La columna de David Olivo: El Mando Único de EPN...

Por DAVID OLIVO ARRIETA

El 2 de enero, apenas unas horas después de rendir protesta como alcaldesa de Temixco, Gisela Mota fue ejecutada por un comando armado, dentro de su casa. El hecho provocó un cisma en la clase política nacional por la implementación del Mando Único en Morelos.

El Mando Único fue propuesto en diciembre de 2014 por el actual gobierno federal, tras la crisis social provocada por la desaparición forzada de 43 normalistas de Ayotzinapa, ‪el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero. Pero la iniciativa nació muerta.

Esta idea, con la que la actual administración intenta recuperar sus niveles de popularidad con los que ganó los comicios en 2012, no resuelve los problemas de fondo en materia de seguridad pública municipal ni abate la corrupción policial ni terminará con esta violencia endémica que pega y persiste en muchos rincones del país.

Y aunque el modelo comenzó a adoptarse paulatinamente desde 2013 en diversos estados de la República, su efectividad se resiste a llegar.

Actualmente son 26 las entidades que están trabajando ya de alguna manera con esta alternativa, entre ellas Baja California Sur, Veracruz, Michoacán, Nuevo León, Nayarit, Jalisco, Tamaulipas, Tabasco, Chiapas, Puebla, Querétaro, Guerrero y Zacatecas. Y tan no sirve Mando Único que, en Veracruz, Nuevo León, Guerrero, Tamaulipas y Jalisco prevalecen los más elevados niveles de violencia y criminalidad en el país.

Pero en qué consiste el Mando Único. Básicamente en quitar a los municipios la responsabilidad de la seguridad pública para ser asumida por una unidad policial estatal que, con apoyo del gobierno federal, se adjudica el control de todo su territorio. Se escucha bonito, pero es inviable.

Si bien sus dos mayores fortalezas son su capacidad de desarrollo de inteligencia policial y la coordinación de trabajo que se puede alcanzar, pronto la realidad se impuso y mostró la imposibilidad de que los presidentes municipales accedieran a quedarse sin fuerzas policiacas que actúen bajo órdenes directas del gobierno estatal.

Ante dicho escenario, esta misma semana Acción Nacional, por medio de su presidente Ricardo Anaya, fijó la postura sobre el tema en cuestión: NO al Mando Único centralizado, SÍ a un Mando Policial mixto, basado en la subsidiariedad y los controles externos para avalar una intervención de las policías municipales.

Anaya subrayó que Acción Nacional no está en contra de la intervención federal en aquellos municipios infiltrados por el crimen organizado, falta de capacitación policial o certificación de competencias.
“Nuestra visión es tantas policías municipales fuertes, capacitadas y sólidas como sean posibles, y tanta intervención de los policías estatales y federal como sea necesaria”, RAC.

Lo anterior no significa otra cosa que los problemas de inseguridad y violencia deben ser atendidos por las policías municipales con el apoyo de las estatales y federales, pero sólo eso. Y que un consejo externo detecte y determine aquellos rincones del país en los que se requiere de una intervención federal debido a la incapacidad, económica, de agentes y de armamento y capacitación para enfrentar y repeler una amenaza.

Porque tampoco se vale que el modelo que propone la actual administración de Mando Único plantee que la responsabilidad y profesionalización de las policías recaiga en los municipios y los presupuestos para ello sean manejados por la Federación.

Desde hace por lo menos tres años se ha comprobado que el Mando Único propuesto por la actual administración no funciona. Desde hace tres años la violencia se ha disparado sin freno. Desde hace tres años las policías municipales se mantienen en el olvido federal. ¿Pues cuántos alcaldes ejecutados, cuántos más desaparecidos forzosamente espera el gobierno federal para que reaccione?

¿Cuántas policías locales sometidas por el crimen? ¿Cuántas?

 

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