intereses en las casas de empeño más reconocidas. 

Otro riesgo a considerar es que en tu búsqueda puedes encontrar casas de empeño que no estén reguladas por la Profeco. En los últimos meses, desaparecieron cerca de 2,000 establecimientos de este tipo por no sujetarse a las recomendaciones de la Procuraduría Federal del Consumidor.  Una casa de empeño no regulada puede cobrarle a sus clientes un interés altísimo (más que las demás), otorgar un préstamo menor por la prenda o tener políticas muy estrictas relacionadas a las fechas de refrendos y desempeños. 

Si estás sufriendo por la cuesta de enero, analiza con cuidado todas tus opciones, antes de tomar cualquier decisión que pueda afectar tu bolsillo. 

Te recomendamos reducir tus gastos lo más posible. 

Si no puedes, considera la opción de tomar un préstamo de nómina, pero revisa bien la letra chiquita, la tasa de interés que ofrece el banco, su CAT y los plazos de pago. 

No es buena idea que contrates un crédito que tengas que pagar en años, ya que para el siguiente enero probablemente sufras la cuesta otra vez. 

Recuerda que si vas a pedir un crédito exprés, lo mejor es pagarlo antes de un mes, de preferencia, a los pocos días de que te lo den. Si tu única opción es el empeño, endéudate sólo por la cantidad que necesites y no por lo que te ofrezcan. 

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