México debe esperar hasta 2019 para crecer arriba de 3%

Por Mario Mendoza Rojas

El país enfrenta cinco riesgos o anclas que frenan su desarrollo: la caída de los precios del petróleo, la devaluación del peso frente al dólar, la creación insuficiente de empleos de calidad, una tasa de crecimiento “mediocre”, que promediará entre 2 y 2.5% y el crecimiento de la pobreza.

Las primeras manifestación de tal escenario son el recorte “preventivo” al gasto público que anunció el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, el lunes pasado, y el despido de más de 15 mil empleados del Gobierno y 10 mil más en Pemex.

Así como el aumento de precios en la tortilla, granos, autos, aparatos electrónicos, medicinas, gadgets y equipos de cómputo que mostró el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) durante enero, que son el preludio de alzas en el costo de otros productos par abril o mayo. 

Debilidad económica y financiera

José Luis de la Cruz, Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), explicó que la dimensión de dichos riesgos no han calculado, porque son resultado de eventos internacionales como la debilidad de la economía global, la volatilidad financiera y la caída en los precios del petróleo.

Sin embargo, señaló que el recorte del gasto público, la devaluación de más de 28% del peso frente al dólar, el despido de burócratas y los primeros aumentos en el costo de productos durante el primer mes del año, anticipan que el país crecerá menos de lo previsto, las empresas invertirán menos y hará una reducción del empleo.

Bajo crecimiento, pocos empleos y menos gastos

El especialista advirtió que, ante dichas condiciones, este año la economía nacional crecerá alrededor de 2% del Producto Interno Bruto (PIB) y en 2017 rondará la misma cifra. El problema es que hasta finales de 2018 se podría ver una recuperación del PIN y hasta 2019 el país estará en posibilidades de crecer más de 3% de manera sostenida. 

En una entrevista con Publimetro, el especialista dijo que, en tal contexto, apenas se crearán entre 500 y 550 mil empleos formales al año, pero de baja calidad y con ingresos de uno a tres salarios mínimos y sin todas las prestaciones de ley (salud, vivienda o vacaciones), mientras que la informalidad alcanzará hasta 58% de la actividad laboral o los puestos disponibles.

Ello, apuntó, obligará a miles de familias a priorizar sus gastos: alimentos, artículos de higiene  personal, vestido, renta, transporte y servicios básicos, al tiempo de dejar de invertir salud privada, ropa, entretenimiento y viajes.

Aumentos de precios y pobreza

Jesús Valdés, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana (UIA), explicó que un dato relevante es alza de 3.09% en el valor de las mercancías no alimentarias –como las medicinas, autos, muebles, cómputo y electrodomésticos– reportado por INPC durante enero, ya que  es el primer síntoma de los aumentos generados por el precio del dólar.  

Explicó que dicho indicador, junto con los precios al productor que reportan aumentos de hasta 10.68%, 11.52% y hasta 15.8% para las compañías productoras de equipo de transporte, maquinaria, equipos de cómputo, accesorios eléctricos y textiles, anticipan que el sector privado se verá obligado a subir sus precios.

“Todo esto abre el riesgo de una aumento de precios en otros productos, incluidos algunos de la canasta básica como los granos, alimentos importados y perecederos (frutas y verduras) que están sujetos las condiciones climatológicas”, lo cual abre la puerta a un aumento en la pobreza o precariedad en la calidad de vida de las familias.

El dato: 

“En abril y mayo, se espera que los efectos de la devaluación del peso y encarecimiento del dólar provoquen aumentos en diversos productos, incluidos los de la canasta básica”, anticipó el IDIC. 

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