¿Cómo dejar de ser un "católico de clóset"?

Las cifras de cuántos católicos hay en México no coinciden con las cifras oficiales, puesto que en el país proliferan los "católicos vergonzantes"

Por La Silla Rota

Las cifras reales sobre cuántos católicos hay en México no cuadran con los conteos oficiales, porque en el país proliferan los “católicos vergonzantes” que no expresan públicamente su fervor religioso.

Los “católicos vergonzantes” son personas que por pena o por sentirse rechazados de los grupos sociales a los que pertenecen, evaden el tema de la fe y de su devoción al catolicismo, incluso lejos de defender su religiosidad, la desprecian.

Para el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Traslosheros, este fenómeno social-religioso es grave y muy común en el país, por lo que la visita del papa Francisco puede generar un “punto de quiebre” para que los creyentes reactiven la vieja tradición de los apologetas, personas que con ideas y pensamientos profundos defendían la fe y criticaban la persecución contra quienes la profesaban.

En entrevista con La Silla Rota, el académico explicó que este “enamoramiento por la fe católica”, es responsabilidad –en gran medida– de los laicos intelectuales, pues con su voz y participación se generan lazos de comunión.

Deslindó de este crecimiento de “católicos vergonzantes” a obispos y religiosos mexicanos, pues desde su óptica este trabajo se tiene que dar desde la organización ciudadana creyente.

Tipos de “católicos vergonzantes”

Para profundizar en esta teoría, el investigador universitario identificó tres tipos de “Católicos vergonzantes” en el país, a los que llamó: el timorato, el patón y el light.

El católico “timorato” es aquel que esconde su fe por miedo a estar en falta, es decir, teme a ser políticamente incorrecto y ser rechazado, y bajo esa lógica prefiere quedarse callado en un debate público o privado.

De acuerdo con Jorge Traslosheros, el católico “patón” se distingue por ser un gritón, anticlerical, vociferante y criticón con la Iglesia, la cual confunde con la clerecía.

Incluso, este tipo de católico desprecia a la religiosidad popular, como son las peregrinaciones o actos multitudinarios y considera que su actitud crítica le permitirá ser mejor aceptado en el espacio público.

Por lo regular, es una persona ilustrada que se ve a sí mismo como un auténtico católico seguro de saber, con precisión matemática, “de qué lado masca la iguana”.

Según esta teoría, el “patonismo católico” se encuentra en cualquier lugar, dentro y fuera del clero, entre laicos, en la calle, la familia, en las universidades de inspiración cristiana y públicas, así como en los medios de comunicación y en la política partidista.

Jorge Traslosheros asegura que este tipo de católico tiene la convicción de que el clero tiene la culpa de cualquier mal que aqueje a la Iglesia y sus burlas van dirigidas al obispo en turno.

El católico light toma una forma más sutil, pues considera que diluyendo la fe se adaptará mejor a las modernas circunstancias. Está convencido de que negociando su credo logrará una mejor adaptación y aceptación del mundo moderno.

El resultado es una religiosidad sin convicción, descafeinada, irreconocible y al final irrelevante, la cual nadie en su sano juicio podría tomarse en serio y mucho menos respetar.

-“¿Cómo se disminuye el número de católicos vergonzantes? ¿Con la visita del Papa Francisco esta tendencia cambiaría?”-, se le preguntó.

“Es un decisión personal y del corazón de cada católico. Siempre pongo este ejemplo: los que practican la religiosidad popular, no practican un catolicismo vergonzante, el de ellos es un catolicismo muy adulto, pues en medio de críticas y reprobaciones salen a las calles a hacer sus peregrinaciones y no les da vergüenza hacerlo; los vemos con sus camisetas, se cuelgan sus rosarios y demás utensilios. Pecadores, como todo el mundo, pero están generando constantemente lazos de solidaridad y de comunión”.

“El problema de todo esto, es que esa visión y actitud es sólo una parte de la Iglesia, la otra parte es la inteligencia que explica esa religiosidad y que le permite reproducirse”.

Es decir, siempre son dos alas con las que vuela la Iglesia: es ese raigambre popular profundo, que es la parte más importante, y es también toda una vida intelectual que permite explicar y dar voz a esta fe”.

“Perseguían a los cristianos en los primeros tiempos de Nerón y a partir de ahí surgió una clase intelectual de apologetas que explicaban por qué el cristianismo no debía ser perseguido, pues era una gran injusticia y eso es lo que no tenemos en México, porque aquí hay un catolicismo vergonzante”.

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