La columna de David Olivo: Anaya, el joven que escucha



Por DAVID OLIVO ARRIETA
La columna de David Olivo: Anaya, el joven que escucha



En los últimos años, la incipiente democracia mexicana ha vivido claros ejemplos de autoritarismo, de líderes políticos que deciden absolutamente todo lo que sucede y lo que debe ocurrir al interior y al exterior de los partidos.

De hecho, por tradición histórica, los partidos -grandes, medianos y pequeños- han utilizado las cúpulas del poder de los institutos políticos para ejercer un liderazgo que muchas veces raya en el autoritarismo. Lo mismo expulsan del círculo de toma de decisiones a integrantes incómodos, críticos o rivales, que deciden quitar a tal o cual coordinador parlamentario, por razones justificadas o por mero interés, ya no político, sino personal.

Lo anterior lo sabe bien el PAN, que también ha vivido momentos de división, por la intransigencia de sus ex líderes, llámese Vicente Fox o Manuel Espino. Pero hoy tienen una nueva oportunidad de marcar la diferencia, de cambiar la estrategia, de conciliar intereses de partido, de cicatrizar viejas heridas, de fortalecerse y de enfrentar unidos el proceso electoral en puerta.

Pero hoy, Acción Nacional es dirigido por Ricardo Anaya, un joven queretano, quien en diversos momentos de los últimos cinco meses ha demostrado su capacidad de conciliación, sus habilidades de negociador y su voluntad de inclusión.

El primero de ellos fue cuando derrotó al senador Javier Corral en la interna panista del año pasado y anunció que lo buscaría para incluir sus inquietudes en su plan de trabajo. Otro momento fue cuando marcó sana distancia de su antecesor, Gustavo Madero, al decir que “no tengo dueños”.

Recordemos, desde el 16 de agosto de 2015, cuando Anaya arrasó en la interna, expuso la identidad que tendrá su dirigencia: más transparencia, reducción de gastos y combate a la corrupción.

Al apuntalar a Acción Nacional como una oposición realmente responsable, sustituyó al coordinador de los diputados del PAN en Sinaloa, Guadalupe Carrizoza, por apoyar e impulsar a la legisladora Lucero Guadalupe Sánchez, ligada con Joaquín el Chapo Guzmán Loera.

La decisión de Anaya marca un precedente en estos tiempos convulsos en el PAN para resolver la crisis que enfrenta por este asunto del capo sinaloense y su relación con la legisladora incómoda. Tras la crítica de Margarita Zavala de que Acción Nacional debe una disculpa pública por el asunto (parecido al caso Abarca con el PRD), lo mejor que pudo hacer Anaya fue sancionar a los responsables y comenzó por el jefe de su bancada en Sinaloa.

Sin duda la decisión es acertada y será el primer paso para resolver una crisis urgente, pues el proceso electoral de este año ya comenzó y Acción Nacional deberá mitigar daños.
 
Anaya también encabezó, esta semana, la plenaria de su partido en Ixtapan de la Sal, donde escuchó a los diputados panistas para confeccionar la agenda que impulsarán a partir del lunes en San Lázaro.
 
El joven queretaro también demostró su capacidad negociadora al amarrar las alianzas electorales con el PRD para disputar las gubernaturas de Zacatecas, Durango, Oaxaca y Veracruz, lo cual abre el abanico de posibilidades de triunfo el próximo domingo 5 de junio.

Bien por Anaya, bien por este queretano que a pesar de su juventud tiene la madurez política para resolver crisis políticas, acordar alianzas y amarrar acuerdos internos, con la mejor herramienta que tiene: escuchar a la crítica interna, conciliar intereses y tomar decisiones difíciles, pero acertadas en tiempos convulsos previos a los comicios que serán un verdadero termómetro rumbo a 2018.
 

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