Guerra de cárteles en Iguala por control de extorsión y transporte

Desde los tiempos de José Luis Abarca, líderes de “Guerreros Unidos” que hoy se enfrentan, gozaron del control del transporte y la violencia continúa

Por La Silla Rota

Las extorsiones y el pago de cuotas impuestas al transporte público en Iguala, Guerrero, así como la disputa por esta “economía” informal mantienen al cártel de los “Guerreros Unidos” y a una de sus escisiones, Sierra Unida Revolucionaria Sur (SU), en una confrontación constante. 

Muertos y narcomantas se han convertido en el paisaje por excelencia de la guerra por el transporte en Iguala.

¿Cómo se apoderó “Guerreros Unidos” del transporte público?

Al llegar José Luis Abarca a la alcaldía de Iguala se concertó que una parte del transporte público se pusiera al servicio del grupo criminal “Guerreros Unidos”, ya que se otorgaron 60 concesiones de taxis para los hermanos Ángel, Adán y Sidronio Casarrubias Salgado, este último identificado como “El Chino”, quien era el líder máximo de la organización criminal.

A Víctor Hugo Benítez Palacios “El Tilo” o “El Pelón” -identificado como el jefe de plaza de “Guerreros Unidos” en Iguala- y a sus seis hermanos, también les fueron entregadas concesiones de transporte público.

Las autoridades mexicanas vinculan a los hermanos Casarrubias Salgado y los Benítez Palacios con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

El empleo del transporte público por parte de los Guerreros Unidos generó una confrontación con el grupo antagónico “Los Rojos” en Iguala y los municipios circundantes, que involucró a los chóferes y las unidades.

Antes del ataque y desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, el 25 de agosto de 2014, la línea de transporte que comunica a Iguala con Tlacotepec, fue suspendida. La base fue cerrada por el secuestro de cinco transportistas de la ruta Chilpancingo-Tlacotepec, producto de la pugna entre ambos cárteles por penetrar sus respectivos territorios.

La noche del 26 de septiembre de 2014, de manera simultánea a la agresión a los normalistas de Ayotzinapa en Iguala, se registró una balacera en el autolavado “Los Peques” en el domicilio de los hermanos Benítez Palacios, tras el enfrentamiento los agresores se robaron tres taxis.

No sería la única agresión a este negocio de los hermanos Benítez Palacios, el 29 de abril y el 27 de julio de 2015, sufrirían otros dos ataques armados.

En marzo de 2015, “Sierra Unida Revolucionaria”, una escisión de integrantes de “Guerreros Unidos” que hicieron alianza con el cártel “Los Rojos”, comenzó el ataque contra los hermanos Benítez Palacios, y sus aliados en el transporte público.

 Las agresiones continuaron contra los transportistas. Una madrugada de inicios de marzo de 2015, se reportó el hallazgo del cadáver de un hombre al interior del taxi 0219 abandonado sobre la calle Juan N. Álvarez de la colonia Educación.

Se trataba del joven de 22 años, Israel Benítez Díaz, de 22 años. En la unidad había un mensaje:

“Esto les va pasar a los que trabajan para Los Tilos y Yuca en los taxis y en las combis. Ya tenemos la lista putos vamos x ustedes Guerreros Unidos. Vamos a pelear no se escondan. Atte. S.U”.

El mensaje se atribuyó a “Sierra Unida”, una escisión de “Guerrero Unidos” que presuntamente habría pactado con el cartel antagónico, Los Rojos, para desaparecer a los primeros aprovechando el asedio de las fuerzas federales a raíz de los hechos del 26 y 27 de septiembre.

Los chóferes continuarían como blanco de los cárteles. En septiembre fueron asesinados 2 chóferes de combis, y tres en octubre.

En octubre de 2015, una nota del portal Animal Político citó testimonios de transportistas quienes denunciaron que el crimen organizado en Iguala les cobra 200 pesos por semana para dejarlos operar y en época de elecciones, la cuota es en especie como despensas.

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