¿Cómo tomar la tercera captura de Joaquín El Chapo Guzmán?

Por Opinión semanal

Mariana gómez del campo, PAN

Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, es el líder del Cartel de Sinaloa y el traficante de droga más poderoso del mundo, con una red que llega a 22 estados del país y a 43 ciudades tan sólo de América Latina; es responsable del ingreso del 25% de drogas a los Estados Unidos vía México; la Revista Forbes en 2012, lo colocó en el número 63 de los hombres más poderosos con una fortuna que alcanza los mil millones de dólares.

Cabe señalar que las autoridades estadounidenses lo consideran el enemigo público número uno por ejemplo en la ciudad de Chicago y el hombre más buscado tras la muerte de Osama Bin Laden.

La noche del 11 de julio de 2015, tuvo lugar uno de los hechos más bochornosos en la historia reciente del país, cuando el narcotraficante se fugó por segunda ocasión, ahora del Penal del Altiplano, con la complicidad de autoridades en un hecho indignante en el que el contubernio fue tal que sistemas de seguridad como la videovigilancia y sensores tanto subterráneos como de movimiento fueron desactivados o desatendidos, al grado de que nadie se percató del ruido que hacía un martillo mecánico y que no se cumplieron los protocolos de actuación ante evasiones de reos.

La noticia dio la vuelta al mundo, los diarios más importantes como The New York Times, The Washington Post, O Globo, El País, Clarín, Le Monde y The Guardian difundieron la nota, hecho que lesionó gravemente la imagen de México en el exterior. La Subprocuraduría Especializada en la Investigación de Delincuencia Organizada de la PGR informó que al menos 34 personas estaban implicadas, 29 de ellos ya han sido sentenciados a prisión, mientras el resto de ellos siguen siendo investigados o localizados.

Con la nueva detención del Chapo debería iniciarse una investigación muy profunda que lleve a conocer las implicaciones y los responsables de participar en un acto de corrupción tan delicado.

La fuga puso en tela de juicio la capacidad y lealtad del sistema de procuración de justicia y puso en crisis a un pilar del Estado, hoy la sensación de debilidad prevalece y queda manifiesta en la exigencia de que el delincuente sea extraditado ante un reconocimiento público de incapacidad. Ahora sabemos que la extradición requerirá de 4 a 6 semanas.

Al margen del proceso que siga el Chapo, el Gobierno Federal debería mostrarse volcado a sancionar con todo rigor la corrupción lacerante que nos llevó al ridículo internacional.  

Gracias a un gran trabajo de la Marina, el pasado viernes 8 de enero, el narcotraficante fue recapturado. Lo cual deja claro que las fuerzas armadas están cumpliendo cabalmente con su función pero pone de nuevo el dedo sobre la llaga, junto con la crisis de seguridad en Morelos, en la necesidad de transformar el sistema y generar un debate nacional que permita construir la estrategia integral de seguridad que sigue siendo un pendiente en este Gobierno.

Llama la atención que la versión oficial indica que fue gracias a la intención del narcotraficante de hacer una película autobiográfica que se dio con su paradero. Esto habla de las motivaciones de un individuo que no vio límites en el poder del Estado para satisfacer su necesidad de reconocimiento. El combate a la delincuencia tiene que ver precisamente con esas motivaciones y con lograr que el Estado verdaderamente cuente con los instrumentos y con la eficacia para desincentivar la comisión de delitos y la expansión de los grupos criminales. Hoy, por desgracia, las señales son las peores.

Alejandra barrales, PRD

Con la recaptura de Joaquín Guzmán Loera queda saldada una deuda que se tenía con los ciudadanos. Reconocemos el trabajo de inteligencia y coordinación de nuestras Fuerzas Armadas y del Gabinete de Seguridad del Gobierno Federal, que enfocaron esfuerzos y recursos para reaprehenderlo.

Estamos en un momento que nos brinda la oportunidad de revisar con detalle nuestras debilidades, por lo que es indispensable, en los tres niveles de Gobierno y en los tres poderes del Estado, trabajar en el fortalecimiento de nuestro sistema de procuración y administración de justicia, a través de la implementación, en tiempo y forma, del nuevo sistema de justicia penal; el fortalecimiento de la institucionalidad en los penales, y una transición eficaz hacia la Fiscalía General de la República.
También tenemos trabajo pendiente en materia de combate a la corrupción, en donde debemos concretar el nuevo marco institucional para su combate y la rendición de cuentas.

No podemos perder de vista que la detención de Guzmán Loera es una noticia positiva en la lucha contra el crimen organizado que tanto daño le hace a nuestro país. El paso siguiente será trabajar para fortalecer el Estado de Derecho, el cual sigue y seguirá siendo el objetivo más importante, ya que esto implica recuperar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.


Ana Lilia Herrera Anzaldo, PRI

La reaprehensión del delincuente más buscado no sólo en México, sino en el mundo acredita que para el Estado mexicano no existen criminales cuyo poder esté por encima de la ley.

Es necesario reconocer públicamente el compromiso, institucionalidad, lealtad y esfuerzos de nuestras instituciones de seguridad: el Ejército Mexicano y la Armada de México, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional. Desde luego a quien encabeza el gabinete de Seguridad, el secretario de Gobernación; y al presidente Enrique Peña, quien una vez más cumplió su palabra a los mexicanos.  

La localización, seguimiento y recaptura del narcotraficante es resultado de un trabajo conjunto de inteligencia, seguridad y procuración de justicia del Estado mexicano.

Esta recaptura además es una respuesta para aquellos que se han empeñado en intentar denostar a este Gobierno.

Los resultados hablan por sí mismos: La primera responsabilidad del  Estado mexicano es brindar seguridad – con estricto apego a Derecho- y hoy este Gobierno está cumpliendo con su primerísima e indelegable obligación.

Con esta recaptura -como lo informó el Ejecutivo el mismo viernes- suman 98 de 122 delincuentes más buscados, que ya no representan una amenaza para la sociedad mexicana. Sin duda falta mucho por avanzar, pero es un hecho que nadie que infrinja la ley, en éste como en otros delitos, puede estar  por encima de ella.
 

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