Crónica: hasta botargas esperaron al Papa en Hospital Infantil

La mayoría de los asistentes comenzaron su arribo después del mediodía al nosocomio, donde entre porras y cantos recibieron al pontífice

Por Mario Mendoza Rojas

Con gritos, voces que quebraron de la emoción y hasta lágrimas de algunos asistentes decenas de personas celebraron la llegada del Papa Francisco al Hospital Pediátrico “Federico Gómez” en la capital del país.

En el cruce de Avenida Cuauhtémoc y Doctor Márquez todos se declararon listos: la policía del DF acordonó la zona, los fieles formaron hasta tres filas detrás de las vallas metálicas, el comercio ambulante puso a la venta las “banderitas del Papa” y hasta la botarga del Doctor Simi agandalló un puesto en primera fila.

La mayoría de los asistentes  comenzaron su arribo después del mediodía; todos hacían sus ajustes a las cámaras de su celular y en tono de broma Juán Hernández, de 17 años le dice a sus familiares: ¡Dáme la bendición… para tomar la mejor foto con su celular”.

Bastaron uno segundos para que la emoción estallara e inundara el ambiente que se vivió “¡Francisco, hermano… tú eres mexicano! ¡Francisco… Panchito… quédate otro ratito!”, fueron los gritos y las porras previas al arribo del papamóvil.

“Somos bendecidos… y ahora el Papa trae consuelo a tantos niños enfermos en este hospital. Qué hermoso gesto y que sonriente se ve de estar con los mexicanos. Dios nos tocó con la presencia de Santo Padre; recibimos bendiciones y luz…”, comenta Georgina Juárez, una mujer de 67 años, quien esperó más de cuatro horas, sentada en su silla de ruedas.

No importó el cansancio ni la espera con tal de ver al Papa Francisco. Muchos toman asiento en las banquetas; otros ponen sus sillas y unos más voltean de un lado al otro para no perder ni un solo momento.

“¿A qué hora saldrá el Papa?, ¿saldrá por aquí?… está en el piso de oncología por eso se está tardando, refiere la señora Elena Gutiérrez, de 46 años, quien sigue la transmisión de la visita de Pontífice desde la Internet.

Nadie se movía, todos esperan lo que tienen que esperar por ver unos cinco y no más de 10 segundos la silueta del Papa.

Fue así que después casi dos horas de haber arribado al nosocomio el Santo Padre fue despedido en medio de porras y exclamaciones que le solicitaron: “¡Bendición; bendición; bendición!.

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