La columna de Eduardo Navarrete: Instrucciones para apretar un botón


Por Eduardo Navarrete

Paso 1. ¿Cómo es que existe un botón?

La métrica de la modernidad y su eficiencia es un botón. En él se refleja el estado oprimido de la clase representada por el mismo y la firmeza del que pone peso en su dedo para hacer clic. Por eso un botón se aprieta con certeza, así sea en un celular o computadora (o en los botones emocionales a modo) atestiguando el proceso que lo llevó a ser botón y procurando nunca renacer en uno de ellos (aunque nadie puede garantizar tal certeza, por lo que valdría la pena estar advertido e ir eligiendo qué botón podría ser en la siguiente vida).

Paso 2. Aprecie la diversidad

Los hay negros, azules y, por supuesto, rojos. También hay botones nucleares, florales, de vestir, en elevadores y computadoras, en aires acondicionados y, por supuesto, en controles remoto. Un botón fue ideado con el propósito simple de ser oprimido. Haga la prueba con uno de su preferencia: apretar un buen botón conlleva –necesariamente- a tener que apretarlo de nuevo. Ésta es la magia del mismo. Y lo que sucede es que un botón nunca cede: siempre regresa a su posición original, esperando lealmente ser oprimido y prácticamente, gracias a su oculto y secreto mecanismo, emerge con soltura, como retando a su público, a ser apretado una vez más.

Paso 3. Alístese para apretar otro tipo de botones

Despierte: todo sigue igual, pero diferente. La gente toma sus 10 minutitos extra como premio a no recordar lo que soñó, en impecable estado zombi intenta prepararse un café y le sale un croissant, se pega dos veces con la misma pata de la cama, se baña con agua helada por no ponerse al día con su empresa gasera de confianza y ahora sí, está listo para salir, después de haber oprimido todos sus botones y esperar a que el primer inocente aparezca en su escenario.

Paso 4. Reduzca la vida a esto

Muestre al mundo lo vulnerable que está. Ponga neón en sus talones de Aquiles y conviértase en una máquina de reaccionar. Su público tendrá horas de diversión garantizada (incluso apagará la tele) y regresará a oprimir sus botones todas las veces que usted lo permita. Vea, por ejemplo, a los bebés: saben ubicar con maestría los botones de los padres primerizos y los convierten en teatro guiñol con un grito o un lloriqueo. ¿Cuántos botones tiene que no había reparado en ellos y cuántas veces por hora son oprimidos por quien sea?
Siga oprimiendo botones y permita que opriman los suyos. Pero por encima de esto, por favor, pregúntese: ¿a qué se está habituando en este momento?

Tres ideas para dejar de apretar botones:

1. Sueño, ¿o no?
No hay manera de que te pierdas la nueva temporada de microteatro en donde se alza la pregunta: ¿cuál es el límite entre ilusión y realidad? Si quieres ver una gran puesta, no te la pierdas.

Por Los Sueños
Microteatro México
Roble 3, Sta María la Ribera
Jue y vie 8 PM
Sab 7 PM
Dom 6 PM, hasta el 28 de febrero.

Feliz Año Nuevo
Dale la bienvenida al Año del Mono, según los chinos. Si nunca has presenciado este festival, es hora de que te unas a la danza, música y artes marciales de este ritual.

Sab 6, 10 AM
Museo Nacional de las Culturas
Moneda 13, Centro.

Los rusos de Motorama regresan por más con sus oscuros tonos para promover Poverty, su último disco. Si quieres disfrutar una buena banda post punk, aquí la tienes.

Motorama
vie 5, 8 PM
Lunario, Reforma.

 

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